«El expolio de las inmatriculaciones de la iglesia» | Antonio Manuel: «No tenemos conciencia de haber sido privados de lo que era nuestro» (vídeo)

Aristóteles Moreno y Antonio Manuel presentaron en Gijón su libro, «El expolio de las inmatriculaciones de la iglesia. La Mezquita de Córdoba y otros casos de libro»

Aristóteles Moreno, José María Rosell y Antonio Manuel
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Asturias Laica, 17 de septiembre de 2026

Se presentaba el pasado martes en Gijón, en la Antigua Escuela de Comercio, un libro fundamental para tomar conciencia de lo que suponen, como bien señalaron los ponentes en su exposición, que más de 100.000 bienes, que eran nuestros, que eran del común, nos han sido arrebatados.

La presentación del acto, del libro y de los ponentes corrió a cargo de José María Rosell, presidente y portavoz de Recuperando y miembro de la ejecutiva de Asturias Laica, para dar paso a continuación a uno de los autores del libro, Aristóteles Moreno.

Aristóteles Moreno, del que Rosell recordaría su enorme aportación para que el Grupo de Inmatriculaciones de Asturias lograra, no sin un importante esfuerzo, el listado de bienes inmatriculados en Asturias (más de 1.300), es periodista. Inició su trayectoria profesional en El Cairo, en 1991, como redactor de la agencia EFE y a lo largo de más de 30 años ha colaborado con Europa Press, El Mundo, Cinco Días, Cadena Ser, Punto Radio, AS, Cordópolis, Público, ABC y Canal Sur. En los últimos años, ha investigado y publicado abundante información en relación al fenómeno de las inmatriculaciones de la Iglesia católica y su afectación al patrimonio histórico. Forma parte activa de la Plataforma Mezquita-Catedral de Córdoba y de la Coordinadora Recuperando.

Iniciaría su exposición mencionando uno de esos «16 casos de libro», el prerrománico asturiano, un extraordinario conjunto construido, financiado y mantenido por la monarquía astur y que gracias a disposiciones franquistas y a la reforma de Aznar (que permitió registrar a nombre de la iglesia lugares de culto, lo que no contemplaba la norma franquista dado que eran hasta entonces considerados públicos, bienes comunes) acabó siendo privatizado, inmatriculado por la iglesia aunque la rehabilitación y mantenimiento corren en gran parte a cargo de lo público, ya se el Principado, el Estado, las Diputaciones o los Ayuntamientos.

Históricamente, y por un largo periodo de tiempo, señalaría, la religión católica era la religión del Estado y los lugares de culto eran considerados bienes comunes, bienes construidos para un servicio público. Durante el franquismo se permitió a la iglesia registrar a su nombre, con una simple autocertificación, bienes diversos, a excepción de lugares de culto. Ahora, desde la Constitución de 1978, la iglesia católica está separada del Estado es, por tanto, una entidad privad que ya no formaba del Estado para gestionar la liturgia. Con esta separación, los bienes de culto quedaron en el limbo (lo que no sucedió en otros lugares que siguieron siendo del Estado aunque siguiera la iglesia desarrollando allí el culto). La solución del Gobierno de Aznar, eliminar la la excepcionalidad del franquismo y permitir la inmatriculación de templos y lugares de culto.

Un trabajo de 12 años, les llevó hasta la publicación de este libro, centrado, en una amplia primera parte (175 páginas), en el caso de la inmatriculación de la Mezquita de Córdoba, rigurosamente analizado y estudiado (documentos y archivos históricos…) que les lleva asegurar sin la menor duda la nulidad de la inmatriculación de la Mezquita. La segunda parte es la revisión de otras 16 casos, el prerrománico entre ellos, pero también murallas, plazas públicas, cementerios, la Giralda, la torre de Jerez…Y la tercera y última parte, las claves jurídicas y las propuestas, sobre lo que entre otras cuestiones, ocuparía la exposición de Antonio Manuel.

Antonio Manuel es escritor y profesor de Derecho civil de la Universidad de Córdoba en la que forma parte del Consejo Asesor de la Cátedra de Memoria Democrática. Fue uno de los fundadores y portavoz de la plataforma ciudadana «Mezquita-Catedral de Córdoba: patrimonio de tod@s», así como de la coordinadora estatal «Recuperando», que agrupa a más de 30 colectivos patrimonial. Ha publicado muchísimos artículos en distintos medios de comunicación, impartido más de un centenar de conferencias sobre la materia, y participado en infinidad de entrevistas y documentales para medios de todo el mundo sobre este tema.

