Desmontando los mitos sobre el anticlericalismo La quema de iglesias ni empezó en 1936 ni se ha realizado solo por parte de la izquierda

octubre 8, 2019
Anticlericalismo. Quema de iglesias

Federico Casal. Motines Anticlericales 1835.

Álvaro Pla Hernández, El Salto, 8 de octubre de 2019

1. La quema de iglesias no empieza con la Segunda República

La primera gran quema de iglesias comienza tras la muerte de Fernando VII y el inicio de la primera guerra carlista, primero con la matanza de frailes de 1834 y después en los motines anticlericales de 1835. Los motivos de estos levantamientos fueron la respuesta del pueblo a la represión dirigida por la Iglesia contra los liberales partidarios de la monarquía parlamentaria, represión que se inicia en 1814 con la vuelta del absolutismo y que se extiende a lo largo de la década ominosa (1823–1833), con ejecuciones extrajudiciales, torturas, detenciones y vejaciones públicas a la oposición política, pero también desencadena estos levantamientos el apoyo de la iglesia a los Carlistas en contra del gobierno de España.

2. Los asesinatos de sacerdotes no son exclusivos de la izquierda

El primer asalto a templos y edificios religiosos lo encabezan los absolutistas en julio de 1822, cuando, tras la sublevación de la Guardia Real en Madrid en contra de la monarquía parlamentaria, partidas antigubernamentales dirigidas en gran parte por clérigos absolutistas asaltan edificios religiosos para ejecutar a los clérigos liberales. También durante la semana trágica de Barcelona en 1909, dirigentes del Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux encabezan asaltos a conventos y edificios religiosos.

3. Los ataques no tienen que ver con lo religioso sino con lo político

Así lo reflexionó la Iglesia durante la guerra contra la ocupación francesa en 1808, en la que se debatió si era más importante la cuestión religiosa o la cuestión política (vox dei–vox populi) al hablar de los clérigos afrancesados. Finalmente la cuestión se saldó con la implicación de la Iglesia en la política, iniciando la represión contra los afrancesados, como atestigua la ejecución de los sacerdotes Juan Diego Duro y Cándido Mendivil —arrastrados por caballos hasta la muerte—, y el exilio de casi 200 sacerdotes a Francia tras el inicio de la guerra de independencia. Lee el resto de esta entrada »