La procesión de una nueva santa por las calles de Tortosa causó mucha controversia -deben responder a una denuncia de Abogados Cristianos- hace medio año; ahora Josep Piñol dobla la apuesta con el lanzamiento hoy de la cofradía virtual

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El País (Laia Beltrán) / Diario Més (ACN), 8 de diciembre de 2024
En Tortosa, el primer miércoles de junio pasó un milagro o una tragedia. Todo depende del punto de vista. La Santa Baldana —con el paso decorado con cientos de morcillas negras en honor al embutido típico de la ciudad— se paseó en procesión desde el Auditori hasta el parque municipal Teodor González. Una vez allí, se escenificó un banquete que conmemoraba que esta santa hubiera traído abundancia a los tortosinos en una época de hambre.
Así se cerraban los dos actos de La Gran Bacanal, una acción artística de Josep Piñol (Tivenys, 1994), comisionada por el colectivo Konvent y que formaba parte de la programación del VII Foro de Cultura y Ruralidades que el Ministerio de Cultura celebraba este año en la capital del Ebro. Pero esta intersección entre lo sagrado y profano, lo divino y mundano, no contentó a todos. Y es que en Tortosa hay tres temas delicados: el monumento franquista que todavía acampa en medio del río, el Obispado y la Virgen de la Cinta. Esto también lo sabía Piñol, que ya intuía que se exponía a un linchamiento social si tomaba ese camino. Pero su arte no entiende de autocensura.
La bola se hizo mayor en cuestión de días. La Real Archicofradía de Nuestra Señora de la Cinta y el Obispado de Tortosa hicieron públicos unos comunicados en los que pedían respeto. La asociación ultracatólica Abogados Cristianos fue más lejos, con una demanda por escarnio de los sentimientos religiosos, replicando la estrategia utilizada contra el gag de la Virgen del Rocío del Está Pasando de TV3, que acabó archivada. Hace unas semanas, el juez abrió diligencias por la Santa Baldana y el próximo mes de enero tomará declaración a Piñol, los tres comisarios y la bailarina Sonia Gómez. Todo apunta a que el periplo judicial morirá allí. Pero, mientras, se ha vuelto a hacer pasar un trance a los artistas que incomodan. “A raíz de todo esto, me he preguntado: ¿la religión es pública o es privada? En cualquier caso, la libertad es pública. Si la fe puede manifestarse en espacios públicos, tengo todo el derecho de reinterpretarla en los mismos lugares públicos. Creo que es un diálogo que enriquece nuestra convivencia”, dice el artista.
Consciente de las críticas y, al mismo tiempo, adhesiones que levantó el primer acto de la procesión, dentro de la VII Foro Cultura y Ruralidades organizado por el Ministerio de Cultura, el artista de Tivenys ha querido llevar más allá su propuesta: Ahora el creador de la procesión de la Santa Baldana, Josep Pinyol, quiere darle continuidad artística impulsando una ‘Congregación’ digital a la red. La bautizada como Cofradía de la Santa Baldana, en fase de constitución y con preinscripciones abiertas, quiere abrir un diálogo entre lo que es sagrado y lo que es popular.
Se presenta como un «espacio de culto» bajo el «manto divino» de la Santa Baldana y quiere plantear un «gesto artístico que invita a resignificar nuestros valores colectivos», reconciliando aquello «trascendente» con aquello «cotidiano» y abriendo un espacio de diálogo entre tradición y vida.
Pinyol tiene claro que el mensaje de Santa Baldana es «amén, aprender a amar a los otros a pesar de las diferencias: creo que es un concepto muy cristiano». Explica que el proceso artístico le ha permitido explorar, reinterpretar y reflexionar sobre la «propia humanidad».
«Creo que la Cofradía de Santa Baldana está más vista desde una posición que convive con la heterodoxia cristiana. Valora profundamente la simbología, la ética y las narrativas que han vivido del cristianismo pero no se limita a una visión estrictamente dogmática. Explora el sagrado desde una perspectiva crítica, consciente de que la fe tiene que ser regida para tener significado,» subraya.
