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Puño en alto, 26 de diciembre de 2014
A pesar de que los contribuyentes que destinan la parte solidaria de su contribución fiscal únicamente a la confesión católica se han reducido en un millón y medio en la última década, la Iglesia no ha visto mermada la contribución del Estado, sino todo lo contrario: la Iglesia recibe más dinero que nunca del Estado español.
Un milagro donde los haya, que pocos saben cómo explicar más allá de aquella multiplicación de los peces y panes. Lo que significa que los 11.000 millones de euros que anualmente recibe la Iglesia Católica vía presupuestos, no es una leyenda urbana, sino una triste y lamentable realidad para los no creyentes y para aquellos que siendo creyentes defienden la separación Iglesia-Estado, que son los menos.
Sin embargo, la Iglesia Católica recibe más dinero público a través de otras vías. Y es que mantener tantos y tantas holgazanes improductivos no debe ser tan fácil, sobre todo si muchos de ellos gustan de la buena vida y no menos buenos manjares terrenales.
Gracias a la disputa financiera que llevan enfrentadas a las hermandades y cofradías de Jerez de la Frontera con la Diócesis de Asidonia-Jerez, hemos sabido que el Obispado de Jerez exige a todas las hermandades, cofradías y sus Consejos locales de su ámbito territorial el 5% de los ingresos anuales que tengan al año, tengan la procedencia que tengan dichos ingresos. Este precepto viene recogido en la normativa diocesana para hermandades y consejos.
La diócesis Asidonia-Jerez abarca 85 parroquias de Jerez Norte, Jerez Sur, Jerez Centro, Jerez Rural, El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Arcos de la Frontera y Zahara-Olvera. De todos los organismos de representación de cofrade y hermandades es el jerezano el único de la diócesis que no pasa por ‘caja’, y de ahí la disputa, que al parecer se ha zanjado por las bravas y con carácter retroactivo a favor del Obispado. Aquello de “Dad al César lo que es del César” se lo han autoaplicado en la curia jerezana.
Las cofradías, hermandades y su Consejo Local como órgano de representación conjunta de Sanlúcar de Barrameda son de las que manera sumisa vienen pagando religiosamente, nunca mejor dicho, el llamado impuesto diocesano del 5%. Los sanluqueños no creyentes, agnósticos, ateos y demás defensores del laicismo deben saber que de las ayudas o subvenciones públicas municipales que reciban las cofradías y hermandades individualmente y de forma conjunta a través de la Unión Local de Cofradías y Hermandades reciban del Ayuntamiento el Obispado se lleva el 5%.
Ni que decir queda que del resultante de la venta o alquiler de palcos y sillas en la Semana Santa que gestiona el Consejo local de Hermandades sin mover un solo músculo salvo el de la mano para cobrar, porque la instalación y posterior retirada de los mismos corre a cargo del personal del Ayuntamiento, el 5% va también a parar a las arcas del obispado.
Esta es la realidad, a pesar de que el número de fieles creyentes practicantes decrece cada año, la Iglesia Católica económicamente nunca pierde, principalmente porque siempre hay quiénes están dispuestos a rendirles pleitesía a sus orondos y con buenas papadas representantes por meros cálculos electorales aunque ello conlleve traicionar sus propios principios ideológicos, si alguna vez fueron principios e ideológicos.

















