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Víctor Moreno, Naiz, 18 de julio de 2025
El torero dijo al filósofo: «hay gente pa tó». Y así, hay gente que se pregunta por la esencia de los sanfermines. Saber si en esa dialéctica triunfa Parménides o Heráclito. Ya sabéis, su eterna inmovilidad o su movimiento continuo y renovado. ¿Son los sanfermines siempre más de lo mismo a pesar de los cambios acelerados del siglo XXI? ¿Nadie corre dos veces el mismo encierro?
Con el tiempo la gente se vuelve ecléctica, es decir, ni chicha ni limoná, optando por una esencia inmutable y verdadera, encarnada en san Fermín y su tradición religiosa, y el resto, sucedáneos postizos que aguantan mientras no cuestionen esa esencia religiosa.
El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela votaba por Parménides, digo, por san Fermín. Obviaba las hipótesis antropológicas, etnográficas y psiquiátricas de las fiestas, preguntándose «si quitamos a san Fermín, ¿qué nos queda? ¡Nada!» (3.7.2025)*.
Para Perelló, san Fermín es el santo Grial, el nexo que unifica y da sentido al caos de la fiesta. Explicaba que «no se trata de obligar a nadie a creer ni a participar en actos religiosos, pero quitar a san Fermín de Pamplona es quitar parte de su identidad». ¿Y el ángel de Aralar y el santo Fuero? Cero patatero. Porque «sin san Fermín nos quedamos huérfanos de sentido, de historia y sin futuro». ¿Más? Sí, Porque «un pueblo con memoria es un pueblo con fe. San Fermín es el centro y el pilar de nuestra historia». Pues ya se dirá, entonces, ¿qué le queda a san Francisco Javier por hacer? ¿Ayudar a Osasuna a permanecer en primera?
El obispo abogaba por «una identidad, una unidad, una memoria y una fe» en torno a san Fermín. Si su discurso se dirigiera a los creyentes, pase. Aun así, tendría que haber mimado más la persona gramatical. Su concepto de unidad es insostenible. Ninguna religión puede ni debe definir una sociedad. Ante todo somos una cultura plural.
Otro que defendía que la esencia de la fiesta es su tramoya religiosa era Luis Landa. Su artículo «Hacia la esencia de los sanfermines» (7.7.2025)*, empezaba con una hipérbole difícil de masticar y digerir: «Todos somos conscientes de la riqueza social, cultural y artística de Navarra». Pero ni «todos» los navarros son conscientes de esa riqueza, ni, menos aún, la interpretan igual. Y extraña que a esa enumeración no le añadiese «la riqueza política, lingüística y religiosa». ¿Un acto inconsciente de su parte? O de la mala conciencia. Porque, ¿cómo se puede presumir de una riqueza del blablablá conseguida a base de «zapaldear» la pluralidad cultural, política y lingüística de los otros presentes en esta sociedad?
En Navarra, esa rica pluralidad aludida es quimera. No ha existido jamás. Sus élites dominantes jamás encontraron el tempero suficiente para que en Navarra floreciesen otras identidades calificadas como heterodoxas. Y el medio utilizado para conseguir tal uniformidad fue la imposición de una fe y una identidad religiosa llevada a cabo por el tándem indisoluble Iglesia y Estado, y utilizando la violencia y la crueldad, cuando no el crimen, contra cualquier clase de heterodoxia.
Navarra no está en condiciones de presumir por haber sido una comunidad abierta y plural, tolerante y respetuosa con el diferente en materia política, religiosa, lingüística, sexual… De hecho, los oligarcas locales levantaron barricadas contra lo que venía de fuera: sufragio universal, parlamentarismo, democracia, voto de la mujer, pluralidad religiosa, libertad de expresión, libertad de cultos, sindicalismo de clase, República… Sus élites no han permitido ninguna divergencia en ninguna época. Sostener que san Fermín constituye un respeto a esa pluralidad es una interpretación interesada como falsa. Landa lo dice sin pretenderlo: «San Fermín lo unifica todo en una identidad esencial permanente y verdadera». Como la Falange: «España, una unidad de destino en lo universal». ¡A la mierda tanta identidad esencial apriorística sin contar con la voluntad plural ciudadana!
Esta identidad esencial es dogmática, porque dimana de la religión. Es excluyente, no inclusiva. La historia, que no se quiere recordar, demuestra de modo fehaciente que la religión ha sido una argamasa letal a la hora de proporcionar una identidad tóxica, tanto que Amin Maalouf* la calificó de asesina. Navarra sabe mucho de esta identidad y de sus efectos corrosivos. Pero no escarmentamos.
