Un equipo de arqueólogos localiza los primeros restos de víctimas del franquismo en el cementerio de Carcedo, en Valdés (Asturias). Los trabajos se centran en la búsqueda de seis jóvenes de entre 17 y 21 años asesinados en octubre de 1936

___________________
Fuentes: El Comercio (Inés Barea)/ Portal Actualidad (Gobierno de Asturias) / La Nueva España (T. Cascudo)/ RTPA / El Diario (Pilar Campo), 4 de septiembre de 2025
El Gobierno de Asturias ha comenzado las labores de exhumación de las víctimas del franquismo en la fosa de Carcéu, en Valdés, donde la viceconsejera de Derechos Ciudadanos, Beatriz González Prieto, ha reafirmado el compromiso del Ejecutivo en el desarrollo de la Ley de Memoria Democrática y de sus objetivos de verdad, justicia y reparación. Los trabajos para recuperar los cuerpos de unas seis personas asesinadas en octubre de 1936 han comenzado este pasado martes.
Prieto ha explicado que se trata de un grupo muy joven, con víctimas entre los 17 y los 21 años. “Realmente no hay nada que justifique esa brutalidad y ese ensañamiento con el que actuaron los falangistas y la Guardia Civil de la época con estos chicos”, ha lamentado.
Avanzó también que está previsto regresar a Santianes de Molenes, en Grado: «En una primera actuación no se encontraron los restos, pero hay indicios de que puedan estar en otro lugar y vamos a volver». En este punto se buscan los restos de entre siete y once personas, según los estudios previos pero hay indicios de que puedan estar en otro lugar y vamos a volver». En este punto se buscan los restos de entre siete y once personas, según los estudios previos. Se trata de vecinos de la aldea de San Miguel, víctimas de la represión franquista.
_____________________________
____________________________
Los trabajos de exhumación de la fosa de Carcéu/Carcedo se centran en la búsqueda de seis personas, tres de Ovés: Francisco González Prado (17 años), Bernabé Fernández Alonso, y Francisco García Rodríguez, y otras tres de Brañalonga: Darío Peláez Cuervo (21 años), Fernando González Peláez (21 años) y Julio González Peláez (19 años), y ya han dado los primeros resultados, ayer han sido localizados los restos de las primeras víctimas. Presentes estaban familiares de las víctimas y Ovidio Zapico.
Aún no ha podido confirmarse la identidad de los restos, pero los responsables de los trabajos se muestran esperanzados, a pesar de que la exhumación se prevé complicada.
La fosa de Carcéu empieza a hablar:
_______________________________
«No vamos a descansar hasta que florezca la verdad, la justicia, la reparación; en la última sima, en la última cuneta, en la última fosa, en la última tapia del último cementerio de Asturias», ha afirmado el consejero Ovidio Zapico, pues hacerlo es llevar a cabo un ejercicio de memoria y dignidad.
Es cerrar una herida colectiva que tiene muchos nombres y apellidos, pero que tomaba hoy los de seis vecinos de Ovés (Salas) y Brañalonga (Tineo) a cuyas familias nunca se les permitió decir adiós. Se trata de Francisco González Prado, Bernabé Fernández Alonso, Francisco García Rodríguez, Darío Peláez Cuervo, Fernando González Peláez y Julio González Peláez, estos tres últimos componentes del «Bandín de Brañalonga». Su búsqueda incansable durante décadas daba ayer, para alegría de sus familiares, los primeros frutos tras el hallazgo de restos óseos de al menos dos individuos en la fosa del cementerio de Carcedo, en Valdés, donde el equipo de arqueólogos que se encuentra realizando las labores de exhumación espera encontrar todavía más respuestas en los próximos días.

________________
Y muy pendientes de las exhumaciones se encuentran familiares de las víctimas.
«Es emocionante. Estamos contentos, pero tristes a la vez», resume Tinina Peláez, sobrina de Darío Peláez, uno de los jóvenes músicos asesinados del Bandín de Brañalonga, en una curva de la antigua carretera de La Espina en octubre de 1936. Junto a su tío, se busca a sus compañeros de banda, Fernando González, de la misma edad, y a Julio González, de 19 años. Cuenta Peláez que su padre también viajaba junto a los músicos fusilados, pero alguien se apiadó de él: «El paisano que lo iba a matar le dijo que no podía hacerlo, que era un crío, porque tenía 15 años y le dejó escapar».
Su padre falleció joven y Tinina, conocida por formar parte del Club de Guisanderas de Asturias, apenas pudo conocerlo, pero en su familia esta historia dejó una trágica huella. Como anécdota cuenta que su padre conoció a la que sería su mujer yendo a visitar el cementerio de Carcedo, donde siempre se creyó que están los restos de Darío y sus compañeros de bandina.

