La religión y la “dictadura totalitaria”

Por José Manuel Barreal San Martín

Imagen, Eulogia Merle

La religión en la Escuela Pública vuelve a estar en el debate  por mor de la suave y tímida reforma que el actual gobierno del PSOE se propone introducir en la vigente ley educativa que, en mi opinión, denuncia la  falta de rigor, seriedad y autoridad del propio  gobierno hacia el demandado socialmente “Estado laico”. Han saltado las alarmas en la siempre beligerante iglesia católica y de las AMPAs gemelas a ella cuando se les toca lo que llaman “su libertad de conciencia”. También entre el llamado profesorado de esa asignatura, nombrados por la iglesia católica por sus méritos “religiosos”, que no por otros.

En esta inacabada polémica, que no tendrá solución hasta que el Concordato con el Vaticano finiquite, no suele analizarse, por un exceso de celo en el respeto a las creencias, que sí son respetables, el contenido de la asignatura que se imparte en los centros escolares, el cual  se caracteriza por oponer  a la formación racional y científica, el adoctrinamiento creacionista, oposición que resulta especialmente grave por la irracionalidad en el argumento. En  ningún momento se hace mención de la evolución biológica; lo que implica que el alumnado de  religión está siendo adoctrinado, con el consentimiento paterno, en el creacionismo y sin opción a contrastar otras concepciones. Además, ofrece  la creación como el mayor de los milagros, no desdeñando otros, que obviamente tienen que creer, como “la resurrección” o la “virginidad de María”. El dogma, se impone al pensamiento crítico y racional.

Fray Jesús Sanz Montes, sabiendo que se le escapa su pastoreo por la inocua propuesta del gobierno, acusa  al mismo de ” liberticida” ya que se inmiscuye en ” nuestra libertad”. El nombrado franciscano sostiene que “vuelve la dictadura totalitaria”, habrá  que entender que esta horrible “dictadura” es por oposición a su “democrática” institución religiosa, representada por él y otros. Sin embargo no parece, a la luz de la historia y acontecimientos recientes, que él se encuentre en disposición favorable para decirnos qué es la democracia. No parece, insisto, en que su iglesia sea la mejor opción educadora en la escuela y en la sociedad actual.

La iglesia católica, desde su existencia, ha protagonizado y protagoniza sucesos totalitarios, dictatoriales, excluyentes y abyectos, así como deshonestos que la hacen merecedora de llevar la palma de cualquier cosa menos de democrática. Persiguió y  persigue, aunque ahora de modo más sibilino, a laicos, ateos, apóstatas, homosexuales, mujeres, etcétera. Es proverbial su alianza con los poderes terrenales  para explotar y conservar el productivo estatus  económico que permite vivir bien y con comodidad a su jerarquía de cardenales y obispos, así como a sectores del clero de base. La historia de las naciones y de los pueblos, está llena de hechos eclesiásticos lamentables, consentidos unos, y propiciados otros. ¿ Hay que, todavía, recordar los cuarenta años de dictadura en España?

A lo anterior hay que añadir la  desvergüenza del señor Jesús Sanz hacia la problemática de la mujer en todos sus aspectos. Léanse las declaraciones del franciscano con relación al último 8M feminista “Sabemos que también la mujer puede agredir y usar sus violencias” y acusa a “los laboratorios de la ONU” de crear “la convocatoria populista” del 8M.  O  la del cardenal Cañizares: la “ideología de género” provocará la “destrucción humana”. Eso lo dicen dos  jefes de la  institución que más persigue a la mujer y que  ignora a la misma como persona de derechos.

La educación religiosa, dificulta  la enseñanza que se espera en y de la escuela como la   formación de personas que sepan buscar y reconocer la verdad y afrontar los hechos como son, haciendo de ello  una educación para la libertad, la fraternidad y la solidaridad. No es compatible que los niños y las niñas, como los jóvenes,  aprendan a observar, pensar  y sacar conclusiones correctas de sus observaciones basadas en la detección de causas y efectos, con  hacerles creer en seres, lugares y sucesos de los que la falta de pruebas y la “magia” son las notas dominantes, afectando así a una visión del mundo acorde con la inteligencia y la racionalidad.

Por lo dicho y por lo callado, se hace necesario sostener y defender  que la iglesia católica donde debería de enseñar, si es que eso es posible, es en sus lares y dejar en buena armonía a la escuela pública. Claro que para ello es imprescindible dos cosas: la supresión de subvenciones a la enseñanza privada, en un casi 90% religiosa, y la ruptura incuestionable, que no reforma de los mismos, de los acuerdos con el Vaticano, así como las ayudas económicas a las distintas  religiones.

No sé, si por enésima vez, el PSOE seguirá con su buenismo hacia la iglesia católica en materia de enseñanza religiosa en la escuela pública y si la ausencia de crucifijos y biblia en su momento fue más una postura hacia la galería o un principio de coherencia laica. Habrá que darle tiempo. Pero…

José Manuel Barreal San Martín

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