9D Día Internacional del Laicismo y Libertad de Conciencia · Comunicado de Asturias Laica

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Asturias Laica, 7 de diciembre de 2023

El 9 de diciembre de 1905 se proclama en Francia la ley que determina la separación entre las iglesias y el Estado. Sobre la conmemoración de este acontecimiento hemos asentado la celebración de un Día Internacional del Laicismo y la Libertad de Conciencia.

Una vez más nos acercamos a esta celebración. Pero no para festejar que después de 45 años de Constitución Democrática hayamos llegado a un nivel satisfactorio de Laicismo y por lo tanto de Libertad de Conciencia para toda la ciudadanía, sino para reflexionar sobre su desarrollo.

El Laicismo se sustenta en dos grandes principios morales: la libertad de conciencia y la igualdad de trato para todas esas conciencias. Y para ello aparece como condición necesaria aunque no suficiente un procedimiento básico: la separación iglesias/Estado.

La ejecución correcta de este procedimiento abre un enorme campo de reivindicaciones, máxime en un Estado que no ha superado las consecuencias de una dictadura nacional-católica.

Estos 45 años han supuesto importantes avances en derechos civiles pero seguimos muy lejos de ese imprescindible Estado Laico como base de un Estado auténticamente Democrático.

Un año más una amplia lista de tareas pendientes aparece si dirigimos la mirada hacia la separación iglesias/Estado. Sin liberarnos del yugo del nacional catolicismo la iglesia católica conserva una amplia serie de privilegios: desde una financiación escandalosa (unos 12.000 millones anuales cuando constitucionalmente se había comprometido a la autofinanciación), pasando por la apropiación (a través del mecanismo franquista de inmatriculación) de unos 100.000 bienes públicos (hoy en poder del Vaticano) para llegar al mecanismo de control que el Concordato le garantiza sobre la Educación, que le permite sustentar un adoctrinamiento acientífico, machista y homófobo como anclaje de una cultura de base dogmática que refuerza el papel de las religiones como controles sociales facilitando su apuesta por el patriarcado como eje de la organización de la vida de la ciudadanía.

La necesidad de esa separación iglesias/Estado también se manifiesta cuando dirigimos la atención a la libertad de Conciencia. La libertad de Expresión, componente fundamental de ella, se ve seriamente restringida por el art. 525 de Código Civil, que eleva los indefinibles  “sentimientos religiosos” a un plano superior al resto de los sentimientos humanos. Pero no es la única restricción legal a una componente tan crítica de esa libertad de Conciencia por la que lucha el laicismo. La actualidad nos presenta abundantes casos de lesión de esta expresión de  libertad.

Pero en estos momentos la lucha por la libertad de Conciencia no puede limitarse a romper las barreras contra la que esta choca (como la segregación por creencias o la libertad de expresión y/o de publicación) sino a descubrir y superar las barreras que la controlan sin aparente violencia. El capitalismo de la vigilancia ha desarrollado multitud de herramientas apoyadas en desarrollos de inteligencia artificial cuya finalidad es conducir las conductas de la ciudadanía (desde comerciales a políticas) hacia sus intereses. Lo que nace como una forma de dominar el mercado (actualmente en manos de un reducidísimo número de ultra ricos) se convierte en un conjunto de poderosas herramientas neoconductistas.  Hoy más que nunca es necesaria una educación que edifique una conciencia crítica, no sólo hacia las configuraciones dogmáticas sino también ante los mecanismos de control conductual que se están desarrollando y que se presentan con el atractivo envoltorio de “nuevas tecnologías” justificadas por los (innegables) efectos positivos que producen en muchos campos (alguno tan sensible como la medicina).

Trabajemos por construir conciencias libres y críticas.

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