José Mª Esparza: “Mientras no haya devolución, los obispos deberían mantener todo lo inmatriculado”

marzo 24, 2017

 

 

Fuente: Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro

Ahora se cumplen diez años desde que Jose Mari Esparza descubrió que la jerarquía de la Iglesia católica había inmatriculado todo tipo de edificios religiosos y otros bienes del patrimonio navarro. Desde el primer momento dijo que era un «escándalo monumental». El tiempo le ha dado la razón, y también el Tribunal de Estrasburgo, que ha condenado al Estado español por permitir una inmatriculación.

Desde 1998 la diócesis navarra ha inmatriculado más de un millar de bienes al amparo del artículo 206 de la Ley Hipotecaria. Lo hizo en secreto, sin informar a nadie, y pasó desapercibido hasta que Jose Mari Esparza lo descubrió hace una década.

¿Cómo recuerda aquel descubrimiento?

Como el que descubre la cueva de Alí Babá y los cuarenta ladrones. Andaba husmeando archivos y me topé con que todo el patrimonio histórico de Navarra, y de todo el Estado, se había inmatriculado de la noche a la mañana, sin notoriedad pública, «a cencerros tapados». O sea, diciendo el obispo «esto es mío porque lo digo yo» y pagando 30 euros por quedarse la catedral de Iruñea o la fortaleza de Ujué, amén de tierras, casas, huertas… Ha sido la mayor usurpación de bienes de toda nuestra historia, al amparo de una ley franquista descaradamente inconstitucional. Un escándalo de corrupción inmensurable. Nos tocó lanzar la primera pedrada. Ahora todo el mundo, hasta Europa, nos da la razón.

¿Qué balance hace del trabajo de la Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro desde que se destapó el escándalo?

La Plataforma, apoyada por más de 200 ayuntamientos y concejos, ha sido y es la clave. Primero hubo que socializar el tema, convencer a la prensa, a los partidos y parlamentos. Hemos dado cientos de charlas y entrevistas por todo el Estado y editado dos libros, el último con la colaboración de las organizaciones cristianas de base, que no ven mensaje evangélico alguno en esa rapacidad inmobiliaria. Al final, ha sido tan patente el escándalo que el mismo Gobierno del PP ha tenido que derogar su propia ley. Los obispos ya no podrán arramplar como antes. Pero no plantearon la devolución de lo irregularmente inmatriculado, otorgando, de facto, una amnistía registral.

Las iglesias de los pueblos se van quedando sin fieles, los curas se «importan» de otros países… ¿Cree que fue esta situación la que llevó a la jerarquía católica a realizar las inmatriculaciones?

Puede ser. Y a la inversa, esa demostración pública de codicia ha hecho que muchos vecinos ya no vean a la Iglesia como parte de su mundo. Pero eso importa menos a los obispos: lo fundamental es la pasta. Desde el inicio dijimos que la jerarquía eclesiástica inmatriculaba para vender, alquilar, cobrar entrada, hipotecar y ejercer el dominio. Y eso es lo que está ocurriendo. Sólo este año hemos detectado la venta a particulares de las iglesias de Ilarraz, Eskirotz, Lizoain y Zorokiain; la casa parroquial de Gorronz, amén de otros bienes. Se ha desahuciado a una anciana que llevaba toda su vida en una casa, si atender a la apelación del propio juez a la «caridad» hacia ella; hemos visto el descaro de los saraos vip en el claustro de la catedral… Y si no hacen más es porque saben que en todo Navarra hay mucho ángel de la guarda vigilando el patrimonio y denunciando la simonía, pero es incalculable el número de bienes que ya estarán en manos de terceros.

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