Las casillas en la declaración de la renta. Otro año más con las cruces del IRPF a cuestas

Juanjo Picó, responsable de Comunicación de Europa Laica
Laicismo.org, 16 de mayo de 2019

Un año más, con la Campaña del IRPF, Europa Laica pide que NO SE MARQUE NINGUNA DE LAS DOS CASILLAS, ni a de la Iglesia Católica (IC) ni a la de Fines Sociales (FS).

Todos los impuestos deben quedar en la hucha común para usarlos en gastos generales pero no para entidades particulares como la Iglesia Católica y ONGs en condiciones de privilegio.

Es lo que corresponde a una democracia con igualdad, equidad fiscal y solidaridad, con respeto a las opciones particulares pero sin discriminación para los demás.

No tiene sentido “que se subvencione a la Iglesia Católica … aunque no se sea creyente; ni hacer solidaridad particular … pero con el dinero de los demás”.

Ha comenzado la campaña anual de Declaración de la Renta-IRPF. Europa Laica sale a la calle, a los medios, con su campaña cívica y democrática para explicar porqué pedimos que no se marque ninguna de las dos casillas del IRPF, que no se ponga la cruz (X) ni a la de la Iglesia católica (IC) ni a la de Fines Sociales (FS).

Para entender esta opinión conviene aclarar, para que no quede duda alguna, cómo funcionan estas casillas ya que la experiencia nos indica que no siempre se conoce correctamente, existiendo algunos bulos, además de mucho de rutina. Tampoco Hacienda-Agencia Tributaria pone demasiado empeño en explicarlo claramente. Con todo, ya somos más de 6,5 millones de contribuyentes los que no marcamos ninguna de las dos casillas (el 33%).

¿Cómo funciona lo de las casillas del IRPF?

Supongamos que a un contribuyente le sale a pagar 100 euros y decide no marcar ninguna casilla, y  a otro le resulta la misma cantidad pero marca alguna de las casillas, sea la de IC, la de FS o las dos -que todo ello es posible-. No cabe duda alguna que ambos ingresarán los 100 euros de impuestos en la hucha común de los Presupuestos Generales del Estado-PGE ya que, por marcar o no marcar “ni pagas de más ni te devuelven de menos” como correctamente afirma la Conferencia Episcopal-CEE en su campaña Xtantos, aunque sea la única verdad de una publicidad cargada de falacias y medias verdades, como después comentaremos.

¿Cuál es entonces la diferencia entre marcar y no marcar? Pues que los 100 euros que ingresa quien no ha marcado quedan íntegros en los PGE mientras que los de quien ha marcado no quedan tal cual en los PGE sino en una cantidad menor (el 0,7% si solo hubiera marcado una casilla, o el 1,4%, el doble, si las dos), siendo este % el que se detrae de la hucha común y se  asigna de forma directa y preferente a entidades particulares como son la Iglesia católica y/o  a ONGs de una u otra naturaleza, sean o no de nuestro interés, o más o menos respetables, que “hacen caja” sin más, detrayendo cantidades de los PGE en situación de privilegio por el simple hecho de serlo.

Por tanto, quienes marcan alguna de las casillas no hacen sino reducir su aportación al erario público, al Estado, para cubrir los gastos generales, comunes a todos, para educación, sanidad, dependencia, infraestructuras, etc., en contra del mandato constitucional de que todas las personas debemos soportar los gastos comunes y fiscales en condiciones de equidad y sin privilegio (Art. 31 CE).

Queda claro que esta asignación a entidades particulares no es un dinero que salga de más del propio bolsillo del contribuyente, como extra a lo que le corresponda pagar por impuestos, que sería lo razonable, sino que sale de los PGE en detrimento de lo común.  No tiene sentido, por tanto, que se subvencione a la Iglesia Católica con el dinero de todos, aunque no se sea creyente, o se haga solidaridad sin apretarse el bolsillo particular.

En este sentido, miente la publicidad episcopal cuando afirma que “lo que recibe la Iglesia Católica por el IRPF no sale de los PGE”. ¿De dónde sale ese dinero si no? ¿O es que los dineros del fisco provienen de algún maná divino que no sea de los impuestos? O cuando anima a que “marcar esta casilla [IC] es una decisión con mis impuestos”. Otra falacia engañosa. Porque los impuestos no son de propiedad particular sino que es una obligación y no una opción. Y si no, que se pruebe a dejar de pagar “tus” impuestos y se verá lo poco que tarda Hacienda en reclamarlos.

