Trump adoptó la agenda conservadora de grupos cristianos y les permitió, entre otras prebendas, elegir a muchos de los jueces de los diferentes circuitos judiciales, incluido el Tribunal Supremo de los EEUU. De los 535 congresistas, entre Senado y Cámara de Representantes, solo uno dice no estar afiliado a ninguna religión
Una iglesia metodista en Seattle / Reuters/David Ryder ____________________
Apartir del 1 de enero de 2025, todas las aulas de los colegios, institutos y universidades públicas de Luisiana deberán incluir, por ley, un póster con los diez mandamientos no menor de 28 por 35,5 centímetros y en una «fuente grande, fácil de leer». Los carteles, que serán sufragados con donaciones privadas, deberán incluir cuatro párrafos de contexto, explicando que las leyes de Moisés fueron «una parte prominente de la educación pública estadounidense durante casi tres siglos».
Hay varias maneras de interpretar esta noticia. Una es la manera folclórica, pintando una postal parcializada de este país fundado por comunidades deseosas de practicar su fe sin notar el aliento de algún Estado europeo. Según datos de 2019, el 40% de los estadounidenses sigue aceptando el creacionismo, es decir, la idea de que fue Dios quien creó al ser humano en su forma actual; siete de cada diez cree en los ángeles y en el Cielo, y EEUU sigue siendo, pese al retroceso de la fe, el país de la Tierra con mayor número de cristianos. De los 535 congresistas, entre Senado y Cámara de Representantes, solo uno dice no estar afiliado a ninguna religión.
Desde que hay registros, el país pierde adeptos a la religión católica. El relevo generacional se complica año tras año a pesar de las demostraciones de fuerza en las JMJ o los conciertos de Hakuna
Una joven rezando en una de las capillas de la sede de Hakuna, en Las Rozas / (A.F.) _______________
Más de 77.000 jóvenes españoles en la Jornada Mundial de la Juventud. Cerca de ocho mil en el concierto de Vistalegre organizado en 2022 por Hakuna. Cientos de encuentros de Effetá. ¿Está resurgiendo el catolicismo entre los jóvenes? Aunque en los últimos meses hemos visto una sucesión de eventos masivos donde ellos eran los protagonistas, las cifras del catolicismo en España apuntan que los jóvenes cada vez se alejan más de la religión.
En 1998, un 73,2% de los jóvenes de 18 a 24 años, unos 3,4 millones, se consideraban católicos. Aunque este grupo de edad era el menos religioso ya entonces, solo uno de cada tres rechazaba la fe hace veinte años. Ahora, la tendencia se ha invertido. Los últimos datos comparables, recopilados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), muestran que en 2019 ya solo el 44% de la población de esa edad se reconocía como católica: 1,4 millones de personas.
El Confidencial
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Si la juventud religiosa fuese ahora tan popular como en 1998, los jóvenes católicos serían 2,3 millones, casi un millón más de los que se identifican con este sentimiento cuando les pregunta el CIS. Junto al grupo de edad de 25 a 34 años, son el único segmento de la población donde este sentimiento religioso ya no es mayoritario entre la sociedad.
Datos más recientes apuntan que la tendencia sigue en descenso. En 2023, el 36,4% de los jóvenes de entre 18 y 34 se consideraban católicos, practicantes o no. Esta cifra no es del todo comparable con las anteriores, ya que en 2020 cambió la forma de preguntar por la religiosidad, pero sí advierte una caída en picado de la proporción de católicos jóvenes.
Así, en los últimos años, España se ha convertido en un país secularizado. No se trata de un fenómeno aislado: desde el siglo XIX, nuestro país ha experimentado distintas oleadas de secularización que han llevado a que el catolicismo esté cada vez menos presente en la sociedad, según los registros. Pero ahora, no solo se habla de una pérdida de la religiosidad, sino también de la cultura religiosa y su peso en la educación y en la sociedad.
"En la gente joven esa cultura católica se está exculturando", asegura el sociólogo Rafael Ruiz Andrés, especializado en secularización y religiones y profesor en la Universidad Complutense. Para este experto, ya no es solo que estas nuevas generaciones no estén bautizadas, sino que en muchos casos ni siquiera están familiarizadas con "conceptos básicos de esa tradición religiosa".
Pero la tendencia a la secularización no sólo se da en la juventud, los datos sobre creencias, en general, (ver aquí) que arroja el último CIS en su encuesta Opinión Pública y Política Fiscal muestran cómo continúa el descenso de quienes se declaran católicos:
Un 15% se declara católico/a practicante, frente al 19,2% del CIS de julio, (católicos practicantes o no se declaraban un 52,9%), mientras ahora aumenta el porcentaje de quienes se declaran agnósticos, no creyentes o ateos, un 46% y desciende el de católicos, 48,9%.
-Pregunta CIS: ¿Cómo se define Ud. en materia religiosa: católico/a practicante, católico/a no practicante, creyente de otra religión, agnóstico/a, indiferente o no creyente, o ateo/a?
Católica/o practicante
15,8%
Católica/o no practicante
33,1%
Total católicos
48,9%
Creyentes otra religión
3,4%
Agnósticas/os
14%
Indiferente-No creyente
13,7%
Ateas/os
18,7%
Total agnósticos-ateos-no creyentes
46,4%
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Ante las diferencias entre la percepción y la realidad, entre lo que se ve por redes con el movimiento de los jóvenes cristianos y los datos, el sociólogo Rafael Ruiz apunta que la cuestión tal vez no es tanto que se haya experimentado un "movimiento de conversión", sino que se ha conseguido una "mayor visibilización" de una realidad que, aunque ahora es minoritaria, sigue siendo amplia.