Para afinar más si cabe esta uniformidad, Landa plantea que «los sanfermines deben ser una prolongación durante el año para convertir Pamplona en camino jacobeo. Todo ello con respeto mostrando el niño que tenemos dentro. Porque cuando salimos de casa en blanco y rojo ya llevamos el programa incluido en el corazón». Era lo que faltaba para rizar el rizo de la estupidez y la cursilería.
Decía Bierce* que el corazón es una «bomba muscular automática que hace circular la sangre». Nada que ver con las emociones. ¿Y qué más? ¡Ah, sí, el niño que llevamos dentro! ¿Cuál de ellos, el perverso polimorfo que decía Freud, o el niño pispajo del cuento de Andersen y que podría avisarnos en una procesión de que san Fermín va desnudo, es decir, que es una leyenda sin más? ¿Pamplona jacobea todo el año? Y ¿por qué no vegetariana y patafísica?
Instrumentar las fiestas de San Fermín para hacer una apología desatada de la tradición religiosa y extrapolar sus supuestos valores como catecismo universal de conducta del ser humano, su memoria, su historia, su identidad, resulta poco prudente en una sociedad plural y diversa como la actual Navarra. Y menos mal que se pide actuar con respeto. ¿Respeto? Es difícil cultivarlo cuando se defiende una identidad, una esencia, una fe, una memoria y una historia. ¿Recuerdan la Constitución: «Ninguna confesión tendrá carácter estatal»? Pues ahí están ciertos ediles asistiendo a las Vísperas −«chupinazo religioso»−*, con las medallas de la ciudad en el pecho. ¿Así es el respeto a la pluralidad religiosa de la ciudad por quienes pretenden una identidad centrifugada por la fe? No me sean cachondos, mesedez*
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Notas de Asturias Laica
*Notas
–«Si quitamos San Fermín ¿qué nos queda? ¡Nada!«, arzobispo Florencio Roselló / Noticias de Navarra
–Hacia la esencia de los Sanfermines, Luis Landa, Diario de Navarra
–Amin Maalouf, escritor y periodista franco-libanés que en 2010 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Miembro de la Academia Francesa, ocupando la silla número 29, en la que sucedió a Claude Lévi-Strauss y secretario perpetuo desde 2023.
–Ambroise Bierce, ((1842-1914).
Editor, periodista, escritor y satírico estadounidenseCompiló el léxico satírico en su obra Diccionario del diablo: «Corazón, s. Bomba muscular automática que hace circular la sangre. Figuradamente se dice que este útil órgano es la sede de las emociones y los sentimientos: bonita fantasía que no es más que el resabio de una creencia antaño universal. Sabemos ahora que sentimientos y emociones residen en el estómago y son extraídos de los alimentos mediante la acción química del jugo gástrico. El proceso exacto que convierte el bistec en un sentimiento (tierno o no, según la edad del animal); las sucesivas etapas de elaboración por las que un emparedado de caviar se transmuta en rara fantasía y reaparece convertido en punzante epigrama; los maravillosos métodos funcionales de convertir un huevo duro en contrición religiosa o una bomba de crema en suspiro sensible: todas estas cosas han sido pacientemente investigadas y expuestas con persuasiva lucidez por Monsieur Pasteur. (Ver también mi monografía «Identidad Esencial de los Afectos Espirituales con Ciertos Gases Intestinales Liberados en la Digestión» págs. 4 a 687). En una obra titulada, según creo, Delectatio Demonorum (Londres, 1873) esta teoría de los sentimientos es ilustrada de modo sorprendente; para más información se puede consultar el famoso tratado del profesor Dam sobre «El amor como producto de la Maceración Alimentaria». / Fuente
– El ‘chupinazo’ religioso de las fiestas de San Fermín, Diario de Navarra
«La mitad de la corporación municipal, con traje de gala y con la medalla de la ciudad al pecho, ocupó los primeros bancos de la capilla. En concreto, asistieron ocho de los nueve concejales de UPN -faltó Aitor Silgado-, los ediles del PSN Xabier Sagardoy, Nuria Medina y Miguel Matellanes, el representante del PP Carlos García Adanero y el de Geroa Bai Javier Leoz» Sanz.
–Mesedez, término euskera, «por favor»

















