Elecciones y laicidad

junio 10, 2016
Los líderes de las principales fuerzas políticas obvian el asunto de la laicidad, marginando así una de las cuestiones más importantes para consolidar una democracia

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Coral Bravo, El Plural

A menos de tres semanas de las Elecciones generales que, en segunda vuelta, buscan un nuevo gobierno en España, muchos percibimos desesperanzados que el debate del laicismo permanece lejos de los intereses de los principales partidos políticos. Los líderes de las principales fuerzas políticas obvian el asunto de la laicidad, marginando así una de las cuestiones más importantes para consolidar una democracia que ha sido saqueada por la gestión neoliberal y sus aliados, y que se debería empezar a recuperar.  Obvia decir que la Iglesia católica en España ha sido y es la gran aliada del Partido Popular, y que ha mantenido y aumentado sus inmensos privilegios económicos y de todo tipo en un país que ha ido poco a poco llegando a los umbrales más inaceptables de falta de derechos, de miseria y de pobreza. Obvia también decir que el laicismo no ataca a las religiones, se defiende de ellas. No se trata de no respetar las creencias religiosas, no; se trata de respetar todas las creencias, por muy absurdas que nos parezcan; pero que ninguna de ellas, ni el cristianismo, ni el Islam, ni el budismo, ni la creencia en el monstruo del lago Ness, forme parte del Estado, ni influya en las decisiones políticas, ni se financie con dinero de todos, ni vulnere las leyes, ni no pague impuestos, ni tenga el control ideológico en la enseñanza, ni esté inmersa en la sanidad, ni se lleve el dinero destinado a Obra Social, ni ataque leyes, ni fanatice a los adeptos contra gobiernos progresistas, ni mediatice a la Justicia, ni se haga propietaria de los bienes de propiedad pública…..

En definitiva, se trata de conseguir que el Estado sea aséptico y aconfesional, gobierne para todos, y garantice la asepsia ideológica de las instituciones públicas. Las creencias, son un asunto privado. De eso se trata. Ahí es nada!! Aunque ellos a eso lo llaman “agresión laicista”, como el reo que arremete contra el juez que hace justicia.Reconozcamos que en España hablar de laicidad y de laicismo no es nada fácil. Un porcentaje considerable de españoles ni saben qué es ni en qué consiste. Eso, para empezar. El analfabetismo político en este país es considerable, lo cual es entendible si recordamos el miedo que aún existe en el inconsciente colectivo de los españoles, producto de muchos siglos de sometimiento al poder eclesial. Es entendible, pero, a estas alturas de la historia, inaceptable. Porque, parafraseando al filósofo chileno Sebastián Jans, “una democracia es laica o no es una democracia”. Puede ser una teocracia disfrazada de demócrata, como han sido y siguen siendo las legislaturas del Partido Popular, pero no es una democracia. Lee el resto de esta entrada »