El negocio inmobiliario de la Iglesia española sufriría un revés con la propuesta sobre el IBI que defiende el papa

abril 2, 2019

El papa Francisco en “Salvados” / Fuente foto

El papa, en la entrevista concedida a Jordi Évole para su programa “Salvados”, (la Sexta), recientemente emitido, sostenía que sostiene que “los hombres de Iglesia son ciudadanos y tienen que cumplir con todos sus derechos de ciudadanos” y por ello creía que la institución debe pagar por todos aquellos bienes que no estén dedicados al culto.

Ángel Munárriz analiza lo que supondría para la iglesia católica en España si tuviera pagar el IBI de sus propiedades, excepción hecha de lugares de culto y sociales, tal y como se tributa en Italia desde 2012.

Ángel Munárriz, InfoLibre, 2 de marzo de 2019

Hoteles, ‘parkings’, tiendas y pisos arrendados por la Iglesia se quedarían sin beneficio fiscal si sólo estuviesen exentos del IBI los inmuebles para “culto” o “bien común”, como propone Francisco

Rara vez se ve a un presidente ejecutivo o a un consejero delegado pronunciarse contra una de las principales fuentes de ingresos –o formas de ahorro– de su propia empresa. Algo así ha hecho el papa Francisco, que según el Código de Derecho Canónico es “Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia universal en la tierra”, con potestad “suprema, plena, inmediata y universal”. Es decir, el jefe sin discusión de la Iglesia católica,que aunque no es una empresa sí tiene una fabulosa dimensión económica. Jorge Mario Bergoglio, obispo de Roma y sumo pontífice, afirma que la institución debe pagar impuestos “por todo lo que no sea culto o bien común”. Aunque el concepto de “bien común” es difuso, la propuesta del sucesor de Pedro es una bomba para las cuentas de la Iglesia en España, porque suprimiría un privilegio con el que las entidades eclesiales desarrollan su negocio de alquiler inmobiliario sin pagar el IBI.

Dada la opacidad y descentralización con la que la Iglesia católica maneja su cuenta de activos, es imposible determinar a cuántos bienes afecta esta aseveración papal, pero lo indudable es que su aplicación sacudiría la entera economía eclesial: desde unos aparcamientos en Almería y Lugo a un hotel en la Costa Brava; desde el piso donde vive retirado Antonio María Rouco Varela en Madrid hasta un Uterqüe –tienda de gama alta de Inditex– frente a El Corte Inglés de Princesa. Y, lo que sería más relevante de todo, el papa también ha puesto en el punto de mira los centros educativos de la Iglesia católica. La pérdida de la exención generalizada del IBI supondría además que la Iglesia y cada una de sus entidades deberían clarificar su patrimonio y el uso del mismo, al objeto de facilitar a los ayuntamientos el cobro.

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