Una plataforma ciudadana alerta del peligro de que se destine a uso turístico una iglesia sevillana, abandonada hace un año, y exige abrir ese templo del siglo XVII

La Junta prevé proteger una fabulosa iglesia de Sevilla para garantizar que tenga acceso público

Miembros de la recién creada plataforma ciudadana para recuperar en Sevilla la iglesia de San Pedro de Alcántara, el lunes frente al templo/ Paco Puentes
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Fuentes: Público (Santiago F. Reviejo) / El País (Javier Martín-Arroyo) / El Diario (Sara Rojas), 26 de junio de 2024

En medio de una fiebre con el negocio turístico que ha disparado la oferta de pisos, hoteles y restaurantes a su servicio, ha saltado la alarma en Sevilla por la suerte que pueda estar corriendo una de sus joyas barrocas del siglo XVII, la iglesia de San Pedro de Alcántara, cerrada tras el abandono de la comunidad de las Esclavas del Sagrado Corazón. Asociaciones de defensa del patrimonio, de historiadores y vecinales temen que el templo haya sido desacralizado para ponerlo a la venta o, incluso, que ya haya sido vendido a un fondo inversor para acabar como otro hotel exclusivo. «Sería una catástrofe patrimonial para la ciudad», advierten.

La soberbia y desconocida iglesia de San Pedro de Alcántara, enclavada en pleno centro de Sevilla, siempre ha estado oculta a los turistas y la mayoría del tiempo también a los vecinos de la capital andaluza. En su pintoresco interior solo se han celebrado algunos conciertos y visitas de expertos, autorizadas con cuentagotas por la comunidad de las Esclavas del Sagrado Corazón, propietarias del templo, según la Iglesia. El pasado verano las monjas abandonaron la iglesia barroca, del siglo XVII, y el convento contiguo. Desde entonces, el silencio y un manto de especulaciones reinan sobre el futuro de estos históricos edificios, bajo la sombra de la turistificación, que transforma un inmueble tras otro en pisos vacacionales tan pronto se ponen a la venta.

Desde que las Esclavas del Sagrado Corazón, comunidad religiosa propietaria, cerró el pasado verano el colegio mayor contiguo al templo, situado en el corazón del casco histórico de Sevilla, lo que vendría a ser la milla de oro del negocio turístico de una ciudad que vive en gran parte de los ingresos de esa industria, un absoluto secretismo rodea a esta iglesia. Ni las monjas ni el Arzobispado de Sevilla aclaran qué ha pasado con ese recinto, pese a las reiteradas peticiones de información que les han dirigido asociaciones locales, andaluzas y estatales de defensa del patrimonio histórico y artístico. A una de ellas, el abogado de la comunidad religiosa le respondió, incluso, con la advertencia de tomar medidas si seguían insistiendo en el tema.

La iglesia fue cedida por el arzobispado a las Esclavas del Sagrado Corazón en 1897, según las asociaciones patrimonialistas, aunque el templo formaba parte anteriormente de un convento de la orden franciscana. Las monjas destinaron parte del recinto a residencia de estudiantes, luego convertido en colegio mayor universitario femenino, mientras que la iglesia era utilizada también para acoger diferentes actividades del Instituto de Enseñanza Secundaria San Isidoro, colindante con la joya del barroco sevillano, y de otras entidades sevillanas.

A partir de ahí, solo quedan incógnitas sin resolver en torno a una de las iglesias más “interesantes” y “desconocidas” de la ciudad, que alberga pinturas de Domingo Martínez y tallas del círculo de Pedro Roldán, uno de los grandes escultores del barroco nacional. Además, el templo contiene tallas del estilo de la escuela de Pedro Roldán, uno de los grandes escultores del barroco nacional, y de La Roldana, la primera escultora española registrada, así como varios retablos de estilo rococó. Con todo, los temores que anidan entre los vecinos del Casco Antiguo no son infundados. La hilera de candados y de carteles indicativos de hoteles y alojamientos turísticos que colonizan el centro de Sevilla hasta llegar a la calle Cervantes evidencian el avance imparable de la “invasión turística” que sufre la ciudad y que ha conquistado poco a poco el centro, expulsando a los vecinos y despersonalizando la capital hispalense

 La fabulosa iglesia de San Pedro de Alcántara de Sevilla / Antonio Pizarro – Fuente
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Ante el oscurantismo que rodea la situación de esta iglesia, la Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico y Artístico de Andalucía (ADEPA) envió ya en diciembre del pasado año una carta al Arzobispado de Sevilla, con copia a las Esclavas del Sagrado Corazón, en la que denuncia que, desde que las monjas abandonaron las dependencias del colegio mayor a finales de agosto, la iglesia permanece cerrada, el patio anexo y su fachada exterior presentan «un lamentable estado de suciedad» y no hay ninguna constancia de actividad religiosa ni patrimonial.

«Las Esclavas del Sagrado Corazón pueden hacer lo que consideren oportuno con su propiedad, sean apartamentos turísticos o lo que sea, incluso con los elementos sagrados y pinturas que les pertenezcan, pero no así con la iglesia, ya que en ningún momento aparece inmatriculada en el Registro de la Propiedad explicación alguna sobre la pertenencia o no de la misma a la comunidad», advierte en la carta el presidente de ADEPA, Joaquín Egea.

Pese a las insistencias de entidades en defensa del patrimonio histórico y artístico de Andalucía como Adepa, ni las monjas ni el Arzobispado de Sevilla aclaran qué ha pasado con este bien patrimonial. SevillaelDiario.es también ha contactado con la archidiócesis, pero fuentes de la institución se limitan a señalar a las Esclavas como propietarias, sin resolver las dudas en torno a su futuro.

Plataforma para recuperar la capilla de San Pedro de Alcántara. Hoja de ruta.

Todo ello, con el “miedo” a perder una joya del barroco sevillano –y con ella, una parte “muy valiosa” del patrimonio y la identidad de la ciudad–, ha llevado a diversas entidades sociales y vecinales de Sevilla a conformar una plataforma para recuperar la capilla de San Pedro de Alcántara. Así este lunes cuatro asociaciones crearon esta plataforma ciudadana; entre ellos Ben Baso, las asociaciones vecinales La Revuelta y Pulmón Verde, el centro social Casco Antiguo y la asociación de madres y padres del instituto San Isidoro, contiguo a la iglesia.

Ante este panorama “incierto”, la hoja de ruta que se ha marcado la plataforma en su nacimiento recoge como primer punto “reclamar la titularidad del inmueble”. Una vez despejada este incógnita, exigen a la Junta de Andalucía –como administración competente– que proteja a la iglesia de San Pedro de Alcántara de los intereses privados declarándolo Bien de Interés Cultural (BIC).

“La declaración de Bien de Interés Cultural no impediría la compraventa, pero garantizaría la protección del edificio, respetando los bienes que tiene dentro y las condiciones de mantenimiento. Es una cautela de protección y uso, que además obliga a tener unos días de visitas al público”, resume José Manuel Baena, presidente de la asociación Ben Baso, formada por 380 profesores y expertos en defensa del patrimonio. En Sevilla hay notorios ejemplos de edificios históricos declarados BIC, de propiedad privada y con acceso público ciertos días, como la Casa de Pilatos de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli o el Palacio de Dueñas, propiedad de la Casa de Alba. Sin embargo, también hay otros bienes protegidos como la céntrica Torre de la Plata que incumplen la obligación legal de permitir el acceso público.

San Pedro de Alcántara / Antonio Pizarro – Fuente foto
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A partir de ahí, se dirigen a otras instituciones como el Ayuntamiento de Sevilla o la Diputación Provincial para proponerles que asuman la titularidad del templo, en aras de blindar su destino como bien de interés público al servicio de los distintos colectivos educativos, sociales y culturales de la ciudad. Para el resto del recinto, sugieren que se destine a albergar una residencia pública, ya sea para estudiantes o de mayores. En este punto, recuerdan también que se están incumpliendo los acuerdos firmados con el Ayuntamiento hispalense después de que la Gerencia de Urbanismo acometiera en 2007 obras de rehabilitación a cambio de que la iglesia ofreciera mínimo una visita cultural y religiosa a la semana.

Purificación Huertas, presidenta de la plataforma recién creada, avanza los objetivos en defensa del uso público del templo: “Nos parecía inaceptable que esta joya se perdiera como patrimonio y no entendemos el secretismo de las Esclavas, si lo tienen como propiedad o en usufructo”. Este lunes la plataforma acordó solicitar al Ayuntamiento que aclare la situación para averiguar la situación del espacio, y pedir a la Junta que adquiera la iglesia y la residencia para su uso público, para universitarios o personas mayores. “La iglesia merece un uso cultural y educativo, con el cercano conservatorio Cristóbal de Morales que podría utilizarlo para conciertos. Creemos que llegamos a tiempo”, añade sobre la posible venta del inmueble.

