El negocio de las entradas de la Iglesia

noviembre 18, 2017

Meteos bien esto en la cabeza: nadie que se da a la inmoralidad, a la indecencia o al afán de dinero, que es una idolatría, tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios”.

(Carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4,32–5,8)

Catedral de Oviedo

 

“La Iglesia no cumple con sus obligaciones democráticas. Y ocurre porque el Estado se lo consiente, convirtiéndola en un paraíso fiscal dentro de sí mismo”, reflexiona el profesor de Derecho Civil.

Fuente: Antonio Manuel, La Marea, 18 de noviembre de 2017

Hace diez años que el papa Benedicto XVII eliminó el limbo para los recién nacidos que morían sin bautizar, pero no para los millones de euros que recaudan por las entradas a monumentos y otras actividades mercantiles de la Iglesia. Porque siendo muy grave que no pague impuestos por ello, contraviniendo lo exigido en reiteradas ocasiones por la Comisión Europea y recientemente por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), aún peor es que no declaren sus ingresos ante la Administración tributaria. Es decir, que todo ese dinero siga en el limbo fiscal con la complicidad de los poderes públicos en un Estado democrático donde todos declaramos y pagamos religiosamente menos la Iglesia.

Hace unos meses denuncié está opacidad en la Mezquita de Córdoba, como ejemplo de una situación generalizada en los monumentos gestionados turísticamente por la Iglesia. Decía entonces que se acercaran a las taquillas y pidieran una entrada. Si la llaman mezquita es probable que le corrijan y le digan que son entradas para la Catedral porque eso que pretende ver no es una mezquita. Y quizá no le falte razón ante la invasión de crucifijos que han mutilado el bosque de columnas de nuestra joya andalusí, en la enésima muestra de fundamentalismo excluyente del obispo y de la pasividad cobarde de la Administración pública que se lo permite.

 Es posible que quieran pagar con tarjeta, y le responderán que es imposible, que sólo admiten dinero en efectivo a modo de donativo (aunque en la entrada no aparezca esa palabra). Por supuesto, no se les ocurra pensar que al tratarse de una aportación voluntaria podrían negarse a entregarla, porque entonces le contestarán que es imposible acceder al monumento sin entrada. Quizá entonces soliciten factura o recibo de lo que haya pagado, bien porque se trata de un gasto que deban justificar o porque quieran desgravarlo en su IRPF igual que hacen con las aportaciones a su ONG. Y le responderán que tampoco, que tienen prohibido emitir cualquier tipo de documento que acredite el desembolso que ha hecho por su entrada. Por último, si en un arrebato de cordura preguntan por qué, solo hubieran obtenido silencio.

A raíz de esta y otras denuncias, el Cabildo de Córdoba se vio forzado a admitir el pago con tarjeta y a incluir la palabra IVA en la entrada. Sin embargo, nada ha cambiado en relación con la falta de transparencia contable y el limbo fiscal del dinero recaudado del que solo se conoce por dogma de fe. Como tampoco ha cambiado que cada noche deba cruzar de acera para llevarlo a la sede episcopal, donde ahora quiere el obispado colocar las taquillas. Con esta maniobra, además de pavonear su dominio y manipular el discurso histórico del monumento, evitarán el paseo de la vergüenza. Ya no hará falta: la caja se queda en casa. Lee el resto de esta entrada »