El Gobierno reconoce y pide perdón a las víctimas de los reformatorios para ‘inmorales’ de Franco: “El Estado os falló”

«Nos robaron diez años de democracia»: las supervivientes del Patronato de la Mujer logran que el Estado pida perdón. Medio centenar de mujeres que estuvieron encerradas en los centros del Patronato de Protección de la Mujer han recibido declaraciones de reparación con las que han sido acreditadas como víctimas de la dictadura en el primer acto oficial de reconocimiento público.

Supervivientes del Patronato de Protección de la Mujer (Paca Blanco y Paquita Beltrán) recogen el documento oficial que las reconoce como víctimas del franquismo | A. Pérez Meca / Europa Press
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Fuentes: El Diario (Marta Borraz) / Público (Laura Prieto), 21 de marzo de 2026

Han pasado más de cuatro décadas desde que cerrara el último centro y medio siglo desde el fin de la dictadura que creó y mantuvo el Patronato de Protección de la Mujer, la institución represora más longeva del franquismo. Son los años que han tenido que esperar las mujeres que pasaron por estos reformatorios para chicas ‘inmorales’ para recibir una reparación pública oficial.

Este pasado viernes viernes el Gobierno ha celebrado por primera vez un acto en el que ha pedido perdón y ha reconocido la represión específica que sufrieron estas mujeres, encerradas en estos centros sin un juicio ni garantías, sometidas a duras condiciones de vida y aislamiento para intentar “reeducarlas” en línea con los mandatos del régimen.

La mayoría eran adolescentes y niñas. Las denunciaban sus familias, el cura del pueblo o algún vecino, y acababan en estas cárceles encubiertas. A lo mejor habían fumado, asistido a una manifestación, tenían novia o algún problema de salud mental no atendido. Cualquier comportamiento que se alejase de la estricta moral católica podía bastar para acabar siendo víctima del Patronato de Protección a la Mujer, que contó con hasta 900 centros en toda España, por los que pasaron unas 41.000 jóvenes. 

Durante el acto, celebrado en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, 53 víctimas han recibido declaraciones de reparación y reconocimiento personal en las que se acredita la “represión y violencia” que fue ejercida contra ellas por el Patronato, que empezó a funcionar en 1941 y sobrevivió al dictador, cerrando ya entrada la democracia, en 1985. El acto ha sido impulsado a tres bandas por los ministerios de Igualdad, Política Territorial y Memoria Democrática y Justicia, coordinados por el Comisionado de los 50 años de España en libertad, que fue creado el año pasado en torno al medio siglo de la muerte de Franco pero que continúa su actividad. 

Las víctimas, largamente ovacionadas por el público, han subido al escenario a recoger los documentos de manos de los secretarios de Estado de Igualdad, Justicia y Memoria Democrática debido a la ausencia de Ana Redondo y Ángel Víctor Torres, los ministros de Igualdad y Memoria Democrática. Estaba previsto que los dos acudieran al acto, pero se han ausentado por el retraso en la celebración del Consejo de Ministros extraordinario de este viernes por la guerra de Irán.

Las palabras del ministro de Justicia, Félix Bolaños, sí han estado presentes en el acto a través de un vídeo grabado previamente por tener previsto este viernes estar en el Vaticano junto a los Reyes. Félix Bolaños, vía telemática, ha intervenido en el acto para pedir «perdón, de todo corazón» y agradecer el esfuerzo de estas mujeres por hacer que «esta herida democrática sea visible y pueda ser sanada». «Quiero mostrar toda nuestra vergüenza y pedir vuestro perdón y, con ello, dar los pasos que sean posibles para lograr algo de reparación», ha dicho en una grabación, en la que se ha puesto a «completa disposición» para tomar medidas que hagan visible lo que pasó y que esta historia sea conocida. Ha anunciado, además, que se instalará una placa en un lugar de honor del Ministerio de Justicia.

«El Estado os falló, pero vosotras no habéis fallado a la democracia», ha reiterado Bolaños, tras reconocer el papel que tuvo el ministerio que encabeza en el mantenimiento de esta institución que, «con el amparo del Estado», permitió que las órdenes religiosas «ejercieran un estado de terror». «Fuisteis unas olvidadas de la Transición, que tuvo sesgos machistas, y, aunque no podemos hacer desaparecer lo sucedido, haremos todo lo que está en nuestra mano», ha prometido.

