__________________

Europa Laica-Observatorio de la Laicidad, 28 de abril de 2026
El II Congreso de Europa Laica, celebrado en Almagro (Ciudad Real), ha culminado con el nombramiento de la escritora y politóloga iraní Nazanin Armanian y del filósofo francés Henri Peña-Ruiz como Socios de Honor de la organización. Durante sus intervenciones, ambos referentes intelectuales han reivindicado la alianza indisoluble entre el laicismo y el feminismo como herramienta imprescindible para la emancipación ciudadana y la defensa de la libertad de conciencia frente a cualquier privilegio religioso.
«Mientras haya una sola conciencia sometida o un solo derecho vulnerado en nombre de la autoridad religiosa, la lucha por la laicidad seguirá siendo la lucha por la libertad». Con este firme alegato agradecía Nazanin Armanian su nombramiento durante la clausura de la asamblea. Armanian, primera mujer en recibir esta distinción, quiso dedicarla a «todas las mujeres que desde el pensamiento crítico y la libertad han luchado por construir un mundo justo», recordando que este reconocimiento «no es una anécdota, es un recordatorio de que la lucha por la libertad de conciencia y la separación entre la religión y el Estado tiene rostro de mujer».
Junto a ella, la Asamblea acordó también otorgar el nombramiento de Socio de Honor a Henri Peña-Ruiz, quien inauguró el congreso reivindicando la laicidad como un principio indispensable para garantizar que, en las sociedades democráticas, «hay sitio para todos y todas». Durante su conferencia inaugural titulada «La emancipación Laica: España y Francia», el filósofo trazó un análisis comparativo denunciando que, a pesar de los marcos constitucionales, persisten graves privilegios que vulneran el interés común.
El laicismo como ideal humanista
Frente a las visiones que intentan presentar el laicismo como algo hostil, Peña-Ruiz ha sido tajante al definirlo como un proyecto de convivencia universal: «El primer contrasentido es decir que el laicismo es antirreligioso… no es hostil a la espiritualidad religiosa, es hostil a los privilegios». En este sentido, ha subrayado que el término griego laos representa a la población sin distinciones ni dominaciones, asegurando que «ser laico es militar para que todos, cualquiera sea su opción espiritual (…) puedan vivir con los mismos derechos».
Denuncia de los privilegios públicos
El pensador francés ha criticado con dureza la pervivencia de la financiación pública a la Iglesia y a las escuelas confesionales, un sistema mantenido «con dinero público pagado por el impuesto que pagan los ateos, los agnósticos y los creyentes» de cualquier religión. Lo ha calificado de escándalo y ha sido rotundo al afirmar que «no hay razón ninguna para que el dinero público sirva a intereses privados», señalando que la neutralidad del Estado es la única garantía de defensa del bien común.
Laicidad y emancipación de la mujer
Un punto central en este congreso ha sido la conexión intrínseca entre laicismo y feminismo. Para Nazanin Armanian, ante «la extrema derecha fundamentalista que amenaza con secuestrar las conciencias y los derechos ciudadanos», el laicismo y el feminismo «caminan de la mano en la conquista de la plena ciudadanía».
Por su parte, Peña-Ruiz ha incidido en que las normas religiosas han sido históricamente utilizadas para imponer sistemas patriarcales. «El laicismo, combatiendo el uso de normas religiosas que imponen la dominación de la mujer o del hombre, se ha de combatir porque voy por una emancipación de las mujeres», ha aseverado.
Crítica al clientelismo de la izquierda
Peña-Ruiz no ha ahorrado críticas hacia los sectores políticos progresistas en España y Francia que abandonan la agenda laicista por intereses tácticos, tildando de «vergüenza total» este «clientelismo electoral». Además, ha defendido el papel de la escuela pública laica frente al adoctrinamiento: «La escuela es el lugar donde se aprende lo que no se sabe para, llegado el momento, poder prescindir de maestros», un espacio esencial para formar ciudadanos críticos.
Clausura y esperanza republicana
Tras formalizarse su nombramiento en la asamblea que cerró el congreso, Henri Peña-Ruiz se despidió de Europa Laica deseando un futuro basado en la igualdad ciudadana: «Compañeros, compañeras, os deseo lo mejor de la vida y me marcho a Francia con cierta melancolía pero también con una gran esperanza para España, una república laica que sea la cosa de todos».
Desde Europa Laica, se agradeció el compromiso vital de Nazanin Armanian y Henri Peña-Ruiz. «Sus voces refuerzan nuestra determinación en este 25 aniversario para seguir exigiendo el fin de los acuerdos con la Santa Sede y la construcción de un Estado verdaderamente neutral que respete la libertad de conciencia de forma efectiva» afirmó José Antonio Naz Valverde, presidente de Europa Laica.

















