El informe Laicidad en cifras 2026 de la Fundación Ferrer i Guàrdia constata que más de la mitad de los jóvenes de entre 18 y 24 años no se declaran religiosos, en un contexto de secularización estructural que afecta a todos los ámbitos de la vida social.

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Fundació Ferrer i Guàrdia, 1 de junio de 2026
La Fundación Ferrer i Guàrdia ha publicado la XV edición de su estudio Laicidad en cifras. El informe ofrece una nueva radiografía del estado de la religiosidad y la secularización en el Estado español, a partir del análisis de datos recientes procedentes de fuentes oficiales como el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes o la Agencia Tributaria, entre otras.
Los datos de adscripción muestran un crecimiento de población que se declara atea, agnóstica o indiferente. Casi cuatro de cada diez españoles (39,3%) ya se declara no religioso. Una cifra que consolida la secularización como tendencia estructural de largo recorrido, aunque la población religiosa sigue siendo mayoritaria.
Desde 1980, la población no religiosa ha pasado del 8,5% al 39,3%. El salto más brusco se produjo entre 2019 y 2021 (del 27,5% al 37%), y en 2023 se alcanzó el máximo histórico del 41,5%. A pesar del ligero retroceso posterior, la tendencia estructural es claramente ascendente. Cataluña (47,6%) y el País Vasco (50,5%) encabezan el proceso de secularización territorial. [En Asturias 37,7%]
La juventud, el grupo menos religioso, pero más practicante que las generaciones intermedias
El informe evidencia una disminución sostenida de la práctica religiosa en el conjunto de la población. Sin embargo, la tendencia presenta matices relevantes entre las generaciones más jóvenes, con comportamientos más heterogéneos y con indicios de concentración de la práctica.
Por un lado, más de la mitad de los jóvenes de entre 18 y 24 años (55,4%) no se declaran religiosos. Es el grupo de edad menos religioso de la sociedad española. La tendencia se mantiene en niveles históricamente elevados, con una ligera estabilización de los últimos años respecto al máximo del 60,9% alcanzado en 2021.
Por otro, entre los jóvenes de entre 18 y 24 años que sí se declaran religiosos, el 34,6% se considera practicante (de la religión católica), una proporción superior a la de los adultos de 25 a 34 años (24,1%) e incluso a la de las personas de 55 a 64 años (28,5%). Sólo a partir de los 65 años la práctica católica supera este porcentaje.
«Lo que indican estas cifras no es un aumento global de la religiosidad entre los jóvenes, sino que una mayoría que se aleja de la religión y una minoría que se acerca con más intensidad», apunta Joan Gorina, coautor del informe.
Reducción del apoyo explícito a la Iglesia, pero aumentan los recursos económicos que recibe
La visita papal, con el coste logístico e institucional que conlleva, llega en un momento en que el apoyo ciudadano explícito a la Iglesia es el más bajo de los últimos veinticinco años. El apoyo ciudadano explícito a la Iglesia católica a través del IRPF no ha parado de caer, pero los recursos que recibe no han parado de crecer. En 1998, el 36,6% de los contribuyentes marcaban la casilla de la Iglesia; en 2022, sólo lo hace el 10,3%. En el mismo periodo, el dinero recibido ha pasado de 97,2 millones de euros a 333,7 millones.
La razón es el aumento de la base imponible y la contribución relativa más alta de las rentas elevadas hacen crecer la recaudación aunque menos gente participe. El resultado es un modelo de financiación privilegiada que se articula jurídicamente a través de los Acuerdos con la Santa Sede de 1979, los cuales dan continuidad al concordato franquista de 1953.
Josep Mañé, coautor del informe, señala la financiación como ejemplo de un «desajuste creciente entre la realidad social y la estructura institucional». Destaca, además, que el modelo actual de financiación es políticamente ilegítimo y cada vez la ciudadanía lo apoya menos, pero los mecanismos institucionales lo mantienen e incluso lo incrementan, y eso requiere una revisión de los Acuerdos con la Santa Sede.
Los ritos de paso, el espejo de la secularización real
Los ritos de paso reflejan también una transformación profunda de las prácticas sociales. En treinta años, el matrimonio religioso ha pasado de ser la norma a ser la excepción. En 1994, el 77,3% de las parejas se casaban por la Iglesia; en 2024, solo lo hace el 16,4%.
La desvinculación progresiva entre las instituciones religiosas y momentos clave de la vida, como la formación de familias, revelan cambios culturales de fondo. La mitad de los nacimientos de 2024 se produjeron fuera del matrimonio, frente al 9,6% de 1990.
Menos alumnos a religión, pero el profesorado crece
En el ámbito educativo, se constata la persistencia de una presencia significativa de centros confesionales dentro del sistema educativo, especialmente a través de la red concertada.
Se mantiene una tendencia a la disminución sostenida del alumnado que cursa Religión y un aumento de las opciones alternativas. Desde el curso 2014-2015, los alumnos que cursan Religión han caído un 16%. La tendencia es clara en todos los niveles educativos y se consolida año tras año. El 43,6 % del alumnado de primaria, el 48,2 % de la ESO y el 68,2% de bachillerato no cursa religión. Cataluña se sitúa entre los territorios con porcentajes más elevados de alumnado que opta por alternativas a la Religión, con un 61,7 % en primaria, un 60,3 % en la ESO y un 91 % en bachillerato. También destacan el País Vasco y Navarra, con valores elevados en las diferentes etapas educativas.
En el mismo periodo, el número de profesores de religión ha crecido un 30%. A pesar de una ligera corrección en los últimos cursos, el desajuste se mantiene: la demanda cae, pero los recursos no siguen la misma evolución. Esto evidencia la tensión entre la estructura institucional y las preferencias sociales. Hay que recordar que los profesores de Religión son propuestos por la Iglesia católica, pero pagados por el Estado, un modelo heredado de los Acuerdos con la Santa Sede.
Informe La laicidad en cifras 2026
El informe Laicidad en Cifras 2026 pone de manifiesto la necesidad de avanzar hacia un modelo que garantice la libertad de conciencia en condiciones de igualdad. Para Hungría Panadero, directora de la Fundación Ferrer i Guàrdia, «debemos repensar el papel de las instituciones públicas para adecuarlas a una sociedad cada vez más plural. Deben ser capaces de reconocer y respetar esta diversidad sin privilegiar ninguna opción de conciencia en particular, incluyendo las opciones no religiosas».
Con esta nueva edición, la Fundación Ferrer i Guàrdia reafirma su compromiso con la promoción de la laicidad como principio democrático fundamental, entendida como la garantía de la libertad de conciencia, la igualdad de trato entre todas las opciones y la separación efectiva entre las instituciones públicas y las confesiones religiosas.
El informe Laicidad en cifras 2026, elaborado por Josep Mañé y Joan Gorina, ofrece una nueva radiografía del estado de la religiosidad y la secularización en el Estado español y Cataluña, a partir del análisis de datos recientes procedentes de fuentes oficiales como el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes o la Agencia Tributaria, así como de otras fuentes institucionales.
Como en ediciones anteriores, el objetivo del informe es aportar una aproximación empírica y sistemática a las opciones de conciencia de la población, a su práctica religiosa y a las implicaciones sociales, institucionales y económicas que se derivan de ello. El análisis se estructura en distintos ámbitos que permiten observar el fenómeno religioso desde una perspectiva amplia y complementaria, combinando el estudio de las creencias con el de sus manifestaciones en diferentes espacios de la vida social.
Índice
Presentación
Adscripción a opciones de conciencia
Religiosidad
Financiación
Educación
Ritos de paso
Informe
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