¿Cómo es el proyecto para resignificar el Valle de Cuelgamuros contra el que se revuelven obispos ultras y ultraderecha?

El plan del Gobierno apunta a convertir ese espacio de apología franquista en «una herramienta fundamental de reflexión crítica sobre la guerra y la dictadura». La cruz seguirá y los monjes no se irán.

Pintada  junto a la sede de la Conferencia Episcopal Española / Fuente
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Fuentes: Danilo Albin, PúblicoPúblico/ Jesús Bastante, El Diario, 9 de abril de 2025

El proyecto gubernamental, que los obispos digieren con esfuerzo y la ultraderecha repudia de principio a fin, habla de convertir ese escenario en «una herramienta fundamental de reflexión crítica sobre la guerra y la dictadura», según consta en la página web elaborada por el Ejecutivo con las bases de lo que será, de aquí en adelante, este espacio. 

En un plano pedagógico, La Moncloa considera que Cuelgamuros servirá para concienciar a los visitantes, en un sentido amplio, de lo sucedido en España tras el golpe de estado de 1936«. 

Los cambios que permitan avanzar en esa dirección tendrán varias fases. De momento, el Gobierno ha acordado con el Vaticano que la basílica se mantendrá en pie, los monjes benedictinos seguirán allí –aunque ya no bajo la dirección del prior falangista Santiago Cantera, quien ha anunciado su dimisión– y la cruz no se derribará. 

De momento, se sabe que una parte del templo de Cuelgamuros se convertirá en un museo, algo que molesta profundamente a la ultraderecha y envalentona a los obispos más ultras, con José Ignacio Munilla y Jesús Sanz Montes a la cabeza.

El Gobierno abrirá un concurso internacional que buscará precisamente un proyecto firme con el que avanzar hacia la resignificación de este lugar. En total, el Ejecutivo destinará 30 millones de euros para hacer posible la conversión del espacio franquista en un enclave de la memoria.

En cuanto a los restos humanos que permanecen allí, la ley de memoria democrática establece que «las criptas adyacentes a la Basílica y los enterramientos existentes en la misma tienen el carácter de cementerio civil». De esta manera, en el Valle de Cuelgamuros «sólo podrán yacer los restos mortales de personas fallecidas a consecuencia de la Guerra, como lugar de reconocimiento, conmemoración, recuerdo y homenaje a las víctimas allí inhumadas». 

Asimismo, la normativa señala que «se procederá a la reubicación de cualquier resto mortal que ocupe un lugar preeminente en el recinto», para lo cual se regula un procedimiento específico, y se atenderán las «reclamaciones y peticiones de los familiares que tengan por objeto instar la exhumación y entrega de los restos de las víctimas allí inhumadas». 

En aquellos casos de «imposibilidad técnica de exhumación», la ley de memoria señala que «se acordarán medidas de reparación de carácter simbólico y moral».

Tras el anuncio de resignificación, no faltó tiempo para que los prelados Sanz y Munilla cargan desde sus púlpitos contra el Gobierno y la ley de Memoria al sentirse atacados por los ‘suyos’ en las algaradas ultras frente a la Conferencia Episcopal: la sesión obispal reservada se trasladó a un edificio alternativo para impedir nuevos escraches

El cierre de filas en la Conferencia Episcopal ha durado poco. Apenas dos días después de la supuesta “unanimidad” en el apoyo de los obispos a la negociación Gobierno-Vaticano para la resignificación de Cuelgamuros, que anunciaba el portavoz de la CEE, César García Magán, comenzaron a surgir las primeras grietas internas. 