Ante las diferencias entre la percepción y la realidad, entre lo que se ve por redes con el movimiento de los jóvenes cristianos y los datos, el sociólogo apunta que la cuestión tal vez no es tanto que se haya experimentado un "movimiento de conversión", sino que se ha conseguido una "mayor visibilización" de una realidad que, aunque ahora es minoritaria, sigue siendo amplia.
Fuente datos CIS / Gráfico El Confidencial
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Además, asegura que el catolicismo sigue teniendo "una fuerza importante de sentido y de identidad" no solo para la población española, sino también para "un sector considerable de los jóvenes". Al final, más de un tercio de aquellos entre 18 y 34 años se consideran católicos, prácticamente o no, según los últimos datos publicados por el CIS.
El oasis de Hakuna
Pablo tiene 20 años y estudia en ICADE el doble Grado en Derecho y en Filosofía, Política y Economía. Él es uno de esos jóvenes cristianos que procura no perderse ninguno de estos eventos católicos. De hecho, asistió al último concierto de Hakuna y ha experimentado los retiros de Effetá. Defiende esta clase de encuentros como medio para encontrarse con la fe, pero confiesa que son insuficientes para profundizar. "Conozco a muchos que se les pone la piel de gallina y dicen que les ha cambiado la vida, pero tres días después pasan a ser las mismas personas que antes", asegura el estudiante.
"Cuando estamos con un grupo de gente que cree lo mismo que nosotros, estamos a gusto y es estupendo, pero luego el punto es: cómo lo llevo a mi día a día", reflexiona Saúl, sacerdote jesuita de 44 años. En su opinión, estos eventos pueden crear un "efecto burbuja" donde al joven cristiano, después de lo vivido, le resulta difícil continuar en el crecimiento de su fe.
Esta falta de continuidad se ve reflejada en los datos de frecuencia de asistencia al lugar de práctica religiosa publicados por el CIS. En 2023, solo el 8,8% de los jóvenes de entre 18 y 24 años asistieron dos o tres veces al mes, y un 4,4% varias veces a la semana.
El Confidencial / Fuente CIS
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Ambos coinciden en que estos encuentros ayudan a dar visibilidad y a acercar los mensajes de la Iglesia a más gente, al igual que posibilitan una mayor conexión con la fe. "Si nos quedamos en la fe de la primera comunión y no nos molestamos en leer y formarnos, nos acabamos quedando con una fe infantil", dice el jesuita.
"Más allá de ir a misa y rezar"
Como Pablo, muchos jóvenes viven su fe fuera de las prácticas religiosas. De hecho, considera que los creyentes están llamados a hacer "más cosas que ir a misa y rezar". A veces, se siente más cerca de Dios tomándose una cerveza "con un amigo que lo necesita", que yendo a misa. Para él, lo cotidiano va de la mano de lo religioso y no presenta ninguna incoherencia con su fe. Asegura que otros jóvenes se sorprenden cuando se presenta como cristiano y que encuentra muchos "prejuicios" a la hora de expresar su religiosidad en ciertos círculos.
Esos prejuicios, unidos en ocasiones al desconocimiento sobre cómo es la vida cristiana, acaban generando situaciones que rozan lo cómico. "El Señor no nos pide que vivamos amargados", bromea Saúl. A la pregunta sobre qué es lo que más le suele llamar la atención a la gente cuando se enteran de que es cura, responde: "Se sorprenden cuando te ven con pantalones cortos, se encuentran contigo en la playa o sentado en una terraza tomando una cerveza". De todos modos, él lo justifica: "Tenemos un cliché de lo que tiene que ser el sacerdote o de cómo tiene que vivir. De cómo tiene que ir vestido o cómo tiene que ir por la calle. Si fuéramos vestidos como dice San Ignacio en el siglo XVI, sí que iríamos llamando la atención".
En contraposición a esta adaptación y renovación de la Iglesia, el cristianismo en los jóvenes parece querer retomar prácticas más tradicionales y volver a rituales clásicos como la adoración. Eso sí, aún sigue habiendo jóvenes que, más allá de participar en misiones, voluntariados o experiencias de fe, deciden seguir su camino abandonando la vida laica.
Los que dan el paso
"Hay menos gente, pero quien se lo plantea es de verdad", dice Alfonso Alonso-Lasheras, coordinador del equipo de promoción vocacional de la provincia de la Compañía de Jesús en España. Este jesuita reflexiona, además, sobre la evolución de la imagen de la Iglesia y asegura que el deseo por entrar "ahora es más real" al no estar idealizado y no suponer un "ascenso social".
Según su experiencia, las personas que deciden dar el paso hacia la vida religiosa lo hacen sabiendo que hay cierta incomprensión en optar por ese camino, entendiendo la realidad social que rodea a la religión. Por tanto, los que deciden embarcarse en el camino eclesiástico lo hacen por otros motivos diferentes a los de siglos anteriores, cuando se enviaba a alguno de los hijos a un monasterio o cuando pertenecer a la Iglesia aportaba mayor caché social.
Aunque esta falta de novicios no parece suponer una preocupación. "La realidad de España, no es la realidad del mundo" asegura Alfonso. Explica que la realidad religiosa de nuestro país no es la tendencia mundial. De hecho, la mayoría de congregaciones en España cuentan con religiosos procedentes de zonas de Latinoamérica o Asia.
Para los religiosos como Saúl y Alfonso, o jóvenes como Pablo, una de las claves para comprender esta tendencia de la fe es la falta de reflexión y silencio en una rutina cada vez más cargada de estímulos, debido a la incursión de las redes sociales.