Inmatriculaciones: las campanas no tocarán más a silencio

agosto 21, 2019

Proseguir como se está y “no meneallo”, es anticristiano, por llevar consigo la canonización de sistemas injustos y atentatorios contra en Evangelio, contra la Iglesia y contra el pueblo. Nos quedan por recorrer largos y tomentosos kilómetros de folios judiciales.
Antonio Arenillas

Las campanas del Micalet

Las campanas del Micalet

Antonio Arenillas, Religión Digital, 20 de agosto de 2019

(Gracias sean dadas a Dios, tanto las campanas, como las campañas, en los alrededores de las llamadas “inmatriculaciones” por parte de la Iglesia, no tocarán más a silencio…)

Triste y dramáticamente hay que reconocer que una buena parte del listado de titulares periodísticos con carácter  escandaloso con que cuentan los medios de comunicación  social, sobre todo en los últimos tiempos, se corresponden con noticias eclesiásticas  o para- eclesiásticas. Un día sí, y otro también, los usuarios de estos medios, en su diversidad  de presentaciones técnicas, se ven obligados a  participar de hechos y acontecimientos  en los que la Iglesia, y más  su jerarquía,  actúan y son señalados como sus protagonistas.

El mito pudo tal vez haber respondido a situaciones reales, pero  los sistemas democráticos vigentes, la santa libertad de expresión,  el funcionamiento del sistema judicial, aún con sus limitaciones, Constituciones, Concordato y leyes,  defienden la verdad de modo y manera tan suficientes como para poder  reafirmar la convivencia también en las cercanías del ámbito religioso. Culpar hoy a la prensa de todo, o de casi todo lo malo, no tiene consistencia alguna.  Los hechos son los hechos  y la prensa se limita a hacerlos públicos, sean del agrado o del desagrado de pocos o de muchos.

El capítulo de la pederastia, de los abusos y abusadores en la Iglesia,  dio y da tanto de sí como para concluir  que aún falta por desvelar  no pocas de las circunstancias  que lo agravan y agravian a personas perjudicadas, a sus familias y  a la entidad, que encarnaban y en cuyo nombre actuaban, o decían actuar.

Casi en vísperas de que se abran en España  las páginas de los capítulos intitulados con el barbarismo de las “inmatriculaciones”, el archivo de los titulares mediáticos  apenas si dispondrá de palabras y “palabros” para su correcta  exposición y entendimiento.

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