Nules res­tau­ra­rá de urgencia la ermita del Cal­va­rio y cobra­rá la obra al obis­pado

Ante la falta de res­puesta al reque­ri­miento, el Ayun­ta­miento decide inter­ve­nir y la reha­bi­li­ta­ción no será lo único que pagará la dió­ce­sis

Estado en el que se encuentra la ermita del Calvari de Nules | Blai Molés
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Mónica Mira, El Periódico del Mediterráneo (a través de Recuperando), 26 de agosto de 2026

Antes de que una denuncia particular llevara al Síndic de Greuges a requerir información sobre las gestiones que se están haciendo para impedir la desaparición de la ermita del Calvario de Nules, el Ayuntamiento ya había iniciado el expediente que le llevará a la ejecución subsidiaria de la rehabilitación. El municipio acometerá de manera urgente las obras de recuperación, pero será el obispado quien acabará pagando la inversión.

Así lo confirma el concejal de Patrimonio, Guillermo Latorre, quien precisa que el 4 de febrero de este año, se puso en marcha el expediente de orden de ejecución con el que se instaba a la propiedad, es decir, la Diócesis de Segorbe-Castellón, a llevar a cabo «todas las obras necesarias para la rehabilitación integral y la consolidación estructural del inmueble, dirigidas a garantizar su estabilidad, seguridad y adecuada conservación, así como la reintegración de los elementos artísticos perdidos».

En ese momento, el Ayuntamiento dio un plazo de dos meses para presentar el proyecto de ejecución actualizado, dado que ya existía una propuesta del año 2020. El obispado fue notificado el 6 de febrero, en una resolución en la que ya se le informaba de que, en el caso de no actuar, sería el municipio el que lo haría de manera subsidiaria, repercutiéndole los costes generados. Los dos meses se han cumplido y, como confirma Latorre, «no hemos recibido la documentación requerida».

El importe de las obras que tenga que asumir el Ayuntamiento no será el único al que deberá hacer frente el obispado de manera obligatoria. En virtud de la ley que regula la protección de los bienes patrimoniales, pasados los dos meses han empezado a imponerse multas coercitivas. El edil de Patrimonio especifica que la cantidad de esas multas asciende «al 10% del coste de redacción del proyecto» y se aplican con carácter mensual.

A la hora de precisar la cuantía de esas multas o cuánto costará la rehabilitación de la ermita, en evidente estado de ruina, el concejal explica que «al no tener un proyecto actualizado y no saber cuál será el coste de su redacción, haremos un cálculo aproximado teniendo en cuenta intervenciones de ese estilo y concretaremos las cantidades». Según ha podido saber Mediterráneo, la propuesta de ejecución que se presentó hace seis años rondaba los 200.000 euros de inversión.

Sobre el reciente apercibimiento del Síndic de Greuges, que no solo solicita información sobre sus gestiones al Ayuntamiento, también a la Conselleria de Cultura, Latorre defiende que «el Ayuntamiento ha seguido los plazos y lo que establece la ley en estos casos, meses antes de que el Síndic recibiera la denuncia que ha motivado su resolución sobre este asunto».

Desde que en el año 2020 colapsara la cubierta de la ermita, lo que evidenció su grave deterioro por el abandono al que se ha visto sometida, han sido diversos los contactos que el Ayuntamiento ha mantenido con el obispado sobre la necesidad de intervenir en la conservación de una construcción protegida como Bien de Relevancia Local en el año 2007. Nunca hasta la fecha se ha avanzado de manera efectiva en la consecución de ese objetivo.

Imagen publicada por el obispado tras el colapso de la cubierta, junto con el comunicado en el que anunciaban actuaciones urgentes en el 2020 | Diócesis Segorbe-Castellón
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Anuncio incumplido

En octubre de aquel año, tras el derrumbe, el obispado publicaba en su página web, que «la Diócesis de Segorbe-Castellón, atenta a la conservación de su patrimonio, inicia por vía de urgencia, ante el inesperado colapso de la cubierta de la ermita del Calvario de Nules, los trabajos de recuperación de la misma». En el mismo comunicado indicaban que un año antes, sus técnicos «realizaron un estudio fotográfico e informe técnico del estado de la ermita, no apreciándose peligro inminente de derrumbe». La realidad les contradijo de manera contundente en cuestión de meses.

Lo único que hizo la diócesis tras ese anuncio fue colocar unos contrafuertes para evitar el desprendimiento de un muro lateral, separado del resto del edificio por una gran grieta.

Sobre el valor histórico y patrimonial de la ermita, la propia diócesis describía en su día que «construida a finales del siglo XVII, formaba parte del conjunto de antiguas estaciones del Vía Crucis destruido durante la guerra civil española, del que constituía la última estación». Sobre sus características arquitectónicas, describía que «consta de fachada sencilla con puerta, óculo en el centro del hastial y remate de espadaña. Es un edificio sencillo uninave cubierto con bóveda de decoración esgrafiada y tejado a dos aguas, y por el flanco norte, lleva adosada la casa del ermitaño».

«Si en algún momento la ermita acaba cayendo totalmente por no haber hecho nada en todo este tiempo, tendrán que reintegrarla en su totalidad tal y como era originalmente, así les obliga la ley»

Blai Molés
– Denunciante y presidente de la asociación en defensa de la ermita

Como corroboraron los técnicos de Patrimonio tras una inspección realizada en el mes de diciembre, ese esgrafiado, el elemento más interesante desde un punto de vista artístico, se ha perdido por completo como consecuencia del deterioro y el colapso de la cubierta. Algunos elementos de la cúpula recuperados tras el derrumbe se conservan desde hace seis años en el edificio anexo, a la espera de que alguien valore si podrán volver a su lugar, o será necesaria una reconstrucción total.

A eso obligará la ley, según recuerda Blai Molés, el denunciante y responsable de la asociación que ha logrado que la ermita y su estado de ruina no quede en el olvido, si mientras transcurren los plazos y los trámites burocráticos el edificio llegara a derrumbarse por completo: «Tendrán que reintegrarla en su totalidad tal y como era originalmente». Lamenta que «nada de esto habría pasado si quienes tienen responsabilidades y competencias hubieran asumido sus obligaciones a tiempo».

Recuerda que, al ser él quien presentó la denuncia que motivó el actual estado de las cosas desde un punto de vista administrativo, «tal y como establece la normativa, tienen la obligación de informarme de todos los pasos que se dan, y nadie me había informado de que se había iniciado el expediente de orden de ejecución en febrero».

Aunque, según parece, no llegó a desacralizarse en ningún momento de manera formal, en la ermita no se celebraba el culto desde hacía décadas. Llegó incluso a convertirse, junto al edificio anexo, en una especie de almacén. El templo se encuentra en el patio trasero de la Residencia Virgen de la Soledad y no está al acceso del público en general.

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