España es uno de los cuatro países europeos donde más ha disminuido la afiliación religiosa

El 92% de españoles declara que es bautizado como cristiano, pero sólo el 66% de los adultos continúan sintiéndose afiliados a esta religión, según un informe del Pew Research Global

Una mujer enciende una vela en la iglesia de Muiños (Ourense) en el día de Todos los Santos. (EFE )/ InfoLibre

Lara Carrasco, InfoLibre, 24 de diciembre de 2018

Existe una división clara entre los países de la Europa occidental y la Europa central y oriental, donde la religión continúa teniendo más influencia en la vida y la ideología de los ciudadanos

La Iglesia pierde fuelle en España. Al menos, su influencia en los ciudadanos. Así lo constata un informe realizado por Pew Research Global [que se puede consultar en este enlace] que refleja que cada vez menos españoles están afiliados al cristianismo. La mayoría de ellos continúan siendo criados y educados bajo sus preceptos, concretamente, el 92%. Sin embargo, una vez han alcanzado la edad adulta, se alejan de ellos: sólo un 66% declara vivir en el cristianismo, es decir, un 26% lo abandona.España se sitúa así entre los cuatro países en los que más terreno ha perdido la religión junto a Bélgica, Noruega y Holanda. Sin embargo, resulta llamativo observar que, según el mismo estudio –que se ha realizado mediante una encuesta a 56.000 adultos de 34 países europeos entre 2015 y 2017–, nuestro país también está entre los cuatro –junto a Polonia, Grecia y Portugal– con más porcentaje de ciudadanos criados en la religión.

No obstante, el caso español no es único. Según Pew Research Global, existe “una disminución significativa en la afiliación cristiana en toda Europa occidental”. Y eso, a pesar de que “las grandes mayorías en todo el continente dicen que fueron bautizadas como cristianas y la mayoría de los países europeos aún tienen sólidas mayorías cristianas“. “Las participaciones cristianas más bajas en Europa occidental reflejan cómo el panorama religioso ha estado cambiando a lo largo de la vida de los encuestados”, recoge el informe hecho público la pasada semana.

El documento habla de la disminución generalizada de la influencia cristiana en Europa occidental porque en los países centrales u orientales la tónica es la contraria. Menos ciudadanos fueron bautizados y criados en la religión pero, con el paso del tiempo, más personas se han afiliado a ella. Es el caso, por ejemplo, de Letonia –donde un 73% fue bautizado como cristiano pero un 77% de los adultos declara serlo–,Georgia –con un 87% criado en la religión cristiana y un 90% de adeptos– o Bulgaria–con un 80% de cristianos frente a un 78% que declaró haber sido criado como tal–.

“En una parte de la región donde los regímenes comunistas una vez reprimieron el culto religioso, la afiliación cristiana ha mostrado un resurgimiento en algunos países desde la caída de la URSS en 1991”, sostiene el informe. ¿Y cómo puede explicarse? Según el documento, algunas de las razones son políticas. Así, “en Rusia y Ucrania, la explicación más común dada por aquellos que fueron criados sin una religión pero que ahora son ortodoxos es que la religión se ha vuelto más aceptable en la sociedad”.

¿Y por qué al otro lado del continente cada vez menos adultos están alineados con la religión cristiana? O bien porque “se fueron alejando gradualmente” o bien porque “no estaban de acuerdo con las posiciones de la iglesia sobre temas sociales como la homosexualidad y el aborto”.

La influencia de la religión en la ideología

Esta opinión se refleja en los datos del informe. El matrimonio homosexual y el aborto han sido dos temas políticos en los que, tradicionalmente, la Iglesia ha estado involucrada. Su oposición ha condicionado, incluso, la aprobación de una legislación para regularlos. Por este motivo, parecería lógico pensar que en aquellos países cuyos ciudadanos sienten menos apego a la religión habrá una mayor aceptación social tanto del matrimonio homosexual como del aborto. Esta afirmación, según Pew Research Global, es cierta.

La distinción entre Europa occidental y Europa central y oriental, por tanto, vuelve a evidenciarse. En los países más al oeste del continente, donde los ciudadanos están menos afiliados al cristianismo, existe, de forma generalizada, una mayor aprobación del matrimonio homosexual. “Las mayorías favorecen el matrimonio entre personas del mismo sexo en todos los países de Europa occidental encuestados, y casi todos los países han legalizado la práctica”, indica el documento.

