Comienza en Irlanda la exhumación de 796 niños muertos en un hogar materno-infantil religioso

Arranca una operación forense sin precedentes en el solar del antiguo orfanato de las monjas Bon Secours, un hogar para madres solteras en Tuam, donde fueron enterrados en secreto centenares de niños nacidos fuera del matrimonio entre 1925 y 1960 en una fosa común clandestina.

Calcetines de bebé cuelgan de un árbol en el muro del cementerio de Tuam, donde los cuerpos de 796 bebés fueron descubiertos en el lugar de un antiguo hogar católico para madres solteras y sus hijos. / Clodagh Kilcoyne – REUTERS / Fuente
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Fuentes La Nación / Página 12 / El País (Pablo Guimón) / Huffington Post / Religión Digital (Javier Aja) ARA, 14 de julio de 2025

A 11 años de la denuncia sobre el ocultamiento de los maltratos y las muertes de niños en albergues católicos para madres y embarazadas no casadas, Irlanda se prepara para desenterrar a las víctimas. Se llamaban Patrick, Kathleen, Mary o Joseph: las primeras exhumaciones de los 796 niños enterrados sin sepultura entre 1925 y 1960 en un hogar religioso de Irlanda comenzaba este lunes, más de una década después de conocer su existencia.

Los expertos iniciarán oficialmente la excavación en la antigua fosa séptica del hogar St Mary’s de las hermanas del Buen Socorro en Tuam, al oeste del país, tras sellar a mediados de junio el perímetro.

Su objetivo es encontrar, analizar, identificar de ser posible y sepultar dignamente los restos de los niños, muchos de ellos recién nacidos. Estas operaciones, realizadas con la ayuda de expertos de Colombia, España, Reino Unido, Canadá y Estados Unidos, durarían dos años.

Ya fueron recogidas muestras de ADN de una treintena de familiares, pero el proceso se prolongará durante los próximos meses para reunir el mayor número posible de pruebas genéticas.

Hogar St Mary’s de las hermanas del Buen Socorro

El establecimiento era uno entre más de una docena, repartidos por todo el país y gestionados por la Iglesia católica, en los que se recluía a huérfanos y a madres solteras. Estas suponían una mácula para la reputación de Irlanda como una devota nación católica y un problema para algunos padres poderosos con aventuras extramaritales. En los centros, separaban a las madres de sus pequeños, que eran criados por las monjas dentro de las mismas premisas, a la espera de que pudieran ser adoptados. El Gobierno calcula que unas 35.000 madres solteras pasaron por alguno de los centros de acogida gestionados por órdenes de religiosas católicas desde la creación del Estado irlandés en 1922 hasta los años sesenta.

Este antiguo centro católico de acogida para madres solteras en la localidad irlandesa de Tuam ocultaba una fosa con “un gran número” de esqueletos de bebés y niños, según confirmó la comisión a la que el Gobierno encargó en 2014 la investigación de las casas de acogida gestionadas por religiosas católicas en el siglo pasado.

En los años 30, 40 y 50 del siglo pasado, la mortalidad de los hijos nacidos fuera del matrimonio llegaba a ser cinco veces mayor que la de los niños de padres casados, según datos oficiales. El hallazgo confirma las sospechas de que los niños fallecidos en el centro eran enterrados en fosas comunes sin marcar. El arzobispo de Dublín dijo en 2014 que “si algo pasó en Tuam, probablemente habrá sucedido también en otros hogares de acogida de madres y niños del país”.

Además, cabe aclarar que estos no habrían sido los únicos maltratos que tuvieron lugar en estos centros religiosos. Algunas monjas emprendieron un camino de negocios privados, como el de las Lavanderías de la Magdalena, que funcionaron entre 1922 y 1996, donde varias mujeres padecieron un régimen de semiesclavitud y abusos.

Un informe oficial del 2013 indicaba que las principales causas por las que las madres solteras acudían a estos lugares eran el rechazo de padres adoptivos, abusos familiares, deficiencias físicas o psíquicas, actitudes «inmorales», pobreza y orfandad.

En aquella época, las mujeres embarazadas fuera del matrimonio eran encerradas en estos hogares a instancias del Estado irlandés y de la poderosa Iglesia católica, que a menudo los gestionaban conjuntamente. Allí daban a luz antes de ser separadas de sus hijos, que a menudo eran dados en adopción.

La institución de las hermanas del Buen Socorro fue demolida en 1972 para construir una urbanización.

Sin embargo, la fosa séptica permaneció intacta.

Vista general del jardín del recuerdo en el antiguo emplazamiento del hogar para madres y bebés Bon Secours se puede ver el 15 de junio de 2025 en Tuam, Irlanda / Charles McQuillan / Getty Images –Fuente
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Colleen Anderson nació en 1965 en la ya infame maternidad de monjas católicas Sean Ross Abbey, una casa de acogida para madres de bebés considerados entonces «ilegítimos» y en donde murieron más de mil niños durante sus 38 años de existencia, debido, entre otros motivos, a las duras condiciones de vida. «He escuchado muchas historias terroríficas sobre estos lugares. Supongo que soy una de las afortunadas porque sobreviví y me enviaron a Estados Unidos cuando tenía entre dos y tres años, aunque no tuve una buena infancia», explica Colleen en una entrevista con EFE en Dublín, su residencia permanente desde 2018.

