Si España es aconfesional, ¿por qué tenemos tantos festivos católicos?

marzo 29, 2018

La explicación rápida: por unos acuerdos de 1979 con la Santa Sede /  Álvaro LLorca. Verne_El País 29/03/2018

Imagen de la Semana Santa almeriense. Carlos Barba EFE / Verne_El País.

España es un estado aconfesional cuyos festivos coinciden con la Navidad, con la Asunción de la Virgen, con el Día de Todos los Santos, con la Inmaculada Concepción y con el Viernes Santo, entre otras celebraciones de incuestionable carácter católico. ¿A qué se debe esta relación?

El sistema por el que se fijan los festivos en España se parece a un sudoku, ya que obliga a encajar fechas de carácter nacional, autonómico y municipal. Aun así, algunas cosas se mantienen inalterables: En España disponemos de un máximo de 14 festivos anuales;

Al margen de los cinco festivos que pueden escoger las Comunidades Autónomas y los municipios, el Estado menciona 13 posibles fechas festivas;

De las 13 posibles fechas que menciona el Estado, hay dos de carácter cívico (12 de octubre y 6 de diciembre), tres fiestas conmemorativas de acuerdo con el Estatuto de los Trabajadores (1 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre) y ocho en cumplimiento de lo acordado con la Santa Sede en 1979 (15 de agosto, 1 de noviembre, 8 de diciembre, Viernes Santo, Jueves Santo, 6 de enero, 19 de marzo y 25 de julio)

¿Cómo que “en cumplimiento de lo acordado con la Santa Sede en 1979”? Efectivamente, el Estado suscribió unos acuerdos con la Santa Sede apenas unas semanas después de haberse promulgado la Constitución. Y el artículo 3 de uno de estos acuerdos, concretamente el que se refiere a asuntos jurídicos, establece que “de común acuerdo [entre el Estado y la Santa Sede] se determinará qué otras festividades religiosas son reconocidas como días festivos”.

Hay varias razones para entender que, con la tinta de la Constitución aún fresca, España se lanzara a firmar unos acuerdos con la Santa Sede cuyo contenido poseen tanta relevancia para nuestra vida cotidiana.

La razón principal se encuentra en la propia Constitución. La Constitución Española no habla de una separación completa entre Iglesia y Estado, lo que nos situaría como un país oficialmente laico. En cambio, sí habla de que “ninguna confesión tendrá carácter estatal” y de que “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones”. Estas dos frases nos sitúan como un Estado aconfesional. Lee el resto de esta entrada »