La Conferencia Episcopal afirma a ‘Público’ que no dispone de los datos agregados de la gestión del patrimonio, del que destacan en su memoria anual su valor «evangelizador» y «cultural».
| El turismo religioso se «consolida como un fenómeno social, cultural y, sobre todo, económico de primer orden», según un estudio al respecto promovido por empresas del sector
| Europa Laica acusa de «opacidad» a la Iglesia y destaca que estos ingresos no tributan por IVA. Algunos de los monumentos fueron inmatriculados, lo que cuestiona la asociación Recuperando.

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Raúl Bocanegra, Pública, 25 de julio de 2026
Diferentes entidades católicas gestionan el inmenso patrimonio que acumula la Iglesia en España. Son exactamente 3.161 bienes de interés cultural (BIC) los que son propiedad de las instituciones católicas, según los datos que ofrece la Conferencia Episcopal en su última memoria. Los viajes vinculados a la fe y al conocimiento de los monumentos mueven millones de personas al año. Los 12 templos y catedrales más visitadas -la Iglesia tiene 87 y 638 santuarios en toda España, según sus datos- superan ya los 23 millones de visitantes en los dos últimos años, según el estudio Turismo Religioso en España, un viaje al interior de un segmento en transformación, de ObservaTur, creado por relevantes empresas del sector. «Esta tradición se ha consolidado como un fenómeno social, cultural y, sobre todo, económico de primer orden», afirma ese trabajo. ¿Cuánto recauda la Iglesia por la gestión de todo este patrimonio y por el cobro de entradas a los monumentos? ¿A qué destina ese dinero?
En su memoria anual, los obispos afirman: «La fe tiende por su propia naturaleza a expresarse en formas artísticas y en testimonios históricos que entrañan gran fuerza evangelizadora y valor cultural, a los cuales la Iglesia debe prestar la máxima atención». También recogen: «El patrimonio cultural de la Iglesia en España tiene también un gran atractivo turístico». La Conferencia Episcopal no dispone, según dijeron a Público, de los datos agregados. Para conocerlos en su totalidad, invitan a recabarlos en cada una de las instituciones, cabildos en el caso de los más relevantes, y fundaciones, como es el caso de la Sagrada Familia. Sin embargo, no todas muestran los datos específicos públicamente.
Este diario envió correos electrónicos preguntando a las diócesis e instituciones que gestionan los monumentos más relevantes y visitados cuánto ingresaban por los visitantes y a qué dedicaban esos recursos: Público no había obtenido respuesta en el momento de publicación de esta información respecto de las consultas efectuadas sobre las catedrales de Barcelona, Palma de Mallorca, València, Santiago ni tampoco sobre la basílica del Pilar en Zaragoza ni el Santuario de Covadonga.
Tres de los monumentos en poder de la Iglesia más visitados, según el trabajo de ObservaTur, son la Sagrada Familia, donde estuvo en su reciente visita a España el papa León XIV, la mezquita de Cordoba y la catedral de Sevilla. La primera «se ha construido desde sus inicios [en 1882] exclusivamente gracias a donativos y aportaciones de miles de personas», según la Iglesia. Sin embargo, estas dos últimas fueron inmatriculadas -inscribir por primera vez un bien en el registro de la propiedad-por las diócesis en 2006 y en 2010, respectivamente, un asunto que la Coordinadora Recuperando considera un «escándalo» y un «expolio» y por ello persigue la nulidad de esas inscripciones. La fundación canónica privada Junta Constructora del Temple Expiatori de la Sagrada Família, que tiene como presidente nato al cardenal y arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, es la que gestiona el monumento e ingresó, según sus datos, 134,5 millones en 2025. El cabildo-catedral de Sevilla recaudó 26 millones ese mismo año, y el de Córdoba, 22 millones.
En su página web, la fundación que gestiona el templo proyectado por Antoni Gaudí, aporta los siguientes datos económicos. Los ingresos fueron esos 134,5 millones y provinieron en un 96,9% de «aportaciones de los visitantes». Un 0,4% lo atribuyen a aportaciones privadas y el resto, un 2,7% se recoge bajo el inconcreto epígrafe «otros». Respecto a los gastos, estos ascendieron a 113,5 millones, repartidos de este modo: un 51,7% fueron destinados a «construcción y obra», otro 31,8% va a «gestión del templo», un 7,8% a «servicios generales», un 6,4% al Fondo Común Interdiocesano, que maneja la diócesis, y otro 2,3% al «convenio con el Ayuntamiento de Barcelona», firmado en 2018 por el que la Iglesia se comprometió a aportar 36 millones en una década, «una suerte de compensación tras 133 años de obras de las que la ciudad no ha visto jamás un céntimo», según recogió El Periódico de Catalunya en su momento. Sobre la diferencia de 21 millones entre los ingresos y los gastos nada explica la Fundación en su web. Este periódico trató de obtener una respuesta del arzobispado de Barcelona al respecto, pero en el momento de publicación de esta crónica no había obtenido respuesta. El precio base de la entrada es de 26 euros, según la información oficial en la web, los menores de 11 años y personas con discapacidad y sus acompañantes entran gratis.
