El «catolikini»

septiembre 23, 2016
Una cosa es transmitir un conocimiento como la religión y otra, muy diferente, alimentar una práctica

1144139_1Juan Manuél Aragüés, El Periódico de Aragón, 23 de septiembre

Para sacarnos del sopor estival, las gentes que se dedican a conformar la opinión pública lanzaron a los medios y las redes el debate sobre el burkini, una prenda que, al menos para mí, posee un carácter casi mitológico, pues nunca la he visto en la realidad, aunque he leído mucho sobre ella. Dicha prenda no es sino la expresión, una más, de cómo las religiones moldean los modos de vivir, vestir, mirar, de los individuos. No voy a entrar en el debate sobre el bañador en cuestión, ni sobre las imposiciones religiosas en el vestir. Quiero reflexionar sobre las imposiciones cotidianas que las religiones provocan, incluso en aquellos que somos ateos y pretendemos vivir al margen de las mismas. A eso me refiero cuando acuño el concepto de catolikini, al conjunto de prácticas que, de un modo suave pero tenaz, se nos imponen y que, como forman parte de la cultura dominante, no son vistas mayoritariamente como tales imposiciones.

Me voy a centrar en un ejemplo, por cuestión de espacio. He llevado y llevo a mis hijas a centros públicos de Zaragoza. En primer lugar por la mayor calidad de la enseñanza pública sobre la concertada y privada, a pesar de que se empeñen en vendernos la moto contraria (ahí tienen ustedes a la Universidad San Jorge, baremada como la peor de España. Pero hacen carteles muy bonitos, ¿verdad?). Y también porque, en coherencia con mi ideología, quería una enseñanza libre de contenidos religiosos. Esto último resulta tremendamente complicado y raras veces se cumple. Es más, a pesar de que mis hijas se llevan trece años entre ellas, me encuentro ahora, con la pequeña, con los mismos problemas con los que tuve que lidiar con la mayor. Read the rest of this entry »