____________________
El Bandín republicano de Brañalonga
«El bandín de Brañalonga» era el nombre de una formación musical de la citada localidad tinetense que acostumbraba a terminar sus actuaciones tocando el Himno de Riego. Se cree que esa es la razón por la que fusilaron a tres de sus integrantes en octubre de 1936. Según el relato de sus familiares, la Guardia Civil de la época los recogió en casa con el pretexto de que tenían que actuar en la localidad valdesana de Castañedo, pero nunca volvieron a su casa.
Luis Miguel Cuervo Fernández relata en su libro “Guerra Civil, franquismo y represión en el concejo de Salas” la historia de estos músicos, Todos ellos muy jóvenes, vecinos de Brañalonga (Tineo) y formaban el grupo musical denominado “El Bandín Republicano”.
Con excepción de Aurelio, que se había unido al Ejército Popular, el resto fueron detenidos en octubre de 1936 por una patrulla de Guardia Civil y Falange junto a tres amigos, que podrían ser: Francisco González Prado, de 17 años, vecino de Ovés-La Espina; Bernabé Fernandez Alonso y un parroquiano de Socolinas cuya identidad se desconoce.
El autor expone en su libro que su delito estaba en el nombre de la orquesta y en que habían entonado varias veces en sus actuaciones el Himno de Riego: “El de todos los españoles, el de un régimen legalmente constituido”, afirma.
Luis Miguel Cuervo comenta en su publicación que los llevaron andando hasta La Espina, donde esperaba un camión con más prisioneros y de allí a Brieves (Valdés), permaneciendo retenidos durante ocho días en la casa vieja del “Ferreiro”.
El día 24 de ese mismo mes les obligaron sacar patatas en una finca y luego a tocar varias canciones. A continuación una patrulla integrada por miembros de la Guardia Civil y Falange los asesinó a tiros de fusil, con disparo de gracia en la nuca. La matanza tuvo lugar al lado de la carretera, a la altura de la “curva Fervencia”, entre Brieves y Trevías, cerca del río Esva, en las proximidades de donde está actualmente la gasolinera, según describe el autor.
“Sus cuerpos sangrientos molestaron a las autoridades locales, por lo que contrataron a ”Chamín“ el de Brieves, propietario de una pareja de bueyes, para que los llevara a enterrar al cementerio de Carcedo”, asevera.

___________________
Presente en la exhumación, a sus 98 años, José Antonio González, hermano de Francisco, la víctima más joven que tenía solo 17 años cuando fue asesinado y que tenía 9 años cuando lo mataron, ha recobrado la esperanza de encontrar a su hermano, asesinado hace casi nueve décadas. «Es toda una satisfacción personal y política muy grande», expresaba el consejero de Ordenación del Territorio. Especialmente, dijo, por reparar el daño a José Antonio González, que tiene ahora 98 años, pero que tenía tan solo nueve cuando asesinaron a su hermano en octubre de 1936 y que no ha dudado en desplazarse hasta la localidad valdesana.
Lleva 89 años aguardando por este momento, «esperando porque florezca la verdad», afirmaba Zapico, satisfecho y emocionado porque por fin puede empezar a «florecer la reparación». «Hoy empezamos a darle una parte de esa deuda tan grande que las administraciones teníamos con él» y con todos los que, como José Antonio, todavía siguen esperando por los suyos. Para todos ellos, «reafirmamos nuestro compromiso con todo lo que tenga que ver con la memoria democrática», ha asegurado.

Ahora comienza un trabajo complejo y «muy minucioso», explicaba Avelino Gutiérrez, arqueólogo de la Universidad de Oviedo al frente de la investigación. Los restos hallados están a una profundidad «importante, casi a metro y medio», lo que obliga a realizar estas labores en condiciones muy difíciles. Pero su equipo no cesa.
Es un primer hallazgo al que, probablemente, le sigan muchos más, en este y en tantos otros lugares donde descansan cientos de personas sin identificar. Porque cada resto encontrado es un nombre que regresa de la tierra a la memoria y una herida que, por fin, comienza a cerrarse.
____________________

