También debe quedar claro que no es cierto ese bulo que a veces circula a nivel de calle de que“si no se marca nada, se le da igualmente a IC”, dicen unos, “o a FS”, según otra versión, o de que “si no marcas, se pierde lo del 0,7%” (!!??). No hay nada de eso: si no se marca ninguna casilla todo el impuesto del IRPF queda íntegro en los PGE, que es donde debe estar.

Además de estas consideraciones de carácter general, existen otras tantas razones particulares que justifican no marcar ninguna cruz (X) en estas dos casillas,

¿Por qué no marcar la casilla de la iglesia católica?

Porque es otro engaño cuando la IC tan pomposamente afirma que “marcando esta casilla ayudas a la labor asistencial que hace la Iglesia”. Porque los más/menos 250 millones anuales que la Iglesia viene recaudando por esta casilla  no los dedica a tal labor asistencial  ni a fines benéficos sino que, según datos de la propia CEE, son para mantener en un 75% los sueldos y seguridad social de sacerdotes y obispos, un 23% para gastos generales  que incluyen las campañas eclesiales de proselitismo y  publicidad, de financiación de sus medios de comunicación, incluida 13TV, o en montar campañas antiaborto, homófobas y contra derechos civiles, etc. Y tan solo unos 6,2 millones (el 2,5 %) los que la CEE dedica a Cáritas, organización que nutre su enorme presupuesto por otras vías, principalmente donaciones privadas pero también con subvenciones de otras administraciones públicas, pero no a través del IRPF. La caridad asistencial de la Iglesia no tiene nada que ver con el IRPF, aunque se falsee de forma interesada en su publicidad.

Resulta de vergüenza democrática que 40 años después de la firma de  los Acuerdos con la Santa Sede de 1979, donde se acordaba una Asignación Tributaria a IC a través del IRPF, como situación temporal, hasta que IC asumiera su propia autofinanciación, sigamos tal cual sin que los Gobiernos de turno (PP y PSOE) hayan exigido a IC tal compromiso durante todo este tiempo. Mayor anomalía, si cabe, cuando se está financiando a una institución que es inmensamente rica, con sus múltiples propiedades, empresas, fundaciones, inversiones de todo tipo, etc. Y con un afán de seguir acumulando riqueza como es el escándalo de las inmatriculaciones y la enorme apropiación de bienes públicos realizada por la IC.

Para Europa Laica no tiene sentido seguir más tiempo con esta situación. La Iglesia Católica debe autofinanciarse como mejor entienda, y pagar impuestos, pero no a costa de detraer recursos de la hucha común. Porque la CEE miente de nuevo al afirmar que “el sostenimiento de la Iglesia depende en exclusiva de las aportaciones de sus fieles”. Porque no son ellos sino somos todos, católico o no, los que la financiamos a través de PGE. Y si no fuera así, sería muy fácil convertir mentira en verdad con tal que las personas que se declaran católicas pagaran esos 250 millones. Con los datos del CIS, que indican un 67% de católicos = 25 millones de personas, resultaría a una cuota de 10 euros al año, que no es nada y todo quedaría más democrático y mejor resuelto.

¿Y tampoco marcar la casilla de fines sociales?

Pues no. Europa Laica también pide no marcar la casilla de FS. Por varias razones.

Porque esta casilla se incorporó a la par que la casilla a IC como clara coartada y justificación, para evitar la burda situación de que solo figurara la de la Iglesia en un Estado que se proclama aconfesional (Art. 16.3 CE).

Además de que marcar esta casilla FS da lugar a algo así como a un “espejismo solidario” en el sentido de que quien la marca, animado por el noble sentimiento solidario que todos tenemos,no tiene control alguno del destino final del 0,7%, pudiendo ocurrir que sirva a ONGs exóticas, de dudoso funcionamiento o hasta contrarias a su interés. Debe tenerse en cuenta que de los más/menos 300 millones anuales que se vienen recaudando por esta casilla, el 30-35%  va a parar a ONGs que están relacionadas de una u otra forma con la Iglesia Católica. De ahí el interés que muestra la CEE animando a que se marquen las dos casillas, ya que por ambas obtiene beneficio: 250  de forma directa con la de IC y 100 de manera indirecta a través de FS, con el resultado de que la IC y sus instituciones obtienen más de 350 millones anuales a través del IRPF, cantidad que se detrae de los PGE.

