La izquierda se olvida del Acuerdo con la Santa Sede

mayo 13, 2019

Antonio Gómez Movellán

El entonces ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, firma en Madrid los acuerdos en enero de 1979 junto al cardenal Giovanni Villot, secretario de Estado vaticano.

Suscriben también este artículo los siguientes miembros del Grupo de Pensamiento Laico: Nazanín Armanian, Enrique J. Díez Gutiérrez, Pedro López López, Rosa Regás, Javier Sádaba y Waleed Saleh

Público, 13 de mayo de 2019

Todo el mundo sabe que en estas elecciones no se trata de asaltar los cielos sino, todo lo más, revalidar una mayoría parlamentaria que permita formar un gobierno soportado legislativamente por una amalgama de fuerzas de izquierda y del nacionalismo vasco y catalán. Hace ya años que las aspiraciones de un cambio político profundo en España, inspirado en valores republicanos, y que se resumió en el lema del 15 M “no nos representan”, han quedado  apartadas y sepultadas por el patriotismo de bandera y por el escepticismo público ante la democracia tan oligárquica existente en nuestro país y ante un desasosiego social larvado, en uno de los países de Europa donde más ha crecido  la desigualdad.   En estas elecciones se trata de  frenar el ascenso de un bloque político involucionista que quiere quebrar los avances  y conquistas sociales que se han venido realizando en el ámbito de la solidaridad social, es decir de los servicios públicos  universales, y  ello en nombre de la libertad. No es por casualidad que el PP de Casado y sus acólitos de Ciudadanos y Vox hayan lanzado, al unísono, una campaña en favor de la libertad de educación, confundiendo ésta con la segregación social y la desigualdad.

La derecha española, por razones históricas y muchas otras, ve con suspicacia algunos de los principios de la democracia, entre ellos el laicismo; éste no es ninguna ideología  ni ningún movimiento social, es un principio indisociable de la democracia, como lo pueda ser el sufragio universal o  la separación de poderes,  y que se podría resumir en la garantía pública  de la libertad de conciencia de las personas. La historia de la lucha por la democracia en España ha sido, históricamente, la lucha por la libertad de conciencia, por el laicismo, por la escuela universal, pública y laica y por la  Republica. Por eso la derecha española, traicionando la historia de una gran parte del liberalismo español, es incapaz de asumir la historia de la democracia;  al contrario, sigue reivindicado y abrazando los elementos constitutivos de atraso finisecular de España, entre los que se encuentra el confesionalismo católico del Estado, y  por eso esta derecha es tan beligerante y tan suspicaz con algunos principios básicos de  la democracia, entre ellos el  laicismo. Lee el resto de esta entrada »