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Fuentes: Clave | Coordinadora Recuperando, 4 de junio de 2026
El martes 2 de junio se presentó en la librería +Bernat de Barcelona y al día siguiente en la librería Muga de Madrid el libro ‘El expolio de las inmatriculaciones de la Iglesia’ (Editorial Akal, 2026), fruto del trabajo de investigación del jurista y activista cultural Antonio Manuel y del periodista Aristóteles Moreno.
La presentación, que tuvo como maestra de ceremonias a Elisabet Almeda, catedrática en Sociología por la Universitat de Barcelona, prácticamente llenó los espacios de la popular librería de la calle Buenos Aires. Una expectación justificada ya que los textos de este volumen, que expresan verdades demoledoras que apuntan a la jerarquía eclesiástica, aportan datos fehacientes de un expolio, el de la Iglesia Católica poco tratado hasta la fecha, que ha supuesto “la mayor descapitalización y despatrimonialización que se haya producido nunca en el Estado español, y que ha acabado convirtiendo al organismo religioso en el mayor terrateniente del país”, según especificaron los autores.
Antonio Manuel recordó que “la Iglesia Católica ha inmatriculado (inscrito por primera vez en el Registro de la Propiedad) miles de bienes sin necesidad de presentar títulos de propiedad, solo ha necesitado la palabra de un obispo. Y eso abarca desde catedrales a fincas de labranza, casas parroquiales, cementerios, plazas públicas, museos…”. Una anomalía que, pese a que se proclamó la aconfesionalidad del Estado en la Carta Magna de 1978, siguió vigente en lo sucesivo, perpetuando la norma franquista que equiparaba a la Iglesia con la Administración Pública.
A través del paradigmático e indignante caso de la Mezquita de Córdoba y de otras 16 inmatriculaciones relevantes que recorren toda la Península, este divulgativo texto explica y propone salidas al abusivo sistema que, con la connivencia de registradores y un caos jurídico contrario a los derechos humanos, ha permitido tamaño escándalo. Hablamos del descarado expolio de miles de bienes que pertenecen al común.
Aristóteles Moreno recordó que “el vacío jurídico que dejó la Constitución allanó el paso para la posterior inmatriculación, a pesar de que la institución eclesiástica nunca antes había intervenido en su gestión, pues de ello se encargaba el Estado. Aun así, el obispo de Córdoba, Juan José Asenjo, la inscribió en el Registro de la Propiedad en marzo de 2006, como si fuera un solar cualquiera”. Un modus operandi de lo más opaco, con evidentes fines lucrativos para la Iglesia, que ha ido trascendiendo a todas las zonas del país. En Cataluña el ejemplo más significativo es la Basílica de Santa María del Mar. Antonio Manuel recordó que “el templo lo empezó a levantar el pueblo barcelonés en el siglo XIV, tal como relata la novela de Ildefonso Falcones, y ese patrimonio común fue inmatriculado en 2015… ¡hace cuatro días!”.
A modo de conclusión, los autores coincidieron en denunciar “la manifiesta inconstitucionalidad de este proceso, pues vulnera el principio de igualdad y el artículo 16.3 de la Constitución Española, que establece que ninguna confesión tendrá carácter estatal, por lo que no es de recibo otorgar un privilegio de tal calibre a una entidad privada como es la Iglesia Católica”. El libro investiga y denuncia el marco jurídico, histórico y social que permitió tales tejemanejes, todo ello avalado por la inacción del Estado tras la restauración democrática, lo que ha favorecido el desmesurado crecimiento patrimonial de la Iglesia, dejando al descubierto la falta de control gubernamental en bienes culturales y públicos.
Recuperarlo pasa por salir de la desidia y la pasividad, por defender nuestro tesoro público. Y esa es la llamada de atención que contienen estas páginas.


