Esta petición de la IC de marcar doble, se ve correspondida con la que hacen las ONGs del Tercer Sector solicitando que se marque no solo “la casilla solidaria”, de la que son directas beneficiadas, sino también la de IC, lo que resultaría algo extraño si no fuera porque las ONGs de la  IC son parte importante de tal sector. De ahí la publicidad eclesiástica de que “marcando las dos podrás ayudar el doble ¿A quién el doble? Es claro que no es a los Fines Sociales sino a la IC. Nuevamente, una interesada y falaz simbiosis entre casillas.

Los impuestos se deben respetar tal como lo que son, todos a la hucha común,  y quien quiera hacer una donación de solidaridad que la haga como se hace normalmente, pagando una cuota de su propio bolsillo, ingresándola en la ONG realmente deseada. Sería mucho más razonable ¿no?

Otra razón clave relacionada con esta casilla es que la cantidad que se recauda para Fines Sociales no es razonable que dependa de la arbitrariedad de cuántos contribuyentes marquen o no la casilla FS, ni del nivel de renta de los que la marquen. Por contra, Europa Laica opina quelos Fines Sociales, que deben estar cubiertos, deben formar parte de una política de Gobierno fijando partidas específicas en los PGE para cubrir los mismos, con control del Parlamento, pero no con el sucedáneo de esta casilla del IRPF.

Dejar los Fines Sociales dependientes del IRPF supone, por otra parte, delegar en los contribuyentes una función que le compete al Estado de garantizar la solidaridad y los servicios sociales. Esta casilla  es una forma soterrada de privatización y externalización a entidades privadas de lo que puede denominarse como el mercado de la caridad, en lugar del de la justicia social. Porque las políticas neoliberales se meten por todas las rendijas.

Entonces, ¿qué hacemos, un año más, con las casillas?

Europa Laica llama a la ciudadanía a no marcar ninguna de las dos casillas. Los argumentos están expuestos. Para que no quepan dudas. Porque son más de 550 millones de euros los que anualmente se detraen de las arcas públicas por causa de estas dos casillas. (*)

Pero hay que saber que lo del IRPF es solo una pequeña parte de los más de 11.600 millones anuales que Europa Laica tiene evaluados que el Estado por una u otras vías aporta a la IC, sin que, para más escarnio democrático, exista una transparencia y fiscalización de estos dineros públicos. Como si fuera un paraíso fiscal.

Europa Laica reivindica la separación entre Estado e iglesias, entre lo que es el ámbito común de lo civil y el ámbito privado de las creencias particulares, porque es la mejor garantía de igualdad de todos ante la ley, sin discriminación o privilegios por razón de las mismas, sino en favor de la res-publica.

Europa Laica considera que para avanzar en este sentido, es condición inexcusable la denuncia y derogación de los Acuerdos con la Santa Sede de 1979 que son la base en la que se sustenta la cantidad de privilegios de la IC, sea con esta financiación a través del IRPF; sean las exenciones fiscales de todo tipo que disfruta, con el IBI y otros impuestos; sea en el tema de la enseñanza y la religión en la escuela, etc. Lo mismo con las confesiones minoritarias. Peor aún cuando todos estos privilegios confesionales no concuerdan con la alta secularización social de desapego con lo religioso.

Por todo ello exigimos al Gobierno que desaparezcan todas las casillas del IRPF, para que todos los impuestos queden en la hucha común para gastos generales, con distribución y control democrático. Menos aun que se pretenda incluir más casillas en el IRPF para cubrir a otras confesiones minoritarias, ya que los privilegios de una parte no se combaten extendiéndolos a las demás sino suprimiéndolos para todas. Las iglesias deben autofinanciarse y pagar impuestos.

Hasta tanto, pedimos a la ciudadanía NO MARCAR NINGUNA DE LAS DOS CASILLAS, NI LA DE LA IGLESIA CATÓLICA (que se debe autofinanciar y pagar impuestos) NI TAMPOCO LA DE FINES SOCIALES (que deben ser cubiertos con partidas específicas en los PGE).

(*) Para colmo de este expolio de lo común, la ley de los PGE para 2018 ha aprobado que las empresas, en la declaración anual del Impuesto de Sociedades, puedan destinar el 0,7% de sus impuestos a Fines Sociales (con destino a ONGs solo de ámbito estatal). Nuevamente, la empresa que lo decida no aportará un extra de más de sus propios beneficios, sino detrayéndolo de la hucha común de los impuestos que les corresponda pagar. Otra vuelta de tuerca más a los PGE, además de utilizarse como imagen social de empresa comprometida con la solidaridad … con el dinero de todos. Otro despropósito.

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