De las terapias de conversión a las de castidad: la Iglesia ensaya nuevas formas de represión a las personas LGTBIQ+

«Lo grave es que no hablamos de una práctica religiosa inocua, sino de una estructura organizada que trata la diversidad sexual como una adicción y plantea como cura la castidad», defiende Saúl Castro, abogado y presidente de la Asociación Española contra las Terapias de Conversión.

(Foto de ARCHIVO) Manifestación del Pride Barcelona 2025, a 19 de julio de 2025, en Barcelona | Lorena Sopêna / Europa Press
____________

Víctor López, Público, 22 de junio de 2026

«Encuéntrate con Cristo. Descúbrete a ti mismo. Crece en santidad», reza la página web de Courage España. «Si experimentas atracciones hacia el mismo sexo y estás dispuesto a abrazar libremente las enseñanzas de la Iglesia (…) o tienes algún familiar que se identifica como LGTBIQ, ¡no estás solo!», continúa la plataforma antes de remitirte a un listado con los «capítulos» -puntos de encuentro- que tiene la organización en más de una decena de países. ¿El remedio para curar la homosexualidad? La «intervención terapéutica» mediante el acompañamiento pastoral, una serie de reuniones semanales para «lidiar con los obstáculos que impiden vivir la castidad«. La lógica tiene la misma base que la de las terapias de conversión, pero aquí los sacerdotes no intentan guiar a las víctimas hacia la heteronormatividad. La Iglesia Católica trabaja para que las personas homosexuales -simplemente- no tengan relaciones. El hábito de la castidad.

Courage tiene su sede en Estados Unidos, pero ha aterrizado durante los últimos años en Brasil, México, Colombia o España. Lo hizo a través de las diócesis que así lo autorizaron.

El Arzobispado de Toledo plantó la primera semilla en nuestro país en 2019. Los mismos pasos siguieron luego las Diócesis de Cuenca, Canarias, Alcalá de Henares y Getafe. El manual de Courage explica perfectamente cómo es el proceso para que un párroco pueda poner en marcha estas terapias de castidad. «Los sacerdotes interesados en comenzar un capítulo (…) y servir como capellanes deben hablar con su obispo sobre su deseo y disponibilidad (…). El capellán del capítulo ha de ser siempre un sacerdote a quien el obispo diocesano le haya confiado de manera estable el cuidado pastoral de las personas que experimentan atracciones hacia el mismo sexo y/o de los padres de familia de personas que se identifican como LGTBIQ», sostiene la hoja de ruta de la organización.

Los curas de referencia de estas «intervenciones terapéuticas» empiezan a atender las peticiones que reciben -una vez registrada la estructura-, deben reunirse «individualmente» con todos los interesados y realizar una «entrevista inicial» para asegurarse de que comprenden las «cinco metas del apostolado». Las metas en cuestión son la castidad, la devoción, los testimonios, las amistades y la hermandad, para «asegurarnos» de que nadie «tenga que enfrentar solo los problemas de la homosexualidad». Courage se asegura de evitar en sus textos palabras como terapia tratamiento, consciente de que vulneraría parte de lo dispuesto en la Ley 4/2023 para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, más conocida como ley Trans

«Los perpetradores de las terapias de conversión han adaptado su lenguaje y sus mecanismos para acceder a las víctimas con el objetivo de evitar investigaciones y garantizar su impunidad. Courage recubre y pinta de asesoramiento y acompañamiento pastoral una práctica que realmente busca anular la orientación sexual de las personas LGTBIQ», defiende Saúl Castro, presidente de la Asociación Española contra las Terapias de Conversión. «Lo grave del asunto es que no hablamos de una práctica religiosa inocua, sino de una estructura organizada que trata la diversidad sexual como una adicción y plantea como cura la castidad. Las terapias basadas en la castidad son además discriminatorias, porque solo presentan esta diatriba para las personas LGTBIQ, no para las heterosexuales ni para los curas que han cometido abusos en la Iglesia», continúa el abogado. 

La Conferencia Episcopal sostiene que «la castidad es una virtud para todas las personas, hombres y mujeres, y de cualquier orientación», pese a que las cuatro diócesis españolas que realizan terapias con este enfoque solo plantean la abstención sexual para las personas homosexuales.

La Conferencia Episcopal no ha aclarado si rechaza o respalda este tipo de iniciativas y se limita a decir que «la castidad es una virtud para todas las personas, casadas y solteras, hombres y mujeres, y de cualquier orientación». Público ha preguntado también por el enfoque discriminatorio de las sesiones de Courage, sin haber recibido todavía respuesta. Este diario se ha puesto en contacto además con las cuatro líneas telefónicas que tiene la plataforma en las diócesis de Cuenca, Canarias, Alcalá de Henares y Getafe: ninguno de los sacerdotes designados para «atender» a los «potenciales miembros» de la estructura ha respondido ni por llamada, ni por WhatsApp.Courage y su departamento de prensa tampoco han querido aclarar qué diferencias establecen entre las terapias de conversión y las basadas en la castidad, cómo es la formación que reciben los sacerdotes y capellanes o qué motivos llevan a la organización a centrarse solo en captara personas del colectivo LGTBIQ.

