A propósito del libro “Nos encargamos de todo”. Robo y tráfico de niños en España (Editorial En Clave Intelectual, Madrid, 2014, 3ª ed.), del sociólogo Dr. Francisco González de Tena…

Imagen, Amerindia
Juan José Tamayo, Amerindia, 13 de julio de 2018
Conducta perversa
La práctica sistemática y permanente del robo de niños y niñas en algunos hospitales regidos por Congregaciones Religiosas durante varias décadas en España es el mal radical, la inmoralidad extrema, una conducta perversa y un crimen execrable.
Quienes lo cometieron fueron personas consagradas a Dios y dedicadas al cuidado de la salud y a la protección de la vida; personas de quienes la gente se fiaba por considerarlas buenas profesionales y buenas cristianas. Estas personas, sin embargo, actuaron contra sus más sagrados compromisos religiosos, contra el código ético de su profesión y contra la gente que había “creído” en ellas. Y lo hicieron buscando la aprobación y la complicidad de Dios, manipulado para legitimar el comportamiento perverso de las “personas sagradas”. Convirtieron a Dios en cómplice de los robos y, a la postre, en un ladrón de niños y niñas.
Crearon una red perfectamente organizada de ladrones pertenecientes a diversas congregaciones e instituciones religiosas para delinquir y extorsionar a miles de familias, es posible que con el conocimiento, la complicidad y la legitimación de las propias congregaciones, la permisividad de las autoridades eclesiásticas, la falta de vigilancia de los poderes del Estado, la colaboración de algunos profesionales de la sanidad.
Posted by asturiaslaica 
