Iniciaría su exposición con una anécdota: un jugador del Sporting había recalado en el Betis y en 1980 en un derbi local, el Betis goleó al Sevilla (4-0) con dos tanto del jugador asturiano. Acabado el partido, la gente se le echó encima y a la salida su mayor preocupación, su miedo, no era que pudiera peligrar su integridad física sino que la avalancha pudiera estropear su BMW recién comprado. ¿Por qué estaba asustado por si le hacían daño al coche? simplemente, se respondió, porque tenía conciencia de que era suyo lo que le sirvió para entrar de lleno en uno de los problemas de este expolio que la iglesia ha llevado a cabo que «no tenemos conciencia de haber sido privados de lo que es nuestro».

Para llegar a esa conclusión, nos ofrecería un interesante recorrido histórico -desde Constantino- para demostrar, como ya había adelantado Aristóteles Moreno, que iglesia y estado estaban unidos como las muñecas de una matrioska. En nuestro país desde la Edad Media, el Estado y la iglesia católica han permanecido íntimamente ligados: el clero, históricamente un brazo orgánico bajo el amparo de la administración, con intensas relaciones de dependencia de la monarquía y la Corona incorporando la religión católica como fuente inspiradora de su poder y asumiendo el sometimiento del culto como obligación del Estado en servicio a sus súbditos.

Este hecho fundamenta parte de la argumentación del trabajo que se presenta en el libro, porque esa situación se mantuvo a lo largo del tiempo, incluso, y pesar de su influjo liberal, en la Constitución de 1812: «La religión de la nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica y romana, única verdadera»…(art. 12). Se asume el catolicismo, y prohíbe cualquier otra, y otorga a su iglesia el deber de encargarse del servicio público del culto. Y acudió también a un caso claro, las sucesivas desamortizaciones, de Godoy a Madoz, que dejaban claro que esos bienes en manos muertas, (lo que significaba que no podían venderse, dividirse ni embargarse) eran del Estado: no se expropiaron bienes, no se pagó justiprecio, simplemente se enajenaron, de manera que entonces el Estado disponía de ellas y podía venderlas.

Y dando un salto en el tiempo, esa situación iglesia-.estado se mantuvo durante los siglos XIX y XX, -hecho que explica por qué los templos de culto católico quedaban fuera del comercio y no tenían acceso al Registro de la Propiedad- con dos excepciones, la primera y la segunda República, hasta que la constitución de 1978 consagró la separación formal iglesia-Estado, aunque dejó, como sabemos, en una especie de limbo bienes como los lugares de culto.

Y entonces llegó el gobierno de Aznar que en 1988 cambió la condición demanial, pública y ajena al comercio, de las cosas sagradas y los lugares de culto, mantenida a lo largo de toda nuestra historia y permitió la privatización de todos los bienes, sin excepción, incluidos lugares de culto; hecho que los autores consideran inconstitucional al desafectar bienes públicos sin rango de ley, sino a través de a través de la modificación del Reglamento Hipotecario mediante Real Decreto.

Pero el nudo más importante, señalan, es que aunque se declarase inconstitucional la norma y nulas, pues, las inmatriculaciones llevadas a cabo por la simple autocertificación eclesiástica, faltaría una ley que estableciera claramente los requisitos que un bien cultural de carácter religioso debe tener para ser declarado un bien público.

Y volvemos al punto de partida, porque entre los escándalos que supone el expolio de bienes por la iglesia que Antonio Manuel señala, están el jurídico, el patrimonial y el que considera casi más grave, la indolencia ciudadana, esa ciudadanía capaz de manifestarse por cuestiones jurídicas más complejas como la amnistía, y que no hace nada ante la apropiación registral llevada a cabo por la jerarquía católica: «No tenemos conciencia de haber sido privados de lo que era nuestro»

Vídeo presentación
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Mesa de la presentación con Aristóteles Moreno , José María Rosell y Antonio Manuel | El vídeo puede verse también en Youtube – Canal de Asturias Laica
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Medios de comunicación

La presentación tuvo también su repercusión en los medios, en especial a través de entrevistas de radio:

SER Asturias

Asturias Laica · Entrevista en SER Asturias

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RPA, con Xana Iglesias

Asturias Laica · Entrevista en la RPA, con Xana Iglesias

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Imágenes
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