Educación laica

noviembre 30, 2017
Necesitamos una escuela laica que eduque sin dogmas, en valores humanistas y universales, en la pluralidad y en el respeto a los derechos humanos, en la asunción de la diferencia y de la diversidad y en los valores éticos, no sexistas y democrático

 

Enrique Javier Díez Gutiérrez
Profesor de la Universidad de León. Coordinador del Área Federal de Educación de Izquierda Unida. Miembro del Grupo de Pensamiento Laico, integrado por Nazanín Armanian, Enrique J. Díez Gutiérrez, María José Fariñas Dulce, Pedro López López, Rosa Regás Pagés, Javier Sádaba Garay y Waleed Saleh Alkhalifa

Público, 30 de noviembre de 2017

Inmersos en el proceso de Pacto Educativo en el Parlamento, es más necesario que nunca consensuar un modelo de educación laica que respete la libertad de conciencia, eduque sin dogmas y elimine toda forma de adoctrinamiento de los contenidos escolares.

Como dice Europa Laica, una educación laica responde a las necesidades de los pueblos, que han aspirado a asegurar no solo la libertad de conciencia de todas las personas, tanto la de quienes adoptan alguna religión como la de quienes no lo hacen; sino también a afianzar, mediante la educación, una forma de organización y un sistema de vida democráticos en los que se pueda expresar el pluralismo ideológico, social y político de toda sociedad, garantizando los derechos humanos y una convivencia plural en la que todas las personas sean acogidas en igualdad de condiciones, sin privilegios ni discriminaciones.

El eje central de la laicidad pivota sobre dos elementos: libertad de conciencia y neutralidad del Estado en materia religiosa. Cada persona es libre de ser o no religiosa y de abrazar la religión que quiera, pero las políticas e instituciones públicas deben mantenerse al margen de creencias y prácticas personales. Es imprescindible separar el saber de la fe, la política de la religión, el estado de las iglesias, para poder garantizar la libertad de conciencia y posibilitar la convivencia entre quienes no tienen las mismas convicciones religiosas.

Todas las religiones, incluida la católica, deben ocupar el lugar que les corresponde en democracia: la sociedad civil, no la escuela.  El espacio adecuado para cultivar y expresar la fe son los lugares de culto: parroquias, mezquitas, sinagogas u otros. Lee el resto de esta entrada »