¿Nacionalcatolicismo en la sede de la soberanía popular? | Francisco Delgado

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El papa León XIV, en el Congreso | Foto: Congreso de los Diputados
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Francisco delgado, Diario Crítico, 8 de junio de 2026

El jefe de las y los católicos (que representa, aproximadamente, tan sólo al 10% de la población española (según el INE) -el 3% pertenecen a otras religiones, más del 55% no somos creyentes y un 30% son católicos instrumentales, vamos que no practican-, ha lanzado un mensaje vergonzoso contra leyes democráticas, como la de ley de Eutanasia y la de interrupción voluntaria del embarazo, en la línea de una corporación, la católica, que practica -con fuerza- el cabildeo en todo el Planeta, que es dueña de un enorme patrimonio y un banco con enormes beneficios. Y, además, ha insistido, para que no se pierda la memoria de las raíces cristianas inquisidoras y nacionalcatólicas.

Corporación machista a la que el Estado español le regala unos 13.000 millones de euros al año (el costo -aproximado- de más de 100.000 viviendas públicas), que han practicado y practican la pederastia, que montaron la “santa inquisición” que asesinó a miles de personas no creyentes y las “cruzadas” contra el infiel, que apoyó el fascismo y el nacionalcatolicismo de Franco, las dictaduras de Mussolini (Pactos de Letrán), al criminal Hitler y, más cercanamente, la de Pinochet y de otros muchos dictadores. Que se adaptan, como camaleones, a todo, para muy bien vivir, como una enorme empresa religiosa de servicios y apostolado. Que cada vez tiene menos vocaciones al sacerdocio y religiosas, por cierto. Están bajo mínimos.

Y ahí estaban, en el Congreso, casi todos: los tres poderes, el judicial, el legislativo y el ejecutivo (hasta CCOO y UGT y la patronal)… “en amor y compaña”, (con muy limitadas excepciones, que son de agradecer) y de todos los colores políticos, desde los neofascistas de VOX, los liberales democristianos, hasta los nacionalistas de toda condición y PSOE, Sumar (IU-PCE), rindiendo pleitesía a Prevost que “se ha despachado bien”. Papanatismo puro y duro: ¡Qué vergüenza!

Y para ganar adeptos apoyando la inmigración y la paz. Lo que siempre hicieron descaradamente, de forma hipócrita. Una corporación totalmente mercantilizada y capitalista pura y dura.

El “amo” de las y los católicos, como los de otras religiones puede viajar donde y cuando quieran… Pero la fidelidad enfermiza política y sindical de quienes se autodenominan “progresistas” en España (porque denominarse de izquierdas ya les de vergüenza), en esta ocasión está rebasando todos los límites, incluso constitucionales.

Porque aunque como en Europa Laica pretendemos seamos un Estado Laico (sin conseguirlo), sí la constitución proclama la NO confesionalidad institucional. (Art. 16): “Ninguna confesión tendrá carácter estatal

La “derechona y el neofascismo” no engañan, están encantados, en su salsa, lo disfrutan… Pero si engañan la “progresía política” y con la visita de Prevost se han “cubierto de gloria”.

Y después de este sarao, continuará la hiper-financiación pública con dinero de la Conferencia episcopal (antes señalada), los capellanes-“funcionarios” en hospitales, cárceles y ejército, no se solucionarán el gravísimo tema de las inmatriculaciones, la religión seguirá en la escuela y se financiarán, con dinero público, centros dogmático-católicos y el vetusto Concordato de 1976-79 seguirá vigente, como si estuviéramos en pleno nacionalcatolicismo o en el siglo XIX.

Yo fui diputado en 1977 y senador en 1979, por el PSOE (quizá por herencia ideológica familiar, mi bisabuelo fue asesinado por el nacionalcatolicismo en l940, entre otras cuestiones de aquellos oscuros años, donde el catolicismo más nazista gobernaba)… En el 2000 dejé la política, harto de observar graves carencias democráticas internas (hoy muy agravadas) y de ver como el partido socialista (la socialdemocracia internacional, también) cada vez se distanciaba más de mis ideales socialdemócratas, republicanos y laicistas.

El tiempo me está dando la razón. Lo de la visita de Prevost y el apoyo casposo institucional del PSOE y sus aliados “progres”, sobre todo, en la sede de la soberanía popular, la de todos y todas las creencias y no creencias: el Parlamento, rebasa todo lo que yo me podía imaginar.

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