Cuelgamuros, entre lo difícil y lo imposible | DocumentaRTVE

En el caso de Asturias, (una de las provincias desde las que se enviaron más de 1.000 cuerpos documentados), los traslados masivos de restos comenzaron oficialmente a partir de marzo de 1959. El Ministerio de Justicia tiene constancia nominalizada de 1.162 asturianos identificados enterrados en las criptas.

Fuente Innovation and Human Rights (2018)
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Asturias Laica | Fuentes: RTVE, Valle de Cuelgamuros, Diario del Aire, 27 de septiembre de 2026

Recordando…En 1959 se iniciaba el traslado de restos humanos de la Guerra Civil en proporción adecuada al gigantismo del monumento. El 23 de mayo de 1958 el entonces ministro de la Gobernación y Presidente del Consejo de las Obras del Monumento Nacional a los Caídos, Camilo Alonso Vega, remitió una circular a los Gobernadores Civiles solicitando que se recabara la colaboración de los “Alcaldes, Guardia Civil, Párrocos y Autoridades locales” para el traslado de cuerpos de la guerra al Valle.

En el Valle de los Caídos, señalan en EpData, yacen los restos registrados de 33.833 personas, víctimas de uno y otro lado de la contienda, que desde 1959 hasta 1983 fueron llevados en 491 traslados desde fosas y cementerios de todas las provincias de España, salvo Orense, A Coruña y Santa Cruz de Tenerife, para ser depositadas en columbarios individuales y colectivos. De los restos inhumados desde 1954 alrededor de 21.423 son de víctimas identificadas y 12.410 de personas desconocidas, según información del Ministerio de Justicia. La gran mayoría de la gente que está enterrada en el Valle de los Caídos son hombres, aunque el censo elaborado por el Ministerio de Justicia recoge el nombre de 203 mujeres cuyos restos fueron trasladados al monumento a partir de 1959.

El periodo más numeroso de los traslados ocurrió entre el 17 de marzo y el 9 de abril de 1959, semanas antes de la inauguración oficial del monumento el 1 de abril de 1959. Los ingresos oficiales de los más de 33.000 combatientes de ambos bandos se registraron principalmente entre el 17 de marzo de 1959 y el 3 de julio de 1983.

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Asturias

En el caso de Asturias, (una de las regiones más afectadas por este proceso, situándose como una de las pocas provincias desde las que se enviaron más de 1.000 cuerpos documentados formalmente) los traslados masivos de restos mortales al Valle de los Caídos comenzaron oficialmente a partir de marzo de 1959, coincidiendo con la primera fase general de aperturas y mudanzas de fosas en toda España. El Ministerio de Justicia tiene constancia nominalizada de 1.162 asturianos identificados enterrados en las criptas. [TPA]

Los movimientos se gestionaron a través del Gobierno Civil de la provincia tras la orden nacional de mayo de 1958. Se vaciaron o exhumaron parcialmente fosas comunes y cementerios parroquiales o municipales en numerosas localidades asturianas. Al igual que ocurrió en el resto del país, gran parte de estos traslados de combatientes republicanos o víctimas de la represión se ejecutaron de manera clandestina o sin el consentimiento ni conocimiento real de sus familiares.

En noviembre de 2019, coincidiendo con la salida del dictador Francisco Franco del recinto, el Consejo de Administración de Patrimonio Nacional autorizó de forma oficial la exhumación de los restos de 31 asturianos para que pudieran regresas «a casa» Aquilino junto a los de otros 30 combatientes para que pudiera regresar a su tierra natal asturiana

Entre ellos estaba Aquilino Baragaño [según la documentación del Patronato de la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos: Ubicación en el mausoleo: Fue registrado con el número 10.032, situado en el columbario 2135, de la cripta derecha, en el piso 3º. Fecha de ingreso: Sus restos fueron trasladados el 2 de julio de 1959. / Fuente: Dialnet). Su nieta, María Isabel Luna Baragaño, lideró durante más de una década una intensa batalla legal en los juzgados para recuperar el cuerpo de su abuelo.