El supuesto consenso saltó este lunes por los aires con las intervenciones de dos de los obispos más refractarios a cualquier acuerdo con el Gobierno y, también, dos de las figuras más opuestas al papa Francisco: el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz; y el obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla. Ambos aprovecharon sus particulares púlpitos (el primero, una carta pastoral; el segundo, su programa ‘Sexto Continente’ en Radio María) para arremeter contra el Gobierno, la ley de memoria democrática y las “filtraciones interesadas” en “dividir a los católicos”. Grupos de ultras acosaron a los obispos llamándolos “traidores” y “profanadores”. Un escrache del que Munilla y Sanz se libraron: fueron de los pocos prelados en no ser insultados a las puertas de Añastro, sede de la Conferencia Episcopal.

De hecho, antes de comenzar la reunión del pasado lunes, varios obispos –pertenecientes a la corriente más conservadora del episcopado, y que no habían sido informados de las reuniones del ministro Bolaños con el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin y, posteriormente, con el cardenal Cobo– llegaban a la sede de la CEE con la intención de “reventar la Plenaria”, tal y como refieren a elDiario.es algunos prelados presentes.

Manifestantes a las puertas de la sede de la Conferencia Episcopal Española / Europa Press
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Estos obispos habían sido informados de las protestas convocadas por HazteOir y otros grupos vinculados a la sociedad secreta El Yunque: concentraciones el lunes y el jueves, recogida de firmas –HazteOir las presentó en una caja el viernes–, lectura de un manifiesto y contratación de una vetusta furgoneta acusando a los obispos de profanar Cuelgamuros y apoyar la supuesta demolición de la cruz del Valle.

“Usar a los muertos para ganar batallas perdidas”

El texto de la carta pastoral del arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, hecha pública este pasado lunes rompió la supuesta unanimidad episcopal sobre Cuelgamuros. Sanz acusa al Gobierno de “querer utilizar a los muertos para ganar batallas perdidas”, y lanza una dura diatriba contra la “fijación ideológica beligerante” del Ejecutivo, que busca “reabrir las heridas que tanto nos costaron cerrar como hermanos”.

“Hay una fijación ideológica beligerante contra la memoria cristiana en torno a esa cruz en esa abadía, que aboga por la reconciliación entre los pueblos, para favorecer otra memoria sesgada y mal llamada ‘democrática’, imponiendo el resentimiento en el trasiego fraterno y sereno construyendo una historia de paz entre españoles”, sostiene Sanz en su carta, en la que vuelve a acusar al Ejecutivo socialista de “una maldad irresponsable, que insidia la convivencia en nuestra sociedad española y que tan fácilmente excita la confrontación indeseada”.

Por su parte, Munilla ha hecho su propia arenga en su programa en Radio María. El obispo de Orihuela-Alicante ha pedido a los ultras, vinculados a El Yunque y HazteOir, que no equivoquen los destinatarios de sus quejas. “En vez de manifestarse ante la Moncloa se manifiestan ante la Iglesia”, lamenta. “La imagen de que la Iglesia ha sido cobarde y ha cedido en todo y no ha defendido el honor de los lugares sagrados son falsas”, remacha Munilla.

A su vez, trata de dar la vuelta al argumentario del acuerdo firmado. “El Gobierno de Pedro Sánchez ha tenido que ceder en sus pretensiones iniciales para la resignificación del Valle de los Caídos porque la Iglesia ha permanecido firme”, razona el prelado, quien carga las tintas contra el Gobierno, los medios que desvelaron la noticia y, en especial, el ministro Bolaños, que “sí han conseguido dividir a los católicos de forma que algunos han puesto como objetivo a la Conferencia Episcopal Española o al secretario de Estado”.

“Es totalmente injusto escuchar insultos y ver pintadas contra el cardenal arzobispo de Madrid, el presidente de la Conferencia Episcopal o contra el secretario de estado del Vaticano. Quienes hacen eso no saben de los que están hablando y han caído en la trampa de ese relato que Bolaños ha conseguido filtrando”, insiste Munilla, quien culmina asegurando que, en esta historia, solo hay un héroe, el ex prior de Cuelgamuros: “Santiago Cantera es el hombre que ha dado a España la lección moral que necesitaba”.