Las últimas cuentas que tiene publicadas en su web el cabildo-catedral de Sevilla, las de 2024, que es quien gestiona el monumento y sus visitas, recogen ingresos totales de 27 millones de euros, de los que 26 corresponden a la categoría «ingresos por servicios». Este periódico preguntó si esta era la cantidad recaudada por las visitas, pero no obtuvo respuesta. Las asociaciones patrimonialistas de Sevilla consultadas consideran que sí, que en esa partida se incluye lo ingresado por el turismo. El resto, hasta los 27 millones proviene de «colectas» y de ingresos «financieros», de casi un millón. El Cabildo gastó sobre todo en conservación de edificios y gastos de funcionamiento, 7,7 millones, en «entregas a instituciones diocesanas, seis millones, y en salarios del personal seglar, 2,5 millones, pero menos de lo que ingresó, lo que generó una «capacidad de financiación» de 9,5 millones de euros. Este periódico también preguntó a qué se destinaba esa cantidad, sin éxito. La entrada es gratuita para los «naturales o residentes en la diócesis de Sevilla» que lo puedan acreditar, está supeditada a la compra de un billete, o bien online o bien en la taquilla, con la habitual y correspondiente cola. Quienes no sean de Sevilla pagan entre siete y 13 euros por la visita.
Las cuentas oficiales del Cabildo Catedral de Córdoba, que gestiona la mezquita-catedral, ascendieron en 2025 a ingresos de 22,1 millones de euros, desglosados de este modo: «turismo», 20,9 millones; «visita El Alma de Córdoba», 522.600; «canon audioguías», 261.797; «colectas», 42.504, «visitas, filmaciones y varios», 35.813 euros, y «Torre Campanario», 313.515 euros. En el capítulo de gastos, que fueron en total de 18,2 millones de euros, la mayor partida está destinada al pago del personal, el 23,4%, según detalla el Cabildo.
La siguiente es la de mantenimiento y conservación, en la que se invirtieron 3,9 millones, el 21,7%. Después, el 15,37% se destinó a la «labor caritativa y la cooperación internacional», 2,8 millones. El 12,5% fue a vigilancia y seguridad, el 10% a suministros y gastos diversos de gestión (informática, seguros, oficina y suministros varios…). El resto va a otras partidas, como actos culturales varios (edición de libros, coro y conciertos…), visitas nocturnas, los gastos relacionados con el culto, y la comunicación. En este caso, Público también preguntó sin éxito a que se dedicaban los 3,9 millones de salto entre ingresos y gastos que en el documento se describen de nuevo como «capacidad de financiación». Las entradas cuestan entre seis y 15 euros, según recoge en su web el Cabildo. Es gratis para ciudadanos cordobeses, menores de 10 años, jubilados con tarjeta Andalucía Junta 65, personas con discapacidad de más del 64% con un acompañante y miembros de ICOMOS, una institución asociada a la UNESCO.

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Toledo es otro de los lugares relevantes en cuanto a turismo relacionado con la religión. En su página web el arzobispado de Toledo cifra en 10,2 millones los ingresos de la «Parroquia de Santa Iglesia Catedral Primada-Toledo en 2024 y una «capacidad de financiación» de 4,3 millones. Las cuentas publicadas por el cabildo metropolitano catedral de Burgos para ese año recogen el mismo concepto que el de Sevilla, «ingresos por servicios» que ascienden a 3,1 millones. La de Cádiz generó, según sus datos, 2.405.370,31 euros en ingresos en 2024.
Es frecuente, en efecto, encontrar en las cuentas que hacen públicas las diversas instituciones eclesiásticas menos gastos que ingresos. Para Europa Laica, esto tiene que ver con lo que llaman «el misterioso superávit de las diócesis». Así lo expresan en su análisis crítico de la memoria de la Conferencia Episcopal. «Resulta extraño que no se haga referencia alguna al superávit consolidado que presenta la economía diocesana. En 2024 el superávit diocesano ascendió a 133,1 millones suponiendo un 9,5% del total de los recursos diocesanos. Una rentabilidad impresionante. La memoria tampoco ofrece explicación alguna sobre qué hace la Iglesia Católica con este superávit. ¿Se invierte en productos financieros? ¿Existe en las Diócesis un Fondo de Reserva diocesano similar al que tiene la Conferencia Episcopal Española? Si fuera el caso ¿Cuál es el saldo actual? ¿O es que las diócesis aportan de forma total o parcial este superávit al Fondo Común Interdiocesano? ¿O al Fondo de Reserva de la Conferencia Episcopal?»
