La Universidad de Oviedo halla los límites de la fosa del cementerio de A Caridá donde se han encontrado restos de tres cadáveres

Los trabajos, financiados íntegramente por el Gobierno de Asturias, se iniciaron el miércoles 11 y el viernes 13 se encontraron restos de tres cadáveres por lo que el Ejecutivo autonómico ha dado traslado de estos hallazgos a la autoridad judicial al detectar evidencias de muertes traumáticas.

Fosa común en el cementerio de A Caridá con los primeros restos óseos localizados / Fuente
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Fuentes Principado de Asturias / El Diario (Leticia Quintanal)/ Libro de Xosé Miguel Suárez Fernández («Como auga de torbón»… págs. 516 a 518/349), 14 de diciembre de 2024
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Ochenta y ocho años después de aquellos últimos días del mes de agosto de 1936, ha llegado el momento para la reparación de Luz, Mercedes y Maura Ferrer Díaz, las hermanas de 21, 20 y 17 años, y Francisco Pérez Pena, fusilados en el concejo de El Franco durante los primeros meses de la Guerra Civil.

Esta es la primera fosa común que se exhuma en Asturias íntegramente con dinero público y por eso con ella “se abre una nueva etapa dentro del Gobierno del Principado”, según reconocía la viceconsejera de Derechos Ciudadanos, Beatriz González Prieto.

La Viceconsejera informaba este pasado viernes de que el grupo Arqueos de la Universidad de Oviedo, con ayuda de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, ha hallado los límites de la fosa común del cementerio de A Caridá, en el concejo de El Franco. “Aunque la fosa no está en el lugar en el que los expertos creían inicialmente, han descubierto que esta se encuentra perfectamente delimitada”, ha explicado.

A última hora de esa tarde, el grupo Arqueos, bajo la dirección del catedrático de Arqueología José Avelino Gutiérrez, localizó los restos de un brazo, los primeros vestigios humanos de la fosa. “Desde la Universidad nos han informado de que estos restos parecen encontrarse en una posición que podría indicar que formaban parte de un enterramiento no regular, es decir, de una muerte en el contexto de lo que podría ser la Guerra Civil”, ha indicado González Prieto.

A lo largo de la mañana del viernes el equipo ha hallado restos de más cadáveres. En total, de tres personas, aunque existen posibles indicios de una cuarta. Se cree que dos de esos cuerpos pueden ser de mujeres, al haber aparecido junto a ellos unos zapatos y un monedero femeninos. De momento, todo apunta a que los hallazgos podrían corresponder a las tres hermanas Ferrer, hijas de una familia de sindicalistas que se cree que fueron asesinadas el 1 de septiembre de 1936.

Tras determinar que existen evidencias de que los cuerpos pudieron haber sido sepultados de forma violenta, la directora general de Memoria Democrática, Begoña Collado, ha informado de que ya dado traslado de esta circunstancia a la autoridad judicial competente, tal y como establece la Ley del Principado de Asturias, 1/2019, para la Recuperación de la Memoria Democrática. En virtud de esta norma, el Instituto de la Memoria Democrática, constituido hace apenas cinco meses, trasladará en breve el expediente completo de las actuaciones realizadas hasta el momento.

El decreto 14/2023, de 17 de febrero, por el que se desarrolla la ley autonómica de memoria, establece que, “en caso de que la autoridad judicial no dicte otras instrucciones, se continuará con los trabajos de campo, dando lugar a la exhumación de los restos”. Además, recoge que “se pondrá especial atención al registro y documentación de todas las evidencias que pudieran servir de prueba para la futura instrucción de una causa judicial”.

Las primeras labores para exhumar los cuerpos comenzaron el martes, aunque no fue hasta el miércoles cuando se inició la excavación. La fosa de A Caridá es la primera financiada íntegramente por la Consejería de Ordenación de Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos en cumplimiento a la legislación vigente.

“Tenemos mucha ilusión y muchas esperanzas de que por fin podamos dar visibilidad a los hechos en torno a la cruel historia de las tres hermanas Ferrer”, ha afirmado González Prieto.

