El encierro en 1971 de 300 pensionistas en la iglesia San José de Gijón forma parte ya de la memoria social y antifranquista de la ciudad

El 16 de septiembre de 2021 se cumplían 50 años de ese encierro, y fue en los actos conmemorativos organizados por la Fundación Juan Muñiz Zapico cuando desde la Fundación se solicitó la instalación de una placa conmemorativa que tres años más tarde es ya una realidad.

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24 de septiembre de 2024

El 16 de septiembre de 1971 tuvo lugar una de las principales movilizaciones de la ciudad de Gijón durante la dictadura de Franco, el encierro pacífico de pensionistas en la iglesia San José  para reivindicar pensiones mínimas, sí, (5.000 pesetas) pero también voz y, sobre todo, justicia. A cambio, tras nueve días de encierro, una paliza y un juicio ante un tribunal militar.

Años antes ya habían empezado a convocar pequeñas reuniones en las cuencas para reclamar pagas justas que permitieran al menos sobrevivir y ese movimiento, nacido de manera más o menos informal, fue creciendo constituyéndose, en 1965, en la Comisión Provincial de Pensionistas de Asturias que ese 16 de septiembre decidió encerrarse en la iglesia.

Las nueve noches de encierro supusieron un pulso a un régimen que convertía las reivindicaciones sociales y políticas en ilegales. La movilización finalizó con la intervención violenta de la policía y el desalojo por la fuerza del templo, pese al apoyo eclesiástico a los encerrados.

Como reacción de repulsa al brutal desalojo se produjo una huelga de misas el domingo 26 de septiembre de 1971, salvo en la de San José en Gijón porque, al menos una decena de sacerdotes del Grupo de El Bibio (así llamado porque se reunían para cenar una vez por semana en la Casa de Ejercicios Espirituales de El Bibio, en la zona este de Xixón) acordaron suspender los cultos en sus respectivas parroquias al día siguiente, domingo, para concelebrar todos ellos una misa en esa iglesia. La movilización, recordaba Paco Álvarez en NortesSan José, la iglesia gijonesa que nunca ha cerrado sus puertas a los movimientos sociales», 2021), se vio respaldada con nuevos encierros en la iglesia gijonesa de La Milagrosa, la de San Juan en Mieres y la de Santiago en Sama de Llangréu.

Tras el encierro, algunos fueron multados tras la expulsión y a otros les esperaba un consejo de guerra, al que fueron sometidos el sacerdote, Jesús Menéndez Peláez, en ese momento párroco en funciones al encontrarse de vacaciones el titular, como Florín Menéndez y Mánfer de la Llera (Manuel d’Andrés). El cuartel del Coto en Gijón fue el lugar, con una puesta en escena «espectacular, con muchos soldados armados rodeando el edificio, y otros en las almenas, también con metralletas», dice Menéndez. Él fue absuelto, pero los jubilados fueron condenados, D’Andrés a cárcel y Florín a dos años de reclusión «con destierro» en un hospital en Castellón, señalaban en septiembre de 2021 en La Voz de Asturias

Mánfer de la Llera escribiría sobre aquel encierro en su libro Coses vivíes (Alborá, 1998) y el ilustrador mierense Alberto Vázquez también plasmó aquellos hechos en varias páginas de su cómic en asturiano Los llazos coloraos (Trabe, 2019), con el que ganó el Premiu Alfonso Iglesias. También sobre ello, en 2012 escribiría Jesús Menéndez Peláez en La Nueva España, Nueve noches de San José.

El documental[1]Una memoria rebelde. El movimiento obrero antifranquista en Asturias 1937-1977 (Octavio Monserrat) recoge testimonios, tanto del sacerdote como de algunos encerrados.

Y en 2024, la placa conmemorativa

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Fotos Javier López
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Ayer Gijón ha rendido homenaje a esos 300 jubilados que se enfrentaron al régimen reivindicando mejoras sociales, acontecimiento histórico cuyo reconocimiento queda recordado en una placa:

En reconocimiento a los 300 pensionistas de la Comisión de Jubilados de Asturias que en septiembre de 1971, se encerraron en la iglesia de San José para reclamar mejoras sociales. Tras nueve días fueron brutalmente desaojados por la policía.

En solidaridad el 27 de septiembre hubo una huelga de misas en todo Xixón. Como lugar de memoria, forma parte de la historia social y lucha antifranquista.


«Estamos aquí para recordar la muestra de valentía y dignidad que dieron los 300 jubilados y pensionistas que se encerraron en esta iglesia, y también la muestra de valentía y dignidad que dio la iglesia asturiana y todo el pueblo de Gijón», expresó Ramón de Andrés Fernández, hijo de Manuel, más conocido como Mánfer de Llera, uno de los hombres que hace 53 años se encerraron por sus derechos y que fue condenado a dos años de cárcel por aquello, igual que Florentino Menéndez García (Florín), recoge La Nueva España

En el descubrimiento de la placa, junto a Ramón de Andrés estuvieron Menéndez Peláez, Sacristán Esteban, compañero del religioso en aquella época, el actual párroco de San José, Fernando Llenín; el historiador y director de la Fundación Juan Muñiz Zapico, Benjamín Gutiérrez Huerta; y la concejala de Cultura, Montserrat López Moro.

También decenas de personas, representantes de grupos políticos, (los concejales Jacobo López -PSOE, Noelia Ordieres -IU- y Olaya Suárez -Podemos-) y asociaciones, entre ellas Asturias Laica.

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[1] Extracto del documental Una memoria rebelde. El movimiento obrero antifranquista en Asturias 1937-1977 presentado en el 50 Aniversario del encierro de pensionistas en la iglesia de San Jose.

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El documental puede verse en Youtube dividido en tres partes, de 50 minutos aprox. cada uno:

1.- Hay una luz en la oscuridad, 1937-1966

2.- La llama sigue viva, 1967-1973

3.- Claroscuro: De la dictadura a la democracia, 1974-1977

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