Del 78 a nuestros días: Estado confesional encubierto

junio 11, 2018

En estos vivimos la desintegración de una vieja mentira: la definición de nuestro modelo de Estado como aconfesional.

Foto, El Salto

Por Julio Fuentes
El Salto, 11 de junio de 2018

La Constitución Española de 1978 esbozaba ya un papel preferencial para la Iglesia Católica, que ha mantenido e incluso incrementado su status de gran corporación, con escuelas y colegios, red de geriátricos y residencias de ancianos, su patrimonio cultural e inmobiliario, participación en medios de comunicación sociales, así como en entidades financieras diversas. Se estima en 11.000 millones de euros anuales la cantidad destinada por parte del Estado para sufragar instituciones y actividades religiosas. Por medio de la ley de inmatriculaciones llevada a cabo por el gobierno Aznar, se dio la potestad a la Iglesia Católica para que registrase como propias, sin ningún tipo de control, todas las propiedades que estimasen oportunas (incluida la Mezquita de Córdoba, por citar un ejemplo). Una atribución, la de registrar propiedades, de la que sólo gozan las administraciones públicas. Por otra parte, la Iglesia goza de una serie de exenciones fiscales muy importante; han sido numerosos los casos de conventos convertidos en hoteles que, además de realizar la explotación económica de un negocio privado, han estado exentos de pagar IBI. Y no ha sido el Estado quien ha iniciado las denuncias contra estas prácticas abusivas, sino ciudadanos particulares que han visto en esta práctica un abuso.

El artículo 16 de la Constitución establece lo siguiente: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”. Sin embargo, la realidad de los hechos desmiente ese modelo aconfesional, ya que vivimos en realidad en un modelo confesional soterrado, encubierto. Lee el resto de esta entrada »