Carnet de picador de Aquilino Baragaño | Diario del Aire
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Félix Población, en su Diario del Aire, recordaba al a Aquilino Baragaño, el ruiseñor de Langreo, «Aquilino Baragaño, uno más a recuperar «Entre lo difícil y lo imposible». Escribía, «Ayer, muy de pasada, durante la emisión en TVE del magnífico e impactante documental «Entre lo difícil y lo imposible», que recoge las trabajosas y complicadas labores de exhumación que están llevando a cabo, desde hace dos años, arqueólogos, historiadores y médicos forenses en las criptas del Valle de Cuelgamuros (antes Valle de los Caídos), pude distinguir muy de pasada entre las cajas depositadas alguna en la se leía el topónimo de la localidad asturiana de Salas. Este artículo, sobre la reclamación de los restos de Aquilino Baragaño, procedentes de ese lugar, se publicó en este Diario del Aire y en El Salto el 15 de noviembre de 2019. Desde entonces y mucho antes también sigue esperando el abrazo a los huesos de su abuelo Maribel Luna Baragaño, que ayer habrá sentido mucha más emoción que nosotros viendo el documental, sobre todo por todas las incidencias que desde el citado año y bastantes años antes están haciendo tan tan larga como injusta e injustificada la espera para que pueda inhumar los restos mortales de Aquilino Baragaño en la tierra en que nació y lo mataron por defender la democracia» […]

`[La entrada continúa con datos de Aquilino y del esfuerzo de su nieta por poder trasladarlos a casa]

El Documental

Dirigido por Belén Alonso y Manu Diéguez y producido por Valeria Rodríguez y Juan Francisco Vicente, tras su paso por el festival de San Sebastián donde se estrenó, pudo verse en TVE el pasado día 22 y actualmente también en RTV Play.

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Sobre el documental, escribía, -puede leerse completo desde el enlace-, y explicaba su directora, Belén Alonso, que la intención del documental es que los forenses no se limiten a contar su trabajo, sino que, sobre todo, lo muestren. Que nos descubran lo más llamativo, dónde están las víctimas, emparedadas tras las paredes de ocho capillas de la basílica, y en qué estado se encuentran. Que se pongan las calzas, el mono blanco, el gorro y la mascarilla con los que se protegen del riesgo biológico que hay en las criptas, y hagan sentir al espectador, cómo es estar allí, trabajar, cómo es su día a día y lo más destacado de lo mucho que les ha ocurrido en estos tres años dentro de esas salas lúgubres, asfixiantes, de seis metros de ancho y doce de largo, que no llegan a los dos metros del alto. Sin luz natural, con una humedad del 90%, rodeados de cajas y más cajas negras de las que en muchos casos no quedan más que montañas de madera y huesos, a veces deshechos, todos revueltos, entremezclados. Uno de esos lugares donde cuesta asimilar dónde estás. Cuesta pensar que eso realmente existe; es real.

Cuelgamuros, entre lo difícil y lo imposible, explica todas las fases del proceso forense. La más complicada de todas, la que se produce en las criptas donde dos arqueólogos, Lourdes Herrasti y René Pacheco, intentan junto a la médico forense, Elisa Cabrerizo, localizar entre 11.060 cajas, a las 214 personas que buscan. Algunas de ellas son cajas individuales, con un solo cuerpo. Otras, colectivas, con hasta 15 cadáveres. En teoría, porque en la práctica han encontrado alguna con incluso 18 personas.

El documental de Manu Diéguez y Belén Alonso está producido por el programa DocumentaRTVE que dirige Ángela G. Miranda, dentro del Área de Expansión Audiovisual con Pep Vilar a la cabeza, y es una primicia. Nunca nadie ha entrado a grabar allí dentro. Esta es la primera vez desde que hace casi siete décadas las criptas se tapiaron, se cerraron a cal y canto tras introducir en ellas más de 33.800 cuerpos, doce mil de ellos sin nombres ni apellidos, desconocidos. De hecho, no hay imagen, ni un solo NO-DO de antes, de cuando las víctimas, la mayoría combatientes de la guerra civil, más franquistas que republicanos, fueron trasladadas a partir de 1959 por orden de Franco. El noticiario propagandístico solo grabó las obras y las visitas que en numerosas ocasiones hizo el dictador español para ver cómo iban unos trabajos que parecían no terminar nunca. Diecinueve años duraron. Pero sobre las supuestas protagonistas del lugar, las víctimas que iban a ser allí enterradas, honradas, ni un plano.

Solo existen unas fotos de la Agencia EFE en blanco y negro, en las que se ve la llegada a la basílica de las primeras cajas y cómo son introducidas en una de las criptas. Nada más. Unas imágenes que tantos años después han sido claves para localizar a algunas de las personas cuyos familiares han pedido exhumar, y a las que ahora, por fin, se suman las primeras imágenes en video, las del documental que han sido grabadas en un rodaje muy complicado por el tamaño reducido de las criptas, y las penosas condiciones en las que se encuentran los restos. Y en el que el director de realización, Manu Diéguez, y el de fotografía, Juan Fco. Lage, han cuidado al máximo, en todos los sentidos, cada plano que grababa.

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