En lugar de la ministra Ana Redondo, la secretaria de Estado de Igualdad, María Guijarro, ha reconocido en su intervención que el sufrimiento de las víctimas “no fue un hecho menor, si no una vulneración de derechos humanos” y ha dado las gracias a las mujeres. “Hoy el Estado os mira de frente, os reconoce, os devuelve la palabra que nunca debió ser arrebatada”. María Guijarro Ceballos, ha descrito al Patronato de Protección de la Mujer como una «institución pública de control, encierro y violencia», que siguió funcionando ya entrada la democracia, «en una sociedad que no quiso, o no supo, mirar dentro de sus muros». «Sois la prueba viva de que el dolor no destruye jamás la dignidad, que la injusticia no logra la verdad y las heridas más profundas pueden convertirse en memoria», ha dicho, destacando que hoy, «cuando se vuelven a escuchar los mismos cantos de sirena de entonces», como los que sostuvieron a aquella «gestapo de la moral», es necesario reivindicar que los derechos de las mujeres «no deben revertirse», y, para ello, «la memoria es imprescindible». 

También el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, ha leído el discurso que estaba previsto que diera Ángel Víctor Torres, en el que ha asumido que el Gobierno “llega tarde”, pero ha apuntado a que “mientras el Gobierno progresista siga en pie, seguiremos defendiendo los derechos de las víctimas y sacando a relucir la verdad”.

“Os tenemos que reconocer como víctimas”

El Patronato, presidido por Carmen Polo, la mujer de Franco, fue el encargado de vigilar y controlar la conducta social de las adolescentes, para lo que dispuso de una red de centros regentados por congregaciones religiosas en los que confinaba a las jóvenes “caídas o en riesgo de caer”, según la terminología del régimen. “Os tenemos que reconocer como víctimas de la dictadura públicamente y nos ponemos a vuestra disposición”, ha afirmado Félix Bolaños en el vídeo, proyectado justo antes de que las mujeres subieran el escenario a recibir los documentos que lo acreditan.

La emoción ha sido la tónica dominante durante la entrega de las declaraciones a las mujeres, varias de las cuales han dado las gracias a Consuelo García del Cid, una de las reconocidas y cuya investigación ha sido clave para denunciar lo que ocurrió en los centros. “Aunque pone víctimas, ahora ya somos supervivientes”, ha dicho otra de las mujeres al recibir el documento. Ocho de las 53 homenajeadas han preferido no subir al escenario a recogerlo y tres de ellas han intervenido al final del acto para reclamar medidas al Gobierno y a las órdenes religiosas que gestionaron los centros y siguen activas.

El acto, conducido por la historiadora Carmen Guillén, ha reconocido el “paso importante” que supone el reconocimiento para que “el silencio que durante décadas trató de ocultar” lo que supuso el Patronato de Protección de la Mujer “se rompa”. “Pero no es el final del camino, es un punto de partida, un impulso para seguir investigando, para abrir archivos y avanzar en la puesta en marcha de una comisión de investigación” que tiene entre sus planes iniciar la Secretaría de Estado de Memoria Democrática. Además, este viernes el Boletín Oficial del Estado ha publicado el expediente de incoación para declarar Lugar de Memoria Democrática el Patronato de Protección de la Mujer.

La historiadora, autora del recién publicado Redimir y adoctrinar. El Patronato de Protección a la Mujer (Crítica), ha explicado que el Patronato de Protección a la Mujer fue “un dispositivo oficial” que durante más de cuatro décadas “privó a miles de mujeres de libertad” y dio lugar a prácticas “marcadas por abusos, trabajos forzados, separación de las familias y graves vulneraciones de derechos humanos”. Las consecuencias y efectos de ello “siguen presentes en muchas mujeres” que hoy, más de 40 años después, están tomando la palabra para contar lo que sufrieron y sacar del olvido un tipo de represión “que durante demasiado tiempo quedó fuera de la mirada pública”.

Difícilmente la institución podría haber llevado a cabo sus fines sin las órdenes religiosas que regentaban los reformatorios, que tenían un papel crucial. Eran las monjas las que los dirigían y marcaban las duras condiciones de vida del día a día, según han narrado las víctimas, que eran encerradas sin haber cometido ningún delito. Aunque los había más y menos duros, en general en los centros lo habitual era el silencio y la disciplina, la oración y el trabajo. El objetivo era “reeducar” a las jóvenes. El pico máximo de internas se alcanzó en 1961, con 3.360 adolescentes. Entre las congregaciones más activas estaban las Adoratrices o las Oblatas del Santísimo Redentor.