Con la procesión, el primer acto, el artista de Tivenys quiso explorar la relación conceptual entre la cultura de la comida y la liturgia católica: la santa, sobre un paso de donde colgaban rastros de baldanas -embutido tradicional de las Terres de l’Ebre hecho a base de sangre de cerdo y arroz- desfiló por las calles de Tortosa. «La sangre, más allá de su presencia en el mito donde de las gotas tiradas nacen baldanas, representa aquello que compartimos como seres humanos», ha insistido.
No le deja todavía sorprender que su expresión artística pueda acabar siendo considerada un «delito». «Vemos imágenes mucho más bestias paseando por las calles y las hemos aceptando, formando parte de nuestra identidad. Imágenes fuertes en nombre de una serie de creencias, de la tradición. Si no podemos resignificar, si no podemos construir nuevos relatos, adaptar ciertas narrativas que forman parte de unos nuevos tiempos, tenemos un problema como sociedad, que no somos capaces de avanzar», ha argumentado.
«No me siento culpable: lo que he hecho en ningún caso pretende ofender la fe cristiana. Si alguien se siente apelado directamente, espero que sirva para construir nuevas perspectivas que generar divisiones más profundas», ha sentenciado el artista de Tivenys.

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Una tienda virtual de valores y pecados
El espacio de culto virtual, santabaldana.cat / santabaldana.com, tiene como eje central una sección llamada ‘Valores y pecados: la tienda’. Desde allí se comercializan siete piezas cedidas por el artista que han sido creadas «con la intención de generar luz sobre las sombras de nuestros pecados».
Justamente hoy, coincidiendo con la Inmaculada Concepción, Piñol estrena la cofradía virtual. «He repensado los siete pecados capitales y los he convertido en siete objetos de edición limitada que iluminan la sombra de nuestros pecados», explica
Así, por ejemplo, se puede encontrar ‘El Rosario de Santa Baldana’, como una herramienta para la «meditación» y la «reflexión». También la ‘Milagrosa Graella en Creu’, un símbolo que «invita a templar la garganta y a celebrar la comunión en torno al fuego». Las ‘Baldanes Antiestrés’ se ofrecen como un «recurso espiritual pensado para mitigar la ira y promover la paz interior». El ‘Pack de 2 Baldanes de Tela’, por otra parte, «se alinea con la tradición sagrada de ‘dar la otra morcilla’», la gorra antisuperbia, el pack de dos baldanas antiavaricia… Y así hasta llegar al objeto estrella, una parrilla milagrosa en forma de cruz que será el mejor antídoto para la garganta.
Las ganancias que se obtengan de esta tienda, concebida como un escaparate de una asociación sin ánimo de lucro, servirán para financiar las acciones de la Cofradía y el excedente del año a la futura ‘Beca Santa Baldana’. “Los beneficios irán destinados a financiar nuevos milagros de la santa. Nunca subestime el poder de una baldana”.
El llamado Comité Intelectual de la Cofradía de la Santa Baldana, un colectivo «interdisciplinar de cerebros de dimensiones desproporcionadas», se encarga de «descifrar y enviar las señales que Santa Baldana envía al artista». «Santa Baldana transmite que el sagrado y el popular han coexistido siempre, ya que su relación es indisociable, siendo una necesaria para la existencia del otro,» apunta a una de las portavoces en el comunicado fundacional.
«Más allá de su origen legendario, que participa de un imaginario compartido, nuestra Santa representa una propuesta cultural que reconcilia aquello que es trascendente con aquello que se vuelve cotidiano, abriendo un espacio de diálogo donde la tradición y la vida se encuentran. ‘Congregación’ es un gesto artístico que invita a resignificar nuestros valores colectivos», añade la misma portavoz.
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Actualización
13 de noviembre de 2024
Un juez cita a declarar a los organizadores de la ‘performance’ en Tortosa en la que aparece una Virgen rodeada de morcillas, ABC
La acción, bautizada como la procesión de ‘Santa Baldana’, fue denunciada por Abogados Cristianos al entender que era «un ataque a la religión»

