Es el caso de España, donde este tipo de enlaces son legales desde el mes de julio de 2005 gracias a la ley que aprobó el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La Iglesia lo consideró un ataque a la institución del matrimonio y encontró apoyo político en el PP, partido tradicionalmente conservador y católico, que llevó la norma ante el Tribunal Constitucional. Ahora, según el informe, el 77% de los españoles está a favor del matrimonio homosexual.

“El sentimiento público es muy diferente en Europa central y del este, donde las mayorías en casi todos los países encuestados se oponen a permitir que los homosexuales se casen”. Y donde, además, ni siquiera está permitido. Es el caso, por ejemplo, de Rusia –con un 90% de oposición a estos enlaces–, Armenia –con un 96%– o Georgia –con un 95%–. El futuro de estos países, además, no tiene visos de cambiar, puesto que la mayoría de jóvenes entre 18 y 34 años conserva esta misma opinión.

Lo mismo ocurre con el aborto. Aunque en general es legal en Europa occidental, central y oriental, la concepción social no es la misma. Y la diferencia sigue estando en la división entre oriente y occidente. Así, “en todos los países de Europa occidental encuestados, incluidos los países fuertemente católicos como Irlanda, Italia y Portugal, más de seis de cada diez adultos dicen que el aborto debería ser legal en todos o en la mayoría de los casos”, según el informe.

Aunque España es uno de los ejemplos –el 72% está a favor–, no es uno de los estados en los que esta opinión es mayoritaria. Así, se encuentra en el decimoquinto lugar de la lista de aceptación del aborto por detrás de Suecia, Dinamarca, Finlandia, Bélgica, República Checa –que pertenece al bloque central del continente–, Holanda, Estonia –no incluido en Europa occidental–, Francia, Noruega, Reino Unido, Bulgaria –que, como República Checa y Estonia no es del bloque occidental–, Alemania, Austria y Suiza.

“En el este, las opiniones son más diversas. Sin duda, algunos países de Europa central y oriental favorecen de manera abrumadora el aborto legal. Pero en otros, entre ellos Polonia, Rusia y Ucrania, el balance de opiniones se inclina en la otra dirección y es más probable que los encuestados digan que el aborto debería ser más restrictivo o totalmente ilegal”. En Rusia, tan sólo el 36% está a favor de regularlo; en Polonia, el 41%; y en Ucrania el 35%.

No obstante, a pesar de que, al igual que en los países de su entorno, en España haya disminuido notablemente la afiliación con la religión, la influencia de ésta continúa muy presente. Por ejemplo, el 64% de los ciudadanos de nuestro país afirma creer en dios, mientras que sólo el 31% declara no hacerlo. Pero eso sí, no todos están completamente seguros de que exista: sólo el 25%.

Aceptación de las demás religiones

¿Y qué hay de las demás religiones? Ocurre más o menos lo mismo que con el aborto o el matrimonio homosexual: son más aceptadas en la Europa occidental. “En casi todos los países de Europa central y oriental encuestados, menos de la mitad de los adultos dicen que estarían dispuestos a aceptar a los musulmanes en su familia, mientras que en casi todos los estados de Europa occidental más de la mitad lo harían”.

En este sentido, el 79% de españoles permitiría la entrada de un judío en su núcleo familiar, mientras que la de un musulmán sería aceptada por un 74%. En el lado opuesto, sólo un 28% de armenios aceptarían a una persona que profesara el judaísmo y sólo un 7% a otra que profesara el islam.

Por tanto, tal y como concluye el informe, si bien no existen fronteras geográficas claras que marquen las diferencias entre la Europa occidental, central y oriental, sí existen creencias, ideologías y costumbres relativas a la religión que trazan de manera simbólica las separaciones entre unos estados y otros. “En los países que están ubicados en el centro del continente, las actitudes dominantes pueden alinearse con las opiniones populares en el este sobre algunos temas, mientras que reflejan más estrechamente el sentimiento público occidental sobre otros asuntos”, explican desde Pew Research Global.

 

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