Un primer paso para la reparación

En 2025 se cumplieron 50 de la muerte del dictador Francisco Francocinco décadas en las que se ha conseguido, poco a poco, romper con los silencios que impuso la dictadura y abrir el camino para conocer la verdad de nuestra historia reciente. En este proceso, la represión que sufrieron las mujeres y los niños siempre va uno o varios pasos detrás, ha recordado Pilar Dasí, una de las voces más visibles de las niñas del Patronato. Tanto ella, como García Cid o Paca Blanco, que también ha intervenido en el acto, lo saben bien. Llevan años contando su testimonio, yendo a colegios, reuniéndose con políticos y haciendo todo tipo de presión por conseguir las tres cosas que más se han gritado durante la jornada: verdad, justicia y reparación. 

«Este reconocimiento es muy importante porque mi madre, que sé que nos está viendo, ha podido darse cuenta de que no es una mierda», decía la hija de una de las supervivientes tras recoger su diploma. Para Eva García Torre el homenaje también ha llegado tarde. Lo ha recogido en su nombre su compañera de vida. De ella se han acordado sus compañeras en la lucha. «Hace falta una comisión de investigación que no se demore más, porque somos muy mayores y ya hemos perdido a tres mujeres que lucharon con nosotras hasta el final», rogaba García Cid, durante su intervención en el acto. «Una de nuestras compañeras tiene ya 92 años, y yo 77, no podemos esperar más», añadía Blanco. 

Pilar Dasí ha pedido «ir más lejos»: «Como decía Raymon, venimos de un silencio muy largo. Verdad, justicia y reparación es algo más que un eslogan, son conceptos políticos que deben resonar más allá de este acto». La superviviente ha agradecido a todas las que, como ella, han sacado valor para contar su testimonio, «subsanando la destrucción de expedientes y poniendo voz a las víctimas». «Vivir no es tan importante como recordar», ha señalado antes de recordar que la reparación es un proceso y que la comisión que se establezca debe ser «interdisciplinar» y «contar con dotación económica». Por ello, ha pedido al Ministerio de Justicia que ponga a su disposición todos los «recursos necesarios» y ha convocado al Ministerio de Sanidad, «porque la salud mental cayó en un higienismo retrógrado del más extremo calado durante la dictadura, haciendo psiquiatría ideológica, especialmente con las madres y las mujeres lesbianas». 

Consuelo García del Cid

Intervención de Consuelo García del Cid | Fuente vídeo Instagram El Diario
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“La democracia nos debe diez años de vida, ya que el PSOE del Gobierno González miró hacia otro lado o tal vez desconocía la existencia del patronato, institución sostenible sobre el papel, donde firmaron sus mandatarios sin cuestionar absolutamente nada, Solicitamos la entrega de expedientes cuya promesa pública por parte de las congregaciones religiosas no se está cumpliendo”, ha dicho García del Cid en referencia a los diez años que en democracia estuvo funcionando el organismo.

La escritora ha reclamado a las congregaciones que abran sus archivos para que las mujeres puedan acceder a sus expedientes y hagan públicos los libros de contabilidad donde constan los ingresos de cada taller de trabajo sostenido con mano de obra esclava. Vivíamos de eso, han reconocido las actuales superioras. Obvio, los reformatorios se mantuvieron con nuestro trabajo forzado, sin el más mínimo derecho a negarnos. Bordado manipulación, muñequería, imprenta. Estuvimos presas bajo un sistema penitenciario oculto sin haber cometido ningún delito y marcadas para los restos” “Estuvimos presas sin haber cometido ningún delito y fuimos marcadas para los restos”, ha señalado García del Cid, que ha denunciado que las órdenes religiosas “son hoy ONG que viven del dinero público”. “Verdad, justicia y reparación” ha sido el lema que han coreado todas las homenajeadas al final de las intervenciones.

Paca Blanco

Intervención de Paca Blanco | Fuente vídeo Instagram El Diario
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Paca Blanco, otra de las supervivientes, histórica activista habló también en el acto. «Cuando hablamos del Patronato de Protección a la Mujer, no hablamos de la historia lejana, hablamos de vidas rotas, de juventudes robadas y de violencia durante décadas que intentaron esconder. La verdad, justicia y reparación es lo que pedimos. La verdad ya la vamos contando nosotras, las supervivientes, aunque hayan quemado nuestros expedientes. Intentaron borrar la memoria, pero no pueden borrar nuestros testimonios”