____________________

«Courage contempla en su manual, por ejemplo, que las víctimas que deseen recibir tratamiento psicológico durante su acompañamiento pastoral puedan hacerlo siempre y cuando el terapeuta tenga su misma visión de la homosexualidad. Los objetivos y las propuestas nos dejan claro que estamos ante lo que se conoce como terapias de conversión con un enfoque religioso centrado en la castidad, hablamos de una finalidad y un grupo diana absolutamente dirigidos», insiste Saúl Castro. La Asociación Española contra las Terapias de Conversión ha denunciado a Courage ante la Dirección General para la Igualdad Real y Efectiva de las Personas LGTBI del Ministerio de Igualdad. La cartera todavía no ha confirmado si abrirá o no expediente sancionador a la firma norteamericana, pero sí asegura estar «trabajando en ese ámbito» y destaca la reciente apertura del «primer expediente en la historia del Ministerio vinculado a las terapias de conversión».

El manual de los curas para reprimir la homosexualidad

Courage presume en su página web de haber recibido «estatus canónico en la Iglesia católica» como una «asociación pública clerical de fieles diocesana», convirtiéndose así en «el único apostolado de su tipo» con esta distinción. La plataforma no solo opera a través de sus «capítulos» o grupos de charla y oración, reunidos «semanalmente o, mínimo, una vez al mes». Courage también proporciona «recursos y conferencistas o expertos para eventos locales de formación continua», prestando especial atención a las «jornadas de estudio para el clero», pensadas para sacerdotes y diáconos de las diócesis participantes. Las propuestas de este tipo consisten -por norma general- en un conjunto de «charlas sobre antropología cristiana e identidad«, además de ponencias acerca de «la aportación de las ciencias psicológicas sobre la homosexualidad, la provisión de una atención pastoral auténtica hacia las personas que experimentan atracciones hacia el mismo sexo (…) y algún testimonio de Courage». El resultado de esta suerte de formaciones es lo que se inculca luego en los acompañamientos pastorales que persiguen la castidad. 

«Las prácticas de este tipo van acompañadas de un control casi absoluto y de un aislamiento progresivo que hace que los sacerdotes conozcan luego muchos detalles de la vida de sus víctimas. Las personas que asisten [a los capítulos] entienden o terminan entendiendo que la atracción y las prácticas sexuales siguen los mismos patrones que cualquier adicción. Los grupos sirven para forzar esa idea de acompañamiento, plantear dudas, riesgos o miedos a una posible recaída», detalla Saúl Castro. El manual por el que se rigen los capellanes de la organización confirma todo lo que comenta el abogado y presidente de la Asociación Española contra las Terapias de Conversión. La «hermandad», la «confidencialidad» y la carta de la vulnerabilidad son tres de sus habituales. Courage considera en sus textos -públicos- que las personas homosexuales pueden ser «más susceptibles a sufrir tentaciones» o «más propensas a buscar gratificación de formas que no son buenas». 

El día, la hora y la ubicación de las reuniones del capítulo «siempre son confidenciales» para «proteger la privacidad de los miembros», toda vez que -según el mismo manual- «muchos no han revelado a otros que ellos o sus seres queridos experimentan atracciones hacia el mismo sexo«. La «confianza mutua» también hace que todos los integrantes del grupo puedan «hablar honestamente sobre su camino de conversión», una conversión que culmina aquí con la castidad, no -supuestamente- con el cambio de orientación sexual. Las atracciones homosexuales son una «carga no deseada» y definirse como «gay o lesbiana» implica «ir en contra de la fe» y «tener tendencias desviadas», tal y como defiende el mismo manual a lo largo de sus casi doscientas páginas. Las fuentes consultadas por este diario comparan el funcionamiento de las «terapias basadas en la castidad» con el de las sectas o los encuentros de Alcohólicos Anónimos, un símil que también abrazan desde Courage.

La denuncia ante el Ministerio de Igualdad

La Asociación Española contra las Terapias de Conversión presentó inicialmente un paquete de denuncias contra Courage ante la Fiscalía de Toledo y la Consejería de Igualdad del Gobierno de Castilla-La Mancha, habida cuenta de que la primera sucursal de la organización en España la puso en marcha el Arzobispado de Toledo. Los dos organismos decidieron archivar las diligencias por considerar que los hechos detallados no revestían los caracteres de delito, tal y como consta en una resolución del Ministerio Público a la que ha tenido acceso este periódico. La última denuncia del colectivo es la que está ahora en manos del Ministerio de Igualdad. La parte demandante pide suspender y eliminar los contenidos inscritos en la página web de Courage y abrir los expedientes sancionadores que contempla la Ley 4/2023. El Ministerio que dirige Ana Redondo se limita de momento a confirmar que prepara su primera sanción en estos términos y sitúa por encima de la veintena el número de denuncias recibidas en los tres últimos años en la Dirección General para la Igualdad Real y Efectiva de las Personas LGTBIQ.

Deja un comentario

Descubre más desde Asturias Laica

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo