Sanz, Barbón y las feministas

septiembre 14, 2019

La polémica presencia del presidente del Principado en la fiesta religiosa de Covadonga y sus consecuencias

Barbón y Sanz Montes, en la misa por el Día de Asturias. / XUAN CUETO

Barbón y Sanz Montes, en la misa por el Día de Asturias. / Xuan Cueto / Fuente

Víctor Guillot, La Nueva España, 14 de septiembre de 2019

Las feministas han reclamado estos días al gobierno de Barbón que acate la Constitución y separe las celebraciones civiles de las religiosas. El caso es que Jesús Sanz Montes, el arzobispo de Oviedo, rajó en la Basílica de Covandonga contra las feministas al equipararlas con los machistas. Un sindios, vaya. En realidad, Sanz Montes ha soltado el “speech”, el discurso político, la filípica contra las feministas, los gays y todos aquellos que se salen del dogma de la fe católica y se han emancipado de la doctrina moral de la Iglesia. El arzobispo, que tiene semblante militar, estuvo a lo suyo, sonando a rancio, viejuno y arcaico. Más que un franciscano, Sanz Montes es el mariscal de la Iglesia, pura Inquisición. Nada que ver con la visión social y socialista de Merchán o la elegancia diplomática y veneciana de Osoro. Otra cosa, ya digo. Sin embargo, a su sombra, la figura del presidente asturiano, Adrián Barbón, disminuye y se subordina, como la de un liliputiense que no es capaz de decir ni esta boca es mía ante un Gulliver gigante y emergente que ha logrado romper las cuerdas de la ley, incitando a la discriminación.

Curiosamente, entre Barbón y Sanz Montes hay más en común de lo que se podría pensar. Uno practica la mística de la izquierda, tan ritual como la católica, y el otro la ortodoxia de la iglesia, tan práctica como la socialdemócrata. Los místicos trascienden la ortodoxia, pero, nunca se escapan de ella. Y ciertamente, tras el sermón del arzobispo, no hubo réplica por parte de Barbón, tan solo un bisoño y manido alegato a favor del feminismo y la diversidad sexual tan descontextualizado, que podría haberlo dicho una semana antes y en cualquier otro lugar y habría pasado igual de desapercibido. Lee el resto de esta entrada »