Los jesuitas difundieron un manual vocacional escrito por un pederasta: “Todos llevamos heridas en el desarrollo psicosexual”

La Compañía ha divulgado gratuitamente en su web de América un tratado escrito por Alfonso Pedrajas, el cura que admitió en su diario que abusó de 85 niños en Bolivia. La orden lo ha eliminado después de que EL PAÍS contactase con ella para conocer su versión

El pederasta español Alfonso Pedrajas, con una guitarra, junto al religioso condenado por abusos Luis Tó, a su izquierda, dan una charla a varios novicios en La Paz, en los años noventa
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Julio Núñez, El País, 11 de septiembre de 2026

La Compañía de Jesús ha divulgado durante años en su web un manual para educar a sus novicios escrito por el misionero pederasta Alfonso Pedrajas, el cura que admitió en un diario que abusó durante décadas de al menos 85 niños en un colegio de la orden en Bolivia y cómo sus superiores encubrieron sus delitos. El tratado contiene, entre otras cuestiones, consejos sobre el acompañamiento a posibles víctimas de abusos y a los aspirantes que sufren “represiones” sexuales. “Todos llevamos algunas heridas y lagunas en el desarrollo psicosexual. Hay personas que llevan heridas que pueden abarcar desde la falta de educación sexual hasta el trauma del abuso sexual”, aparece en el libro.

El manual, bautizado como ¿Llamados y elegidos? La atenta tarea de la pastoral vocacional (Verbo Divino, 2008), estaba disponible hasta este jueves para descarga gratuita en el Centro Virtual de Pedagogía Ignaciana, una sección de la web de la Conferencia de Provinciales Jesuitas en América Latina y el Caribe. La orden lo eliminó después de que este periódico contactase con la institución para conocer su versión.

El caso del padre Pica, así le llamaban coloquialmente sus alumnos y compañeros clérigos, es el más grave conocido dentro de la Compañía de Jesús en Bolivia y uno de los más relevantes en el mundo católico. Este periódico lo destapó a finales de abril de 2023 y precipitó una investigación de la Fiscalía boliviana que desencadenó por primera vez en la historia registros en varias sedes de la Compañía de Jesús. Los documentos requisados en Bolivia probaron cómo, con el conocimiento de Roma y la colaboración de la orden en España, silenciaron denuncias de decenas de víctimas y trasladaron a varios pederastas durante décadas para tapar el asunto.

Junto al nombre de Pedrajas salieron los de los religiosos españoles Chesco Peris, Luis Tó, Tuco Gausset, Lucho Roma (que también había escrito otro diario y hacía fotos a sus víctimas) y el arzobispo Alejandro Mestre, entre otros. Esa investigación culminó este año con la condena a un año de cárcel para dos ex altos cargos de la orden por encubrimiento, Ramón Alaix y Marcos Recolons, también españoles.

El escándalo fue tan grande ―hasta el expresidente de Bolivia, Luis Arce, y el papa Francisco se intercambiaron dos cartas por el asunto― que la Compañía en Bolivia procuró borrar el rastro de internet de entrevistas, fotografías (especialmente en las que aparecía con niños), referencias de traslados, tanto de Pedrajas como de sus compañeros pederastas. Fulminaron todo, menos una cosa: la obra cumbre del padre Pica. Así detalla el pederasta en la introducción del libro: “Conozco a los jóvenes desde mi perspectiva boliviana, desde mis ojeras jesuíticas, y también desde mi pasión por Jesús y por los seres humanos. He acompañado, posiblemente, a centenares de jóvenes -más ellos que ellas- en sus procesos humanos y cristianos, procesos y discernimientos vocacionales al fin».

El libro fue publicado en 2008, un año antes de morir a causa de un cáncer y cuando las primeras víctimas ya le habían denunciado internamente ante sus superiores. En su diario, de hecho, el sacerdote hacía alusiones a que está trabajando en un tratado que recopilase su experiencia de cuarenta años como docente en Hispanoamérica. En las primeras páginas del manual afirma que su objetivo era “recoger una serie de sugerencias y materiales que pudieran ayudar a mi equipo vocacional y a otros compañeros a nivel latinoamericano”.

El manual tiene 403 páginas, divididas en cinco secciones temáticas. Algunas de ellas tratan específicamente temas como “el desarrollo psicosexual”, la “patología homosexual” o “desórdenes y trastornos patológicos”. En ellos, el autor combina referencias a “expertos” con su propia experiencia como coordinador vocacional de los jesuitas. Es interesante leer cómo Pedrajas subraya que entre las “situaciones que hacen ilícita la admisión” de un candidato a clérigo están las de “haber dañado gravemente a sí mismo o a otro” o “haber realizado abusos de poder eclesiástico”.

El documento aparece citado como obra de referencia en informes y libros católicos, tanto en España como en América. También forma parte de los materiales utilizados en convivencias con jóvenes, según ha confirmado este periódico. Una de ellas, por ejemplo, aparece detallada en un informe de las carmelitas de febrero de 2020, durante una jornada de animadores de pastoral juvenil de Cataluña: “Además, compartimos la comida y también algunas iniciativas y recursos de pastoral que pueden ayudar en los grupos (ej. ¿Llamados y elegidos? La atenta tarea de la pastoral vocacional, de Alfonso Pedrajas)“.