Militantes falangistas en una imagen de archivo / Ricardo Rubio / Europa Press-Fuente
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La ultraderecha libra un inédito pulso a los obispos y llama a «defender» Cuelgamuros

Los obispos están hoy entre ceja y ceja de la ultraderecha. El respaldo de la Conferencia Episcopal Española a la negociación entre el Gobierno y el Vaticano sobre la resignificación de Cuelgamuros ha terminado de dinamitar las relaciones entre sectores falangistas y franquistas con la jerarquía eclesiástica, a la que hoy tildan de «cobarde».  

No es buen momento para hablar de misas en la Falange. Los ultraderechistas liderados por Norberto Pico y Manuel Andrino –el primero jefe nacional de Falange Española de las JONS, el segundo ex líder de la Falange a secas y condenado por el asalto a la librería Blanquerna en 2013– están hoy de campaña contra la CEE por su anunciado aval a la reconversión de Cuelgamuros en un lugar de la memoria, aunque inicialmente seguirán los monjes benedictinos y donde la cruz no será derribada. 

Las garantías del Gobierno en torno al valor religioso de ese espacio no han conformado a los ultras, que pretenden mantener su valor como lugar de peregrinación franquista. De ahí los carteles que militantes de las Juventudes Falangistas de España colocaron hace pocos días en los paneles informativos de iglesias de Córdoba: «Se ha consumado una nueva traición de la jerarquía de la Iglesia a sus mártires. Desde hace más de 40 años, estas jerarquías, por vía de las componendas, concesiones y hasta compadreos con las fuerzas enemigas de la religión y de la patria«, dice uno de los carteles colocados por las juventudes falangistas en un templo de esa ciudad andaluza.  

Junto a otro cartel en el que amenazan con una «cruzada contra los enemigos de la cruz«, los ultras califican a los obispos como «sucesores de Judas» que «han vendido a los mártires de la Iglesia por 30 monedas». 

«No sólo cometen la vileza de la cobardía, sino que la Iglesia pretende colaborar activamente en la resignificación del Valle de los Caídos«, denuncian las Juventudes de Falange. El texto que dejaron a la vista de los feligreses acaba con un «patria o muerte» y alabanzas a Cristo Rey. 

Los falangistas también se dejaron ver el pasado jueves 3 de abril fuera de la sede de la Conferencia Episcopal en Madrid, donde tuvieron un encontronazo con la Policía. Sus militantes también estuvieron en la puerta del Palacio Arzobispal de Sevilla, escenario elegido por los ultras para poner el cartel de «Se vende».   

La campaña de acoso y presión contra los obispos cuenta además con el apoyo de los autodenominados «Patriotas de Ferraz», el grupo de franquistas que se reúne cada tarde a pocos metros de la sede del PSOE para dedicar todo tipo de insultos a Pedro Sánchez. 

Varios participantes habituales de las protestas de Ferraz estuvieron el pasado día 3 en la Conferencia Episcopal. «Como católicos y españoles alzamos nuestra voz para exigir a los obispos de España que no permanezcan en silencio, con actitud cómplice, ante la pretensión del Gobierno de profanar de nuevo la basílica de la santa cruz del Valle de los Caídos», señalaba la proclama leída por un hombre en representación de «Católicos Españoles en Defensa de la Basílica del Valle de los Caídos». 

La campaña contra los obispos, según ha podido verificar Público, lleva a promover NO marcar la X de la iglesia en la declaración de la renta: en ambientes ultraderechistas ha empezado a circular un mensaje que apunta directamente a dañar las arcas de la Iglesia: a modo de despecho por el aval de los obispos a la resignificación de Cuelgamuros, los neofascistas de Facta –un grupo liderado por un ex miembro del partido  xenófobo Democracia Nacional– han llamado a sus seguidores a no marcar la X de la Iglesia en la próxima declaración de la renta. recoge Público,

 

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