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Armando Nosti Caso, La Nueva España, 2 de agosto de 2024
Cuando Sanz Montes se dirige a Adriana Lastra como «La seño» está más cerca del patio de colegio que de la «alta dignidad» que dice representar. Cuando añade que ama la libertad que se deriva de la verdad, presume de lo que carece. Iglesia, verdad y libertad no caben en la misma frase sino es para negar las dos últimas. La verdad y la libertad de la iglesia, de cualquier iglesia, de cualquier religión, huelen a humo, a carne sabia abrasada, a libros ardiendo. La verdad de la iglesia, que comenzó contando la creación sin base alguna y siguió con historias increíbles hasta nuestros días, se opuso una y otra vez a cualquier avance de la ciencia y no dudó en acudir a la tortura, o a la muerte en la hoguera, para «demostrar» que su mentira era verdad y la verdad científica mentira.
Las iglesias de todas las religiones, han sido y son un freno para el progreso de la humanidad, y a sus representantes en la tierra, es más fácil encontrarles llevando a dictadores bajo palio, que defendiendo a quienes luchan por los derechos humanos. Hay, excepciones, curas y seglares creyentes que siempre estuvieron al lado de los obreros, de la gente necesitada, pero hay otros que los desprecian, desprecian hasta al Papa por decir cuatro obviedades.
La verdad de la iglesia queda retratada cuando haciendo voto de castidad, son un nido de pederastas, o cuando pese al voto de pobreza, disponen de un patrimonio inmenso, incrementado en los últimos años con la inmatriculación, sin otra documentación que su palabra, de más de 35.000 propiedades del pueblo por todo el país. Predican la caridad pero destinan más dinero a sus medios y cadenas de televisión para adoctrinar, que a Cáritas.
Adriana Lastra ha sido elegida en las urnas para los cargos que ha ocupado y designada Delegada del Gobierno con toda la legalidad democrática, es por tanto legítima representante de los asturianos, de todos, sea cual sea su credo o filiación política. Sanz Montes ha sido designado arzobispo de Oviedo por la obediencia a los suyos, y apenas representa, siendo muy generosos, a la mitad de los asturianos. Los últimos datos, referidos a España, hablan de menos de un 20% de católicos practicantes y alrededor del 30% no practicante. Pese a ello, ha convertido en tradicional el rapapolvo al presidente asturiano, y a la política que representa, cada 8 de setiembre, con un discurso propio de la ultraderecha mas cerril. Barbón, puede acudir, si no le importa humillarse, a donde quiera, pero no ostentando el cargo de Presidente, no en representación de los asturianos.
Estamos en un estado aconfesional y por tanto, las autoridades civiles, no deben asistir como tales a ceremonias religiosas, sean bendiciones de aguas o misas oficiales. Adriana Lastra plantea, ya era hora, si hay de dejar de ir a Covadonga el día de Asturias y Sanz Montes responde como sabe, como es él, con mala educación y soberbia, que es uno de los pecados capitales que condena su religión, como la ira, entre otros que pasan rozando el poste.

















