Volviendo a pensar sobre la laicidad

abril 20, 2019

Retomando el concepto de laicidad a la luz de los planteamientos de Catherine Kintzler

Escher, “Lazo de unión”, 1956 / Fuente RTVE, Imagen de la exposición “Escher” en el palacio de Gaviria, 2017

Luis Fernández, presidente de Asturias Laica, 20 de abril de 2019

En una primera aproximación puede resultar atractiva la propuesta de Taylor y Maclure de definir la laicidad (“Laicidad y libertad de conciencia”.- C. Taylor y J. Maclure) como una modalidad de gobierno, destinada a permitir que los Estados respeten “por igual a individuos que tienen visiones del mundo y esquemas de valores diferentes”. Para ellos la laicidad “descansa en dos grandes principios morales, el de la igualdad de trato y el de la libertad de conciencia, así como en dos procedimientos que permiten la ejecución de estos principios, a saber, la separación entre las iglesias y el Estado y la neutralidad del Estado respecto a todas las religiones. Los procedimientos de la laicidad no son tan sólo medios contingentes que nos podemos ahorrar. Por el contrario, son disposiciones institucionales indispensables”. (Esta propuesta estructura lo que ha dado en llamarse “laicidad abierta” o “laicidad liberal y pluralista”)

Un acercamiento más detallado lo encontramos en los planteamientos de la filósofa francesa Catherine Kintzler. Para ella también “el concepto de laicismo moderno… es un concepto político. Es una manera sin precedentes de pensar la asociación política… el laicismo no es una corriente de pensamiento entre otras. No tiene estatuto de corriente de pensamiento, sino que tiene estatuto constitutivo de la reunión o agrupamiento político.” (“Tolerancia y Laicismo”.- Catherine Kintzler). Precisamente por esa concepción de filosofía política, compartiendo los principios de Taylor y Maclure, dedica su esfuerzo de análisis a los procedimientos que van a estructurar la organización social. En particular va a dedicar su esfuerzo a fundamentar y estructurar la neutralidad del Estado respecto a todas las religiones. Y para clarificar su tesis analiza las diferencias entre lo que identifica como tolerancia civil y laicismo, y lo hace en el campo de las creencias religiosas. Primero caracteriza la tolerancia religiosa a través de tres proposiciones (“Tolerancia y Laicismo”.- Catherine Kintzler):

    1. De nadie se espera que tenga una religión más bien que otra

Es lo que se llama –de manera extremadamente grosera- libertad religiosa. Esta proposición, en efecto, asegura lo principal de la libertad religiosa excluyendo, no la religión de Estado, sino la obligación de adoptar la religión del Estado. … basta que la práctica de otra creencia no sea delito,… para que la tolerancia exista.

    1. De nadie se espera que tenga una religión más bien que ninguna

Muy frecuentemente esta proposición se constituye en un problema. Los no creyentes… desarman todo este bello acomodamiento entre comunidades creyentes.

Cuando se admite esta proposición en el marco de la tolerancia, lo es como consecuencia. Por consiguiente no es incompatible con la existencia de una religión oficial. Se tolerará a los ateos pero se podrá, finalmente, garantizar una religión oficial. He aquí los límites de la tolerancia civil.

    1. De nadie se espera que no tenga una religión

El ateísmo oficial y represor no es tolerante. Aún es necesario recordarlo. Lee el resto de esta entrada »