Europa Laica critica también lo que considera una falta total de transparencia al respecto de las entradas y el acceso a los monumentos. «La memoria tiene ocultismo total sobre los ingresos que las diócesis, los cabildos o la Conferencia Episcopal Española obtienen por el cobro de entradas por visitar catedrales, monasterios, museos diocesanos, torres aledañas a iglesias… en posesión de la Iglesia Católica. No se indica si su monto está o no incluido en el ítem de otros ingresos corrientes o en otros, ni a cuánto asciende. Estos ingresos, que a menudo la Iglesia Católica los categoriza como donativo, sin indicar en el ticket que tienen exención del IVA, no resulta tal donación ya que si no se abona el importe de la entrada no se deja acceder a la visita. Además, tales ingresos tienen el marco legal de que no se tienen que declarar ni tributan. Siendo así no es extraño que no quiera publicar ese dato». Europa Laica ha elaborado un estudio sobre 42 monumentos —las catedrales más relevantes— en el que estiman que los ingresos por las visitas superan ya los 300 millones. El colectivo, a preguntas de Público, puntualiza que se trata solo de estimaciones basadas en las informaciones que ha podido recopilar de los cabildos catedralicios, las diócesis y los propios medios de comunicación.
Los obispos sostienen en su memoria que la gestión de todo este patrimonio conlleva fuertes gastos: «Las diócesis en España conservan y protegen un patrimonio, que debe ser conservado y que implica grandes gastos de rehabilitación y de mantenimiento ordinario continuos». Añade la Conferencia Episcopal: «La Iglesia es consciente del interés que suscita el patrimonio cultural y lo pone a disposición de todos, acometiendo cada año el mantenimiento necesario para que su preservación permita el continuo disfrute de todos. En el año 2024, «se han llevado a cabo 842 proyectos de construcción [53], conservación y rehabilitación [789]» del patrimonio en los que el conjunto de las diócesis, según la memoria, han invertido 91,2 millones de euros. Son 678,3 millones los que, según los obispos, la Iglesia ha destinado en los últimos 11 años a estas cuestiones [1]
El trabajo Turismo religioso en España recoge el perfil de viajero: «Persiste el colectivo tradicional del peregrino atraído por la fe, que concibe el viaje como un ejercicio espiritual orientado hacia un objetivo trascendente. Por otro, asoma con creciente intensidad un retrato más amplio, en el que se integran personas no necesariamente vinculadas a una práctica religiosa institucional, pero interesadas en su esfera espiritual, cultural o simbólica de la experiencia». «El turista religioso actual —agrega el trabajo— es mucho más diverso que en el pasado. Lejos de ser únicamente un viajero movido por la devoción o por la pertenencia parroquial, hoy combina distintas motivaciones donde la espiritualidad, la cultura y el patrimonio conviven de manera natural. En el caso del viajero español, esta mezcla es especialmente evidente: muchos visitantes se interesan tanto por los aspectos religiosos de los lugares como por su valor histórico, artístico o literario«.
Uno de los cambios más significativos, destaca el trabajo, es lo que llama «el relevo generacional»: «Tradicionalmente asociado a personas de mayor edad vinculadas a estructuras parroquiales, el turismo de culto ha experimentado una clara renovación de su base de usuarios. Ya no se trata del viaje de los abuelos». En resumen, se lee en el estudio, «se ha producido una notable diversificación de la estampa clásica del visitante»: «El turista religioso contemporáneo ya no responde a una única tipología, sino que integra una amplia variedad de perfiles que incluyen desde peregrinos motivados por la fe hasta viajeros con diversidad de intereses. Esta pluralidad se extiende igualmente a la procedencia geográfica con una creciente presencia de mercados internacionales que incorporan la vertiente religiosa dentro de itinerarios más amplios. Estamos pasando de la peregrinación tradicional a una demanda creciente de búsqueda espiritual, incluso entre personas no creyentes o sin referencias claras».
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Notas Asturias Laica
Sobre el dinero público para mantenimiento, restauración de catedrales
En el artículo se hace referencia al dinero que la iglesia católica destina ala «gestión» porque, según señala la CEE, Las diócesis en España conservan y protegen un patrimonio, que debe ser conservado y que implica grandes gastos de rehabilitación y de mantenimiento ordinario continuos, y se añaden los datos facilitados por la iglesia: «En el año 2024, «se han llevado a cabo 842 proyectos de construcción [53], conservación y rehabilitación [789]» del patrimonio en los que el conjunto de las diócesis, según la memoria, han invertido 91,2 millones de euros. Son 678,3 millones los que, según los obispos, la Iglesia ha destinado en los últimos 11 años a estas cuestiones»
Falta por indicar el dinero que el Estado, y Administraciones, dedican para rehabilitación, mantenimiento y restauración. Mientras el mantenimiento ordinario, luz, agua, pequeñas reparaciones son abordadas con los fondos de la iglesia (vía colectas, donaciones privadas, IRPF…), las grandes obras de conservación en templos históricos reciben fuertes subvenciones estatales, autonómicas y municipales por su valor patrimonial. Así, para catedrales o iglesias declaradas Bien de Interés Cultural (BIC), los Gobiernos central y autonómico destinan presupuestos. Estas ayudas públicas financian gran parte de las restauraciones de fachadas, cubiertas y estructuras, gestionadas bajo supervisión del Estado y las consejerías de cultura.
Centrándonos únicamente en el destinado a catedrales:
La Iglesia española recibe más de dos mil millones de euros del Estado para restaurar catedrales, Asturias Laica


















