Respuesta digna frente a complicidad gubernamental

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Juan Antonio Aguilera Mochón, Nueva Tribuna, 31 de marzo de 2026
El Gobierno quitará la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional a la Semana Santa de Sagunto porque la cofradía «de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo» mantiene el veto a las mujeres. Bravo, purísima decencia, y lógica democrática. De hecho, en 2024 el Tribunal Constitucional obligó a una cofradía canaria a incorporar a una mujer.
El Gobierno ruge como un valiente león ante los machistas de Sagunto, pero ronronea como un gatito acobardado ante la poderosa e hipermachista Iglesia
Pero, un momento, ¿no mantiene el veto a las mujeres en su jerarquía toda la Iglesia católica? Y no sólo no se la sanciona por ello, o se la obliga a incorporar a las mujeres con plenos derechos si quiere seguir siendo una asociación legal, sino que se le conceden todo tipo de privilegios desorbitados, incluyendo económicos (casillas de la renta, más de 13.000 millones de euros anuales, expolio de más de 100.000 bienes públicos) … y educativos.
¿No es un escándalo que a esa Iglesia que veta a las mujeres se le permita adoctrinar en la escuela a aproximadamente la mitad de la población infantil actual?, ¿no es mucho más grave que lo del «Interés Turístico» el que llenen de machismo y anticiencia las mentes de los menores? Pues parece que para nuestros gobernantes no, pues no sólo lo siguen consintiendo, sino que el Estado hasta paga a los catequistas, e incluso permite que la Iglesia tenga sus propias escuelas, la mayoría subvencionadas también por el Estado.
Se le quita el «Interés Turístico» a la Semana Santa de Sagunto, muy bien, pero no hay problema en que esa Iglesia que margina radicalmente a las mujeres afilie a los niños y niñas de pocas semanas –al bautizarlos–. Ni en que a los pocos años, al tiempo que les come el coco con sus disparates creacionistas, misóginos y homófobos en la catequesis, acose su intimidad en las confesiones, en espacios propicios para un abuso de autoridad que facilita el abuso sexual infantil, tan extendido en la Iglesia y tan encubierto.
También se olvidará la marginación eclesial de las mujeres cuando en junio se reciba a «Su Santidad» el papa, el líder de esa organización que las veta, en el Parlamento. Venga, gobernantes, parlamentarios, reyes, otras autoridades… recibid una lección moral de quien no estaría en ese cargo si no tuviera pene («Su Penidad» cabría decirle), y que exige pene para que una persona pueda ser obispo o simple cura, y decir misa y perdonar los pecados. Cada mujer que asista ese día a las Cortes, empezando por la reina y las vicepresidentas, reconociendo la autoridad moral del papa, ¿no se portará peor que si aplaudiera a los machistas de Sagunto? Y lo mismo cada hombre, por supuesto –y por su puesto–.
Asimismo, es penoso que se sancione a la Semana Santa de Sagunto quitándole el «Interés Turístico», pero se mire hacia otro lado cuando el jefe del Estado español acude al Vaticano y se inclina en un ángulo más recto que su comportamiento, pues es una reverencia servil ante el jefe del Estado que hace gala de ese supremacismo masculino extremo. ¿No es esto más grave que lo de Sagunto, no habría que sancionar al rey –y a la reina– por esa indignidad que humilla al propio Estado?
En resumen, el Gobierno ruge como una valiente leona ante los machistas de Sagunto, pero ronronea como un gatito acobardado ante la poderosa e hipermachista Iglesia. Extienda el Gobierno su rugido y su dignidad: quítele el «Interés Turístico» a la Semana Santa de Sagunto (y de paso a tantas exhibiciones de superstición y tetricidad), pero sea coherente y actúe para quitarle las inicuas prerrogativas a la Iglesia católica (y, por supuesto, las que en menor grado disfrutan otras confesiones religiosas, no menos machistas), empezando por anular los Acuerdos concordatarios de 1976 y 1979 que sostienen tanto abuso católico.
Juan Antonio Aguilera Mochón,
Grupo de Pensamiento Laico

