“Yo la reparación la voy a pedir inmediata. Porque tenemos compañera de 92 años y yo 77 y pido en la reparación que a ninguna de nosotras nos falte un techo donde vivir. Lo mínimo es poder terminar nuestra vida con un poco dignidad”

“Hay algo que quiero decir con toda claridad. No podemos ni queremos terminar nuestros días en residencias de monjas. Es una ironía cruel. Antes que terminar residencia de monjas, yo quiero una muerte digna. Y para terminar, ni un voto a quien justifican, financian y apoyan en nombre de Dios o de la patria y construyen el poder y la riqueza sobre el sufrimiento de las mujeres. Ni un voto al silencio ni un voto al olvido”

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El papel de la Iglesia

Quizá el ministro de Transición Democrática haya encontrado este viernes una de las descripciones más exactas de lo que fue el Patronato de Protección a la Mujer: «Fue una herramienta fríamente planificada por el Estado franquista para cortar todo atisbo de libertad a las mujeres y niñas. Se las encarcelaba sin saber de qué se las juzgaba y sin cometer ningún delito tipificado. Fue un instrumento de reproducción del sistema para que no hubiera un hilo suelto». Además, como puntualizaba Bolaños, en todo momento dependieron del Ministerio de Justicia y su actividad es anterior y posterior a los años del Régimen. 

Los patronatos tienen su origen en las olas abolicionistas de la prostitución de principios del siglo XX y nacen con una fuerte vinculación a la realeza. La intención inicial era «salvar» a las mujeres de estos peligros para que pasaran a tener una vida de contemplación. Con la II República, la actividad de esta especie de reformatorios desaparece y se crea un nuevo patronato, con un carácter republicano y laico. Finalmente, tras el golpe de Estado, en 1941 el Patronato se refunda y Carmen Polo se convierte en presidenta de honor de esta institución, que actúa como una cárcel encubierta para jóvenes alejadas de la moral del régimen. Tras diez años de silencio, en 1983 la muerte de una interna que intentaba escapar del reformatorio de San Fernando de Henares fue la gota que colmó el vaso. Hasta 1985, con Felipe González en el Gobierno, mediante la Ley de Presupuestos, se pone fin a esta actividad.

Sin embargo,  para este grupo de mujeres que se han organizado a través de la asociación Las desterradas hijas de Eva, la responsabilidad de la Iglesia va mucho más allá y su actividad de represión se ha prolongado en el tiempo. «Nos llegan testimonios de los años 90», asegura García del Cid, que advierte de que «cambian las formas, pero no el fondo». «Estas organizaciones religiosas han sido premiadas por el Gobierno sin haber resuelto su pasado reciente, y siguen recibiendo subvenciones del Gobierno», denuncia. 

La Conferencia Española de Religiosos (CONFER) pidió perdón públicamente el año pasado por haber contribuido a la represión de miles de mujeres a través de los convenios con el Patronato de Protección a la Mujer y se comprometió a colaborar en las investigaciones, algo que niega García del Cid que estén cumpliendo. En aquel acto, celebrado el pasado 9 de junio, las supervivientes recriminaron a los religiosos «echar balones fuera» y «hablar de contexto», en vez de reconocer su responsabilidad en el sufrimiento de miles de mujeres y niñas.

Medidas. El Patronato, lugar de memoria

El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López, en representación del ministro Ángel Víctor Torres –que se encontraba en mitad de un arduo Consejo de Ministros–, se ha sumado a la petición de perdón del resto de partes y ha anunciado varias medidas. Se pondrá en marcha, en el seno de la Comisión de Verdad, que se constituirá el próximo día 25 de marzo, una comisión específica para investigar las violaciones de derechos humanos cometidas en el seno de los patronatos.

Además, la Fiscalía de Estado está preparando una comisión de trabajo sobre estos centros religiosos y esta historia ya forma parte de los contenidos obligatorios de las cátedras de Memoria Democrática que se están impulsando en las universidades públicas, y que trabajan en la recopilación de datos y testimonios, «para dar difusión a la represión ejercida contra las mujeres en el franquismo». Por último, ha anunciado que este mismo viernes se ha publicado en el BOE al Patronato de la Mujer como Lugar de Memoria Democrática.

Una vez terminado el acto, los ministros de Justicia e Igualdad, Ana Redondo, así como Irene Montero, han podido hablar con las supervivientes. A las puertas del Auditorio, la Policía Nacional ha impedido el acceso al agitador Vito Quiles. 

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Vídeo completo del acto
El acto comienza a partir del minut0 25 aprox.

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