“El patrimonio de la ciudad no se puede perder, una joya del barroco del siglo XVII como esta tiene que dedicarse a un uso cultural”, defiende frente a las puertas del templo Puri Huertas, la representante de esta plataforma nacida con el cometido de “defender nuestro patrimonio frente a la privatización y la turistificación”. Junto a esta sevillana que representa también a la asociación vecinal La Revuelta, se encuentran otros miembros de entidades sociales y vecinales como la asociación de profesores para la Defensa y Protección del Patrimonio Histórico Ben Baso, el colectivo vecinal Pulmón Verde, la asociación Centro Social Casco Antiguo o integrantes del AMPA del instituto San Isidoro.

A todos ellos les une el objetivo común de “que un edificio histórico del siglo XVII de muchísimo interés en Sevilla no se privatice y que pueda aceptar el acceso, conocimiento y el uso de los sevillanos”, como apunta José Manuel Baena, presidente de Ben Baso. De acuerdo con este experto en patrimonio histórico, la iglesia de San Pedro de Alcántara encierra “un valor importantísimo para Sevilla”. “Es una iglesia del siglo XVII con planta de cruz latina, pero que sobre todo destaca porque mantiene completa la decoración barroca que en la mayor parte de las iglesias se ha perdido”, explica Baena en conversación con El Diario

A pesar del valor artístico y cultural de este bien patrimonial, Ben Baso lamenta que sea una joya desconocida para buena parte de la ciudad y de los investigadores. La bibliografía en torno a ella, de hecho, es muy “parca”, según la asociación que preside José Manuel Baena. Siguiendo los estudios del historiador del arte Enrique Valdivieso, las pinturas murales al temple que decoran las paredes de la Iglesia datan del siglo XVIII y podrían ser obra de figuras tan destacadas como Domingo Martínez y Gregorio Espinal.

Quienes han tenido oportunidad de ver su interior definen la capilla de San Pedro de Alcántara como “una maravilla”. Es el caso de Manolo Carrión, profesor de Geografía e Historia y uno de los miembros de la asociación Ben Baso que han acudido este lunes a la puesta en marcha de la plataforma. “Yo estudié Bachillerato en el San Isidoro y vivo aquí al lado, así que me siento muy vinculado emocionalmente a esta iglesia”, confiesa Carrión en conversación con este periódico.

Aun así, no fue hasta el año pasado cuando tuvo oportunidad de contemplar su interior y quedar sobrecogido por su belleza: “Es una preciosidad, una iglesia que realmente rompe con la tónica de las iglesias del entorno y aunque se ve que no está bien conservada y que necesita protección, tiene una decoración muy profusa y pinturas murales magníficas”.

La opacidad que rodea hoy su futuro alimenta “el miedo a que se privatice” que verbaliza Manolo Carrión y que comparte el resto de compañeros que respaldan la plataforma. No obstante, frente al secretismo y las dudas, los vecinos responden con planes de futuro luminosos para el templo, soñando con que la iglesia de San Pedro de Alcántara termine siendo un espacio “abierto” para la ciudad. Una especie de oasis en mitad de ese “decorado de cartón piedra, sin alma y sin vida” en el que se está convirtiendo el Casco Antiguo a ojos de los sevillanos.

La entrada principal está situada en el interior del colegio / S.R.
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Bien de Interés Cultural

Ahora, tras la petición de la asociación de expertos que protegen el patrimonio Ben Baso, la Junta andaluza (PP) prevé declarar la iglesia Bien de Interés Cultural (BIC), lo que obligará a sus futuros propietarios a permitir el acceso público unos días al mes. La Dirección General de Patrimonio Histórico de la Consejería de Turismo, Cultura y Deporte ha solicitado a la comunidad religiosa el permiso para tasar su valor artístico y está a la espera de luz verde. “No hay un plazo estipulado [para la declaración de BIC], pero lo estamos agilizando. El templo está cerrado y la consejería ya ha pedido autorización a la congregación en Madrid para que nos abran el edificio e inspeccionarlo, porque no sabemos muy bien lo que hay dentro. Si nuestros técnicos ven que hay un valor histórico y patrimonial evidente, pues se declarará BIC”, avanzan fuentes de dicha consejería.

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