La asignatura de Religión y el acceso a la Universidad

Para el curso que viene, y por gentileza del TSJ valenciano, la asignatura de Religión contará con tres horas en primero y con cuatro horas en segundo de Bachillerato, a la semana.

Prueba acceso a la Universidad / Fuente foto

Eugenio Piñero, profesor de Filosofía y Vicecoordinador De Valencia Laica, ofrece en su artículo una imagen de la situación en la Comunidad Valenciana que podría ser extrapolable a otras comunidades.

Eugenio Piñero, Levante, 26 de junio de 2019

La Iglesia católica ha hecho de la enseñanza uno de sus principales campos de batalla. No hay mejor púlpito que un aula de un colegio o Instituto, con un catequista (profesor o profesora de Religión) al frente, para adoctrinar contra los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres, contra el derecho a decidir el final de nuestra propia vida, cuando ya resulta insoportable, o contra los derechos de las personas a constituir familias diferentes a las heteroparentales, o dicho en su argot, «familias como Dios manda». Las iglesias se vacían (como pone de manifiesto cada mes las encuestas del CIS), los fieles dejan de ser tan fieles y prefieren otras ocupaciones los domingos. Para compensar, la Iglesia Católica pretende llenar sus aulas de alumnos ávidos de «dieces» que cuentan para el acceso a la Universidad. La sociedad se seculariza a pasos agigantados mientras que la asignatura de Religión ocupa cada vez más espacio en el currículum de los estudiantes valencianos. Para el curso que viene, y por gentileza del TSJ valenciano, la asignatura de Religión contará con tres horas en primero y con cuatro horas en segundo de Bachillerato, a la semana.

En primero de Bachillerato el alumnado puede elegir entre Religión, Anatomía Aplicada o Cultura Científica. En segundo de Bachillerato, entre Religión, Psicología, Tecnología y Ciencias de la Tierra (entre otras). Esta oferta de optativas (disyuntiva más propia de la Edad Media que del siglo XXI: ¡razón o fe!), pone en una encrucijada al alumando. ¿Elegir el conocimiento racional y científico o elegir la fe y el dogma? No! La verdadera disyuntiva que se le plantea es: elegir entre tener un 10 con poco o ningún esfuerzo, o estudiar sin garantías de conseguir ese preciado 10. Muchos alumnos, acuciados por el cada vez más selectivo acceso a la Universidad, optan por la vía fácil del 10 en Religión. Aunque se tengan que pasar todo un curso recibiendo mensajes que culpabilizan a la mujer (y su manera de vestir) de la violencia sexual y machista; mensajes sobre la necesidad de curar la homosexualidad y opiniones extravagantes sobre dotar de personalidad jurídica a quien no ha nacido.

Y mientras esto ocurre, las familias, el profesorado, los sindicatos, los partidos de izquierdas, los colectivos en favor de la libertad de conciencia y las gentes de bien que creen que la enseñanza debe promover el conocimiento científico en un sentido amplio y alejarse de dogmatismos, sectarismo, y adoctrinamientos morales, se muestran indiferentes o tibios. Mientras la ley educativa del Partido Polular, la LOMCE, siga vigente y la ciudadanía la acepte con resignación, como algo inevitable, como si de una plaga bíblica se tratara, tendremos adoctrinamiento moral y religioso para largo. Luego nos quejaremos.

 

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