Torre Pacheco: racismo, explotación agrícola y la urgencia de una respuesta ética · Evaristo Villar

«El incidente ocurrido en Murcia no puede entenderse de forma aislada»

Jóvenes en el barrio de San Antonio, Torre Pacheco / EFE
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Evaristo Villar, Religión Digital, 17 de julio de 2025

Los recientes disturbios en Torre Pacheco, tras la agresión a un anciano por tres jóvenes, han vuelto a colocar en el centro del debate la relación entre inmigración, trabajo agrícola y racismo estructural. Lejos de ser un hecho aislado, este episodio revela un modelo económico que se sostiene en la precariedad y un relato social que criminaliza a quienes lo hacen posible.

Racismo estructural y discurso del odio

El incidente ocurrido en Torre Pacheco (Murcia) no puede entenderse de forma aislada. Los disturbios posteriores, alentados por grupos ultras como Deport Them Now, incluyeron auténticas “cacerías de inmigrantes” y consignas como “reunirlos con Alá”, acompañadas de bulos que vinculan inmigración y delincuencia.

«Los datos desmienten ese discurso»

Sin embargo, los datos desmienten ese discurso. Según Javier Guzmán en El Salto Diario [1], el 30% de la mano de obra agrícola en España es extranjera; en regiones como Murcia, ese porcentaje sube al 82%, y en Huelva al 89%.

Tras la agresión al vecino Domingo, circularon mensajes manipulados en Telegram, y partidos como Vox, que fue el más votado en Torre Pacheco en 2019, aprovechando la ocasión para reforzar el miedo social: hablaron de “invasión” y exigieron deportaciones masivas. Su líder regional, José Ángel Antelo, encabezó actos con el lema “Defiéndete de la inseguridad”.

Varias personas en una manifestación no autorizada en Torre Pacheco / Europa Press
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Explotación laboral en el modelo agroindustrial

La base económica de Torre Pacheco es el trabajo agrario: el 83% de los contratos pertenecen a este sector. Pero se estima que 20.000 personas trabajan sin papeles, en condiciones que el relator de la ONU Philip Alston calificó de “explotación infrahumana” (Ibídem, 13 de julio de 2025).

Javier Guzmán denuncia que los jornaleros y jornaleras sobreviven en condiciones inhumanas, trabajan hasta 14 horas diarias y reciben sueldos de miseria. La agroindustria obtiene beneficios millonarios mientras externaliza los costes sociales al Estado.

«En 2020, un empresario de Torre Pacheco fue detenido por abusar sexualmente de cinco temporeras migrantes [1]«

Un caso emblemático ilustra esta situación: en 2020, un empresario de Torre Pacheco fue detenido por abusar sexualmente de cinco temporeras migrantes. Se aprovechó de su situación irregular para violentarlas (Elvira Swartch, afrofeminas.com, 13 de julio 2025)[1]. No obstante, a pesar de la gravedad de los hechos, no hubo protestas públicas.

El problema, por tanto, no es la migración, sino el racismo que permite justificar su explotación. En Almería, el 62% de los contratos irregulares afectan a migrantes. La raíz del conflicto es un modelo de producción que necesita mano de obra barata, pero no asume sus consecuencias sociales.

Hacia una respuesta ética y política

Mientras en el Congreso se debate la regularización de 500.000 migrantes que llegaron antes de 2021, la narrativa dominante insiste en el caos. Sin embargo, lejos de desestabilizar, esta medida busca integrar humana y justamente a quienes ya están sosteniendo sectores esenciales de la economía del país.

Frente al odio, emerge otra ética posible. La parábola del buen samaritano (Lucas 10, 25-37) recuerda que el prójimo no se define por el origen, sino por su capacidad de compasión. “El hombre es sagrado para el hombre”, escribió Séneca, una idea que el papa Francisco retoma en Fratelli Tutti: “la dignidad no depende del origen” (n.24).

«Torre Pacheco es el espejo de una contradicción mayor: dependemos de los migrantes, pero los criminalizamos»

Elvira Swartch resume la paradoja: “en el agro murciano se necesita la explotación para subsistir, pero no sus consecuencias sociales”. Torre Pacheco es el espejo de una contradicción mayor: dependemos de los migrantes, pero los criminalizamos.

En definitiva, no estamos ante una crisis migratoria, sino ante una crisis de explotación, sostiene El Salto Diario. Como advirtió Kant, la solidaridad debe ser “universal”. Mientras no afrontemos esta realidad con políticas justas y una ética inclusiva, seguiremos abriendo una brecha social difícil de revertir.

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Los agentes de la Guardia Civil, el sábado por la noche, durante los altercados / J. M. Rodríguez / AGM
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Nota de Asturias Laica

[1] –Torre Pacheco: el síntoma de un sistema agroexportador podrido, Javier Guzmán, El Salto
Se podría hacer un mapa de la llamada conflictividad social migrante y coincidiría, casi matemáticamente, con el de los polos agroexportadores…

– Torre Pacheco: Una grieta en nuestra conciencia, Afroféminas
En el corazón de la Región de Murcia, un lugar llamado Torre Pacheco se alza como un espejo de la prosperidad agrícola que tanto celebramos, y también de las grietas más profundas de nuestra conciencia. Es un rincón donde la tierra, fértil por el sudor de tantos, desvela una realidad negada una y otra vez, el racismo no es una sombra lejana, un problema de «otros», es una herida abierta en nuestro propio tejido social. Aquí, la convivencia se desgarra cuando la necesidad de manos que trabajen se mezcla con la irresponsabilidad política y el veneno de la extrema derecha…

– Detenido un encargado agrícola por una veintena de agresiones sexuales a temporeras en Cartagena, El Diario, 28 de septiembre de 2020
Especialistas en Policía Judicial se hicieron cargo de la investigación y localizaron a cinco mujeres que, debido a su situación irregular en España, no habían denunciado los supuestos casos de acoso, abuso y agresión sexual a los que, al parecer, venían siendo sometidas desde su llegada al municipio murciano de Torre Pacheco…

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