El Movimiento hacia un Estado Laico (MHUEL) pide retirar la nueva cruz del Aneto: «La montaña no pertenece a una confesión particular»

Un montañero francés, Mael Le Lagadec, subió el fin de semana una cruz tallada por él mismo hasta la cima del techo de los Pirineos tras la desparición de la original hace poco más de un mes.

Nueva cruz, de madera, en el Aneto | E.F.
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Fuentes: Diario del Alto Aragón | El Heraldo, 17 de mayo de 2026

El Aneto, el techo de los Pirineos con 3.404 metros de altitud, vuelve a tener una cruz en su cima. Pero no es la original de aluminio y de 100 kilos de peso que fue restaurada el año pasado para reparar los desperfectos sufridos desde su colocación hace casi 75 años y que desapareció hace poco más de un un mes por un presunto acto vandálico; sino una nueva hecha de madera de nogal y con un peso de 35 kilos que fue porteada a la espalda el pasado fin de semana por un montañero francés, Mael Le Lagadec

El Movimiento Hacia Un Estado Laico (MHUEL) ha solicitado la intervención del Serpona de la Guardia Civil y de los responsables de Protección de la Naturaleza del Gobierno de Aragón para que investigue la instalación de una cruz de madera en la cima del Aneto por parte de un ciudadano francés, después de que la anterior desapareciera.

La organización reclama que se investiguen las actuaciones y que, «si procede», se tramite el correspondiente expediente sancionador por considerar que podrían contravenir la normativa medioambiental aplicable a un espacio natural «especialmente sensible y protegido».

En su comunicado, MHUEL sostiene que este tipo de instalaciones altera el paisaje natural de alta montaña al introducir «elementos artificiales» que rompen la armonía visual del entorno y desvían la atención sobre el paisaje, la vegetación y la geología del lugar. Asimismo, considera que la colocación de símbolos religiosos en la cima resulta «incongruente» con los criterios de conservación del patrimonio natural y recuerda el principio recogido en la Ley de Patrimonio Histórico Español sobre la protección de los entornos protegidos frente a elementos intrusivos. 

La entidad también argumenta que la presencia de una cruz en un espacio público natural supone «una exclusión», al tratarse de un símbolo religioso concreto que no representa la diversidad de creencias de quienes visitan la montaña.

 «La montaña pertenece a quien la transita, no a una confesión particular», señala el colectivo. Además, MHUEL advierte de que permitir este tipo de actuaciones podría abrir la puerta a futuras instalaciones artificiales en cumbres, como placas, estatuas u otros elementos, y considera que estas intervenciones rompen con el principio montañero de «no dejar rastro». 

Mael Le Lagadec subiendo la cruz | Fuente vídeo El Heraldo en Instagram
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La organización subraya igualmente que la estructura instalada carece de utilidad práctica, a diferencia de refugios, señalizaciones o hitos geodésicos, ya que su función sería únicamente simbólica. En sus conclusiones, MHUEL defiende que retirar elementos artificiales de las cumbres «no es una agresión a la tradición», sino una forma de devolver estos espacios «a su condición original», y sostiene que «la montaña no necesita intermediarios simbólicos para inspirar respeto». 

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