“La industria bélica necesita guerras: las armas no se pueden quedar en los almacenes”

La periodista italiana Giuliana Sgrena, corresponsal en varios conflictos, estuvo esta semana en Xixón para hablar de religión, laicismo y derechos de las mujeres

Giuliana Sgrena / Foto: David Aguilar Sánchez
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Diego Díaz Alonso, Nortes, 29 de marzo de 2025

Giuliana Sgrena (MaseraItalia, 1948) estuvo este jueves en Xixón para hablar sobre religión, laicismo y derechos de las mujeres, en un acto organizado por Les Comadres y Asturias Laica. Corresponsal de guerra en diferentes países, en febrero de 2005 fue secuestrada por un grupo armado en Irak. Tras un mes en paradero desconocido, fue liberada. Un cautiverio que contó en el libro “Fuego amigo”. Ligada a la izquierda italiana, trabajó en el diario cooperativo Il Manifesto, y ha sido candidata electoral en dos ocasiones.

¿Cómo ve una corresponsal de guerra en el rearme europeo?

Creo que es algo verdaderamente loco. ¿Quién puede pensar que nos podemos proteger de las guerras comprando más armas? La industria bélica necesita guerras: las armas no se pueden quedar eternamente en los almacenes. Hay intereses económicos muy claros detrás de este rearme. Dicen que no va a suponer recortes en el gasto social, pero es falso, el dinero para pagarlo tendrá que salir de alguna parte.

Meloni no parece muy entusiasmada con el proyecto

El Gobierno está muy dividido con la Guerra de Ucrania. Melonoi es más pro UE, pero la Liga tiene vínculos con Putin. Ahora mismo está tratando de llegar a algún acuerdo con ellos sobre el rearme.

¿Y la izquierda?

El centro-izquierda, el Partido Democrático, no está de acuerdo con el rearme por países. Defiende que tiene que ser un ejército común de la UE, y no 27 ejércitos. La Alianza Verdi e Sinistra y el Movimiento 5 Estrellas, si se le puede calificar de izquierdas, están totalmente en contra de aumentar los gastos para armamento.

Il Manifesto es casi una experiencia única en Europa”

Desde España siempre hemos visto con mucha admiración a un periódico como Il Manifesto. ¿Cómo ha sido trabajar para un medio así?

He tenido mucha suerte por trabajar desde 1988 en un medio así, que ha sido una escuela de periodismo en Italia, y donde he podido escribir siempre lo que he querido, sin presiones. Es una experiencia casi única en Europa, un medio que es propiedad de los periodistas que trabajan en él. Tiene dificultades económicas, y cada vez le cuesta más enviar a corresponsales a zonas de conflicto, pero sigue haciendo buena información internacional porque tiene colaboradores en todo el mundo.

¿Ha cambiado mucho la forma de hacer periodismo de guerra?

Mucho, sobre todo a partir de la guerra de Irak. Se generalizó la fórmula del periodista empotrado, que viene a ser alguien que reproduce la propaganda del Ejército y acepta su censura. Ahora estamos viendo también la invasión de Gaza, donde no han podido llegar periodistas de fuera, y los que había dentro se han convertido en un objetivo militar de Israel. Cada vez es más difícil informar.

Escapar de la tutela de un Ejército o un Gobierno también tiene sus riesgos

Sí, pero en Irak también mataron a periodistas empotrados, como Julio Anguita. No es tan seguro. Yo siempre he trabajado con dificultades, pero me las he arreglado para hacer lo que quería. En Irak el Gobierno trató de controlarnos a través de los traductores, pero al final éramos tantos periodistas que no podían controlarnos. En Bagdad había gente que casi no salía del hotel, pero si quieres hacer bien tu trabajo tienes salir a la calle, buscar la información y asumir riesgos.

¿Sigue habiendo machismo en el periodismo?

Se sigue aceptando mejor a una mujer en cultura o sociedad que en internacional. A mí me han llegado a decir que estaba mejor haciendo calceta en casa. Ahora estoy escribiendo un libro que se va a titular “Yo me lo estaba buscando” porque han pasado desde mi secuestro 20 años diciéndome que yo me lo busqué.

Giuliana Sgrena en Xixón / Foto: David Aguilar Sánchez
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¿Qué siente al ver el regreso de los talibanes en Afganistán?

Estuve en 1996, con el primer emirato. Fue bastante traumático. Tenía que ponerme el burka para trabajar. Era horrible. Apenas ves, no puedes casi ni respirar… Volví después de la intervención norteamericana y estuve con muchas mujeres que creyeron que EEUU les liberaría. Después descubrieron que las cosas no iban así, y que todo lo que conquistaron en esos años fue gracias a su lucha. Nadie les regaló nada. Recuerdo la primera manifestación que hicieron sin burkas. Tenían la piel blanca, agrietada, les faltaba vitamina D… Lo triste es que lo poco que lograron avanzar en esos años se ha retrocedido ahora. La situación con el nuevo Gobierno es todavía peor que en 1996.

¿Hay una radicalización religiosa en el mundo?

Sí, y está acompañada de una crisis de los valores seculares. Hay gente buscando en la religión y en el misticismo solución a sus problemas, y las as religiones están radicalizándose para competir entre ellas por atraer a esa gente que busca una respuesta a su existencia.

¿Teme un giro a la derecha en el Vaticano cuando falte el Papa Francisco?

En algunos temas ha supuesto un avance, pero en cuanto a los derechos de las mujeres no ha habido cambios. En ninguna religión las mujeres tienen acceso al poder.

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