Los primeros datos

No hay registros de entierro. No hay lápidas. No hay monumentos conmemorativos. La búsqueda para sacar del olvido a estos 796 niños comenzó en 2014. En 1975, dos niños que jugaban en la zona descubrieron restos óseos cerca de una fosa séptica que estaba medio abierta. Las autoridades locales relacionaron ese hallazgo con la existencia de un asilo para pobres que había existido cerca de la zona, y se olvidaron del asunto.

Entonces, la historiadora local Catherine Corless, después de hablar con numerosos vecinos dispuestos a compartir sus recuerdos, logró comenzar a componer una historia aterradora y descubrió pruebas detalladas que atestiguaban que muchos niños (desde recién nacidos hasta los 9 años) fallecieron en el albergue religioso Santa María del Buen Socorro de Tuam, en la ciudad de Galway, a 200 kilómetros de la capital del país europeo.

Su investigación, que conmocionó al país y tuvo repercusión mundial, condujo a un macabro descubrimiento: la existencia de una fosa común.

«No había ningún registro de entierros, ni cementerio, ni estatua, ni cruz, absolutamente nada», relató la especialista, que describió sus décadas de trabajo como una «lucha sin tregua». «Nadie me escuchaba», dijo a AFP. «Yo suplicaba: ‘Saquen a estos bebés de estas cloacas, denles el entierro cristiano digno que se les negó”.

Luego de la alarma encendida por la historiadora, se encontraron restos de bebés humanos allí entre 2016 y 2017. Por este motivo el gobierno irlandés llamó a la creación de una comisión nacional de investigación que develara los maltratos contra las madres y sus niños causados en estos hogares.

La historia de Colleen Anderson está incluida en el estremecedor informe de la llamada Comisión de Madres y Bebés,-de más de 3000 páginas-, que en 2021 presentó las conclusiones de una investigación sobre 18 casas de acogida, por las que pasaron entre 1922 y 1998 más de 56.000 mujeres y 57.000 menores.

«A estos niños se les negó el mínimo derecho humano en vida, al igual que a sus madres, y se los privó de dignidad y respeto en su muerte», afirmó Anna Corrigan, quien podría tener dos hermanos enterrados en Tuam.

Según los registros de defunción, Patrick Derrane fue el primer bebé que falleció en St. Mary’s, en 1925, a los cinco meses. Mary Carty, de la misma edad, fue la última en 1960, informa la BBC. Se sabe que en los 35 años que transcurrieron entre sus muertes, otros casi 800 bebés y niños pequeños murieron allí, y se cree que están enterrados en lo que el ex Taoiseach (primer ministro irlandés) Enda Kenny denominó una «cámara de los horrores» . 

Tareas de excavación en el Hogar St. Mary de Tuam, en Irlanda / Peter Morrison (AP)
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En 2022, una ley autorizó oficialmente las excavaciones y un año después se designó un equipo para llevarlas a cabo en Tuam. Ahora, los investigadores han trasladado sus excavadoras a la anodina parcela de césped junto a un parque infantil en una urbanización del pueblo.

Este lunes se ha iniciado formalmente la excavación forense del solar en la zona en que se encontraba antiguamente el hogar de niños St. Mary. El proceso, que se prevé que dure dos años, tiene como objetivo localizar, exhumar, analizar y –si es posible– identificar los restos humanos enterrados en el lugar, así como dignificarlos con una nueva inhumación y un memorial permanente.

Demanda de responsabilidad

Anna Corrigan, que cree que dos de sus hermanos, John y William, están entre las víctimas, declaró a la prensa irlandesa que el momento es «a la vez bienvenido y doloroso». Corrigan exige responsabilidades: «No descansaré hasta que mis hermanos reciban sepultura cristiana como es debido, y hasta que se haga justicia con todo el peso de la ley, tanto nacional como internacional. Lo que ocurrió en Tuam fue criminal. La Iglesia y el Estado deben rendir cuentas».

Pese a la magnitud del escándalo, la respuesta de las autoridades irlandesas ha sido tibia. El gobierno ha demorado las actuaciones y las fuerzas del orden no han impulsado ninguna investigación criminal en profundidad. El arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, ha reconocido públicamente la gravedad del caso, pero la justicia no ha llegado todavía. En 2021 el entonces taoiseach Micheál Martin pidió disculpas oficiales a las víctimas y la congregación del Bon Secours también emitió una disculpa y reconoció haber fallado a las mujeres ya los niños de Tuam.

Con el inicio de las excavaciones, Irlanda vuelve a mirar de cara a un pasado oscuro, pero los supervivientes y los observadores internacionales exigen mucho más que exhumaciones y memoriales: quieren verdad, responsabilidades penales y una reparación digna. Si no se toman una serie de medidas al respecto, la historia de Tuam volverá a quedar enterrada otra vez.

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Nota: En el blog de Asturias Laica

El cruel drama de las «mujeres caídas»: cómo Irlanda destrozó la vida de más de 60.000 madres

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