El fisco episcopal

mayo 23, 2016
Por Juan G. Bedoya
Para el recuento de los dineros que la Iglesia recibe del Estado hay que acudir a 30 ventanillas públicas. La Iglesia es un ciempiés económico

rouco_noticia

 InfoLibre, 23 de mayo de 2016

Antes que los datos, la teoría. Los obispos, que saben latín, hacen campaña cada año por estas fechas para excitar a sus fieles a marcar una equis (X) confesional en las declaraciones de la renta (IRPF). Es el fisco episcopal. En el Imperio romano, el fisco (fiscus, en latín) era un canasto en el que se separaba, de los impuestos generales para los gastos públicos, la parte destinada a pagar los fastos del emperador, su familia y su corte. A esa porción se la conocía como el fiscus imperial. Hoy, aquel cesto ha derivado en vocablos como carga fiscal o fiscalidad.

El imaginario popular suele decir que el dinero es muy católico. Los obispos no se esfuerzan por desmentirlo. La Iglesia de los pobres, como suele presentarse, tiene una pobreza millonaria. Unas veces son escándalos en un llamado Banco del Vaticano; otras, los lujosos áticos que habitan cardenales (Tarcisio Bertone en Roma; Antonio María Rouco en Madrid); otras, imágenes de un electricista que cuenta, para quedárselos, fajos de billetes de 500 euros guardados en cofres en la catedral de Santiago de Compostela con la misma desidia (“clamorosa desidia”, sentenció un juez) con que se custodiaba el Códice Calixtino, también afanado por el operario. Lee el resto de esta entrada »