Laicismo: espacio público formal e informal

junio 11, 2016

 

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Andrés Carmona, Filosofía en la red, 11 de junio

En un Estado laico, ¿puede haber procesiones en las calles? ¿Podría una profesora llevar velo a clase? ¿Y las alumnas? ¿Podría un juez emitir sentencia con la kipá puesta? ¿Hasta dónde llegan los principios de separación y neutralidad en un Estado laico?

Pese a las controversias sobre la laicidad, existe consenso en definirla en base a cuatro principios fundamentales: libertad de conciencia, igualdad, separación y neutralidad. Luego hay quienes añaden algún principio más: por ejemplo, si se añade el principio de colaboración(como hace el art. 16.3 CE) llegamos a la “laicidad positiva” que interpreta nuestro Tribunal Constitucional (STC 19/1985). Otros conciben los cuatro principios en relación fines-medios, siendo la libertad y la igualdad fines y la separación y neutralidad medios, de tal forma que llegan a admitir cierta flexibilidad o relajación de los medios en función de los fines: por ejemplo, quienes defienden la llamada “laicidad abierta”. Para el laicismo republicano, los cuatro principios son fines igualmente. Aquí apostamos por este último y entendemos que, desde su correcta comprensión, no hace falta hacer “positiva” ni “abierta” a la laicidad.

Lo que está en juego es el papel de la religión (u otras opciones de conciencia, pero principalmente la religión) en el ámbito público. El principio de separación viene a distinguir tajantemente dos ámbitos: el público (la res publica) y el privado (la res privata). El primero es el ámbito de lo universal, de lo político, de lo de todos sin exclusión y remite al laos o pueblo indiferenciado (de ahí “laicidad”) donde las pertenencias comunitarias, identitarias o religiosas son irrelevantes. El segundo es el ámbito de lo particular, de las creencias, de las identidades personales o comunitarias. Lee el resto de esta entrada »


La Virgen de la discordia

junio 11, 2016
Vecinos de Langreo recogen firmas para no que no se retire la imagen de Nuestra Señora del Carbayu
La Virgen de El Carbayu, al fondo de la imagen, en la escalera de acceso del Ayuntamiento. / J. C. Román. El Comercio

La Virgen de El Carbayu, al fondo de la imagen, en la escalera de acceso del Ayuntamiento. / J. C. Román. El Comercio

 

Ya cuando en el pasado mes de abril, el Pleno del Ayuntamiento de Langreo  aprobaba la adhesión del municipio a la Red de Municipios por un Estado Laico,  (moción que entre otras cuestiones contempla la eliminación de la simbología religiosa en el espacios de titularidad municipal, cunado el edificio consistorial está actualmente presidido por una réplica de La Virgen de El Carbayu),  surgieron las primeras voces discrepantes.

Desde las filas del PP, que había votado en contra, su portavoz Alberto Benito había hecho un ruego, no atendido,  al equipo de gobierno, solicitando la retirada de la moción para no convertirse en “un municipio proscrito”, en tanto que el clero, por voz del  arcipreste del  Nalón,  señalaba que el acuerdo iba contra “sentimientos y expresiones populares que no hacen daño a nadie”, que el acuerdo era iba en contra de una Constitución que hablaba de Estado aconfesional, y consideraba que detrás existían “otras intenciones de fondo” y reclama “libertad y respeto” para los ciudadanos.

Ahora, esa “polémica inicial”, se traslada a la calle y vecinos de Langreo inician una recogida de firmas para que no se retire la imagen del Ayuntamiento. Así lo recoge el periódico El Comercio de 11 de junio:

La Virgen de la discordia

La imagen permanece en el edificio consistorial desde 1955, como muestra de unión entre Sama y La Felguera Lee el resto de esta entrada »