Captura de la web de los jesuitas desde donde se puede descargar el manual vocacional escrito por el pederasta Alfonso Pedrajas.
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Los jesuitas, preguntados por este periódico, han afirmado que “ese texto se quedó ahí por descuido” porque la plataforma donde estaba alojado “es un repositorio antiguo y un tanto abandonado”. Nada más conocer la investigación de EL PAÍS sobre este asunto, han eliminado la referencia de la obra en su web y la posibilidad de descarga. También han solicitado “una revisión” de todos los archivos antiguos. “Esa publicación no aporta ningún beneficio a la Compañía de Jesús”, ha dicho una portavoz de la institución.

Cabe destacar que el libro sigue disponible en la red, alojado en otras webs de temática religiosa. Los jesuitas, orden a la que pertenecía el papa Francisco, es la congregación más grande del mundo. Los datos de su web señalan que dirigen alrededor de 3.700 colegios y escuelas en todo el mundo -cerca de 70 centros educativos en España-. En total, atiende a más de dos millones de alumnos en unos 80 países de cinco continentes.

Cuando el libro de Pedrajas estaba a punto de publicarse, el misionero escribía en su diario que su provincial -máximo cargo de los jesuitas en un país-, Ramón Alaix, había suspendido un homenaje que los antiguos alumnos del colegio Juan XXIII de Cochabamba porque una de sus víctimas, que años antes había sufrido abusos en ese mismo centro, le había denunciado. Así lo detalló: “Otra reunión-homenaje que estaba planificada en La Paz anteriormente la suspendimos a última hora. Alguien había insistido en la vieja denuncia a Ramón [Alaix, su provincial]. Ramón se asustó. Incluso habló de enviarme a España. Lo frené como pude y hasta ahora no me ha dicho nada de lo que se comprometió: hablar con el interesado de nuevo y pedirle perdón”.

En aquellos meses, también se lamentaba de haber pedido durante años ayuda a sus superiores para que le apartasen, aludiendo a que quería dejar atrás los crímenes que cometía. “Lo conté tantas veces…”, dejó por escrito sobre lo que él definía como su “problema” más grave. “El mayor fracaso personal: sin duda, la pederastia”. Es interesante comparar las referencias que hacía en su diario sobre los abusos y lo que detalla en su manual. Por un lado, utiliza las mismas palabras para referirse a ello como una “herida” -tanto para las víctimas como para los agresores- y, por otro, parece describir situaciones que él mismo ha vivido.

Una de estas son “los impulsos” que, justificó en su diario, le empujaron a agredir a decenas de niños. “La conducta del individuo sociópata tiende a ser totalmente impredecible y, a menudo, incomprensible. (…) A veces, sus actos desviados los lleva a cabo en secreto, como en ciertos tipos de desviación sexual”. Esto, advirtió en su manual, causa un grave dolor a las víctimas, las cuales pueden llegar a futuros novicios y arrastrar estas “heridas” durante su formación.

El misionero citó a expertos (K. Flaherty) para hacer referencia en su manual a la existencia del problema de los abusos: “En la tradición católica hay una historia de dualismo y represión con relación a la sexualidad que todavía no está superada. Los escándalos de abuso sexual en algunos países en los últimos años revelan que hay sacerdotes que están fijados en los primeros años de la adolescencia o antes”.

No obstante, Pedrajas solo admite que se producen en países alejados de la influencia hispana y pide no condenar a los agresores. “Los escándalos pederastas en varios países nórdicos en los últimos años revelan que hay sacerdotes anclados en etapas de pubertad o adolescencia. En vez de culpar a las personas, es importante cuestionarnos cómo la institución no ofreció mayores posibilidades de educación y crecimiento personal en las etapas de selección y formación de los futuros clérigos”.

La última parte del libro está compuesta de preguntas para hacer a los novicios durante su etapa de formación. Una de ellas trata directamente sobre la pederastia: “¿Has tenido experiencias traumáticas o abusivas en tu sexualidad?”. Algunas de sus víctimas han relatado a este periódico que Pedrajas, al igual que otros jesuitas pederastas, eran asiduos a hablarles de temática sexual en las aulas, tanto en su etapa infantil como en el noviciado. Uno de ellos, Luis Tó, confesó haber abusado de menores en Barcelona y que por eso fue trasladado en 1992 a La Paz, en Bolivia. De hecho, este periódico destapó que fue Pedrajas el que, como director de novicios, colocó a Tó como profesor de ética sexual.

La Compañía de Jesús ha admitido todos los crímenes cometidos por estos clérigos, en especial los de Pedrajas, pero se niegan a indemnizar a los afectados. La última sentencia de la justicia boliviana -la que ha condenado a dos altos cargos por encubrimiento- les obliga a ello, pero la Compañía la ha recurrido.

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