«Niña, mujer, ciencia y… ¿religión?» Mesa redonda

febrero 9, 2023

Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

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Centro de Ciencias Humanas y Sociales, 9 de febrero de 2023

Con motivo de la celebración del Día internacional de la niña y la mujer en la ciencia, -11 de febrero de 2023- , este viernes a las 13:00 horas, de manera presencial y online, tendrá lugar una Mesa redonda en la que se explorarán las relaciones entre ciencia y religión en el ámbito femenino a través de la trayectoria vital y profesional de cuatro personas que nos hablarán de sus experiencias en el mundo académico/científico en tanto que practicantes de diferentes perspectivas religiosas. Nos preguntaremos, entre otras cosas, si las creencias religiosas pueden suponer un impedimento o, por el contrario, un acicate en el desarrollo vocacional.

La mesa “Niña, mujer, ciencia y…. ¿religión?”, organizada por la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC) y CSIC, tendrá lugar en el Salón de Acto del CCHS-CSIC (con entrada libre hasta completar aforo) y podrá seguirse online vía Zoom ( (ID de reunión: 871 9736 7080 / Código de acceso: 029715).

Coordinación: María Ángeles Gallego (Científica Titular del Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo del CSIC y miembro de la Junta Directiva AEAC) y Maysoun Douas (Concejala Ayto. Madrid por «Más Madrid», AEAC)

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Monoteísmo y misoginia

febrero 11, 2021

#DiaInternacionaldelaMujerylaNiñaenlaCiencia

Las 10 mujeres cient%C3%ADficas m%C3%A1s importantes de la historia

Fuente imagen

Mètode, 11 de febrero de 2021
Josep Lluís Barona, Mujeres y Ciencia. Genealogía de una exclusión (fragmento)

Monoteismo y misoginia

La inferioridad biológica y social de la mujer fue definitivamente reforzada en nuestra tradición cultural por la inferioridad espiritual. La transición del politeísmo, más o menos compatible con las filosofías naturales, hacia un «monoteísmo patriarcal» aún reforzó más la subordinación de la hembra al macho. Cristianismo, judaísmo e islam comparten las raíces de esta religiosidad profundamente misógina, parte esencial de su dogma. La antropología cristiana –reivindicada por algunos como verdadera señal de identidad occidental y europea– no solo estableció desde los primeros concilios que iluminaron la «patrística», y también con las ideas de Pablo de Tarso y Agustín de Hipona, la inferioridad espiritual de la mujer, sino que también la privaron de alma, elemento esencial de la condición humana, poniendo en cuestión su identidad espiritual y la capacidad de salvación. Tuvieron que transcurrir muchos debates teológicos que llegaron hasta los primeros siglos de la modernidad para que la mujer –siempre humana y espiritualmente inferior– recibiese por lo menos el reconocimiento de una espiritualidad humana gracias a María, la madre de Cristo. No es casual que en todas las mitologías patriarcales la mujer, llámese Eva o Pandora, estuviese estigmatizada como origen del mal, de la enfermedad, del dolor y de la muerte. La mujer curiosa e inconstante, sensible y de inteligencia escasa. La mujer culpable de romper el orden sagrado instaurado por el Dios Padre, pecadora, seductora, personificación del mal. El poder patriarcal en las sociedades clásicas se fundamentaba en una sólida concepción de la condición humana legitimada por elementos religiosos, filosóficos y biológicos que contribuyeron a dar coherencia a la inferioridad fisiológica, social y espiritual de la mujer con respecto al hombre.

Degradada a una condición de inferioridad, el contacto con la mujer siempre rebajará y pondrá en peligro la perfección del macho, sea en la dimensión espiritual, sea en la física, y por eso algunos médicos veían en la mujer un agente transmisor de enfermedades (venéreas), un riesgo, y los sacerdotes, una amenaza para la perfección espiritual, una justificación para el celibato. Las religiones monoteístas patriarcales han mirado a la mujer con miedo, como si fuera un peligro. Read the rest of this entry »