Los trabajos han sido suspendidos hasta el lunes, cuando acudirá al cementerio la autoridad judicial para poner en marcha el protocolo que requiere este tipo de situaciones y poder proceder al levantamiento de los cadáveres.

Hermanas Ferrer / Fuente «Como auga de torbón. Guerra civil y represión franquista nel estremo noroccidental d´Asturias», Xosé Miguel Suárez Rendueles
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Las historia de las hermanas Ferrer Díaz

La historia del asesinato de las hermanas Ferrer tiene, como señala Xosé Miguel Suárez en «Como auga de torbón«, todos los elementos para mantenerse en la memoria y recordarse aún hoy.  Fue recogida por la prensa republicana de Xixón, según cuenta en su libro, en el que también recoge, entre otras, una referencia de Alfonso Camín del que señala llegó a ver a una de las hermanas pequeñas cuando estuvo preso en Luarca:

Las meten en un automóvil. Recorren varios pueblos. Las emborrachan. Después, telón cerrado.

La noche. Gritos de goce o gritos de asco y de miedo. El caso es no entrar en la escena. Es salir de ella. Los soldados se apartan. Meditan.

—Esto lo arreglo yo —dice uno.

Y fue a la Comandancia.

Momentos después llegaba una patrulla y detenía a las tres mozas mayores. La cuarta tenía 14 años. La dejaron en paz. Las tres, sin dejarlas hablar, fueron acusadas de incitar a los soldados a que no disparasen contra el pueblo. Que tiraran contra los jefes y así se acababa la guerra. Sin hablar fueron al calabozo y sin dejarlas hablar fueron fusiladas y tiradas por los caminos. Una apareció bastante lejos de las otras. Sobre el terreno había un rastro de sangre:

—¿La remataron después?
—No, se murió sola. La vio muerta un pastor.

Luz, Mercedes y Maura eran conocidas en su pueblo, Luarca, como ‘las de la Gallega’, por la forma de hablar de su madre, que era naviega. Su padre Manuel era tipógrafo y presidente del Sindicato de Artes Gráficas de Luarca, de fuertes convicciones políticas, que heredarían sus hijas, fue despedido de la imprenta en la que trabajaba tras participar en la huelga de octubre de 1934.

Las tres hermanas trabajaban en la litografía de la imprenta y ayudaron activamente al Frente Popular en las elecciones de 1936. Tras el golpe de Estado, cuando las tropas rebeldes entraron en Luarca, Manuel consiguió huir, y según fue documentándose a través de la transmisión oral de la zona, miembros de la Falange fueron a casa a apresar a Luz, Mercedes y Maura, a las que raparon la cabeza, dieron aceite de ricino y así pasearon por todo el pueblo.

Sus cuerpos fueron arrojados, tras ser violadas y asesinadas, tal y como se señala en «Como auga de torbón, al borde de un camino en Valdepares, concejo de El Franco.

Francisco Pérez Pena

Junto a las tres hermanas podría estar Francisco Pérez Pena, citado también en el libro de Xosé Miguel Suárez (pág. 349), vecino de Cabornas (El Franco), casado, con un hijo de ocho años y enterrado en la fosa común de A Caridá donde décadas después su viuda pudo poner una cruz.

De él, La Nueva España ofrece algún otro dato a través de sus familiares presentes en la exhumación. Era tratante de ganado y recorría todos los pueblos de la zona, pero su familia no sabe la razón por la que fueron a por él, porque «no estaba en política».

«Encontrar los restos sería un alivio». Lo dice Francisco José Pérez, nieto de Francisco Pérez Pena. Junto a él está Berta Pérez, hija de una relación posterior de la viuda de Pérez Pena, pero que creció con la huella de aquella herida. «Crecí viendo a mi madre y a mi hermano venir aquí», relata. «Lo metieron en la cárcel de Luarca y luego lo sacaron con las tres chicas y otro señor. Toda la vida escuché que estaban las tres niñas, él y otro hombre», cuenta Berta.

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