Fui una bebé robada en España y lo puedo demostrar: el caso de Ana Belén Pintado

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Carmen López, Amnistía Internacional, 15 de diciembre de 2025

Muy estimada familia. Muchas gracias por su obsequio. Pido a Dios por vuestra pena, que les bendiga en su trabajo y que la niña que Dios les ha dado sea siempre el mejor regalo que ustedes tengan en su hogar. Mi felicitación, mis mejores deseos para el año que empieza. Mis saludos atentamente. Gracias por su obsequio y su colaboración».
Sor María Gómez Valbuena, Navidad 1974

Las estampas que la monja escribía cada navidad a los padres de Ana Belén Pintado Lucas adornaban el mueble del salón durante semanas. La letra de Sor María era la misma letra de la palabra beneficencia que aparece en su partida de nacimiento. Una palabra que reescribió la historia de Ana Belén. Felicitaciones de la monja a la que hasta al menos los nueve años Ana Belén y su madre Petra visitaban cada vez que iban a Madrid desde Campo de Criptana. Su madre entraba en el despacho de Sor María con un sobre blanco y ella esperaba en el pasillo.

El parto de Pilar Villoria y una muerte que nunca existió

El 10 de julio de 1973, Pilar Villoria García se puso de parto, tenía 24 años. Pilar ya tenía dos hijos, y esta vez le habían dicho que venía una niña, lo que tanto a su marido como a ella les llenaba de ilusión. Se dirigió a la Maternidad de Santa Cristina en donde desde los seis meses de embarazo la había tratado el ginecólogo José María Castillo Díaz.

El parto fue rápido y bien. Ella estuvo sola, porque en esa época los maridos no acompañaban a las madres mientras parían. En el parto estuvieron el doctor Castillo y una matrona. El médico le dijo mira qué niña más guapa, y durante unos minutos la tuvo en brazos. Después Pilar recuerda que le pusieron una mascarilla, no supo por qué, pero cayó dormida.

Despertó en la habitación número 22, la que le habían asignado al llegar. El doctor Castillo ya había informado a su marido de que la niña había muerto, y de que el hospital se hacía cargo de todo. No pudieron verla. El matrimonio salió desolado, durante más de una semana no fueron capaces de salir a la calle por el dolor. No dudaron de que la niña había muerto porque no contemplaban que un médico pudiera mentir de esa manera. No les dieron ningún informe, ninguna notificación, ningún lugar a donde visitarla. Durante décadas cada 10 de julio, Pilar ponía unas velas en la iglesia en recuerdo de la hija que no pudo ser.

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Una adopción irregular y un secreto conocido por todo un pueblo

El 10 de julio de 1973, Petra Lucas llegaba a la Maternidad de Santa Cristina, quienes la atendían le habían recomendado que llevara un cojín a modo de barriga. No estaba embarazada, sabía que era estéril desde 1967, pero esperaba una hija. Le asignaron una habitación cercana a la de Pilar, no pudo resistirse a pasar por la habitación de la mujer que acababa de parir a su hija quería ver cómo era. En el registro del hospital figuraba que había tenido una niña, el mismo día, a la misma hora, del mismo peso que la hija de Pilar.

Ella llegó a su pueblo con suficiente documentación. El registro de la inclusa en la que aparecía que los padres eran desconocidos. El matrimonio Pintado Lucas inscribió a Ana Belén en el registro civil como hija biológica de la pareja. Ninguna opción para seguir el rastro de la madre biológica de Ana Belén. El padre adoptivo amenazó a las vecinas con que si alguien le decía a la niña que venía de una inclusa, se la verían con él. Ana Belén creció protegida de un secreto que casi todo el pueblo conocía.

Tras la muerte de sus padres y la venta de la casa familiar. Ana Belén recuperó carpetas con documentación familiar. Allí encontró el informe de 1967 que señalaba que su madre era estéril, sin embargo, en su partida de nacimiento ella aparecía como hija biológica. Era 2018, ante ese papel la que había sido su vida se desmoronaba. Recurrió a una vecina para que le explicara algo sobre su nacimiento. Esta lamentó que sus padres no le hubieran contado que era adoptada, que les habían exigido que no contaran nada, y que sí, que habían pagado por ella. Ana Belén se quedó blanca, descuadrada, su vida entera se desdibujaba.

La búsqueda de la madre biológica y el reencuentro entre madre e hija

Desde entonces saber qué había pasado se convirtió en una obsesión para Ana Belén, quería encontrar a su madre viva y decirle, no, tu hija no está muerta. Lo probó todo, se acercó a las asociación SOS Bebés Robados Madrid, pidió su partida de nacimiento, en un documento con visibles irregularidades, en el que figuraba que sus padres se llamaban Miguel y María. Recurrió a los medios de comunicación para decir que buscaba a su madre. Y a través del Instituto del Menor, en 2018 solicitó el nombre de su madre biológica. En septiembre de 2018, le aseguran que su madre se llama Pilar, que era de un pueblo de Ávila y que la tuvo con 23 años.

Con esta nueva información, vuelve a recurrir a los medios. Entonces, recibe la llamada de un hombre anónimo que le comenta que la ha visto en la tele, y que él conoce a una mujer que tuvo una hija en el mismo centro hospitalario, en la misma fecha, que le dijeron que murió al nacer, y que es de un pueblo de Ávila y que podría encajar con la persona que está buscando. Este hombre le pasó el teléfono de Pilar.

Fue su primer contacto. Ana Belén le cuenta la historia, y todo coincide, excepto que Pilar la tuvo con 24 años. La primera vez que la atendió el doctor Castillo tenía 23 años, pero cuando la bebé nació, ya tenía los 24. Ana Belén siguió investigando, hasta que el 5 de septiembre de 2018 vuelve a llamar al Instituto del Menor y le confirman que su madre biológica se llama Pilar Villoria García, es de Lanzahita y la tuvo con 24 años.

Volvió a llamarla, y le dijo, ya tengo los datos. Mi madre se llama Pilar Villoria García. Pilar respondió: «Soy yo. Tengo que colgarte».

Pilar tuvo que ser atendida por los conocidos con los que estaba, estaba pálida, no sabía que decir, le trajeron manzanilla, estaba en shock. Cuando se recuperó, volvió a llamarla. Quedaron tres días después. Pilar iba con una amiga, y Ana Belén con su marido y sus tres hijos. Inmediatamente comprobaron lo que se parecían, los gestos y cosas que hacían similares. En un instante supieron que eran familia. Una prueba de ADN posterior demostró lo que ya sabían, 99,9 por ciento de coincidencia, eran madre e hija. Después de ese, ha habido muchos más encuentros, también con su padre con quien hablaba casi todos los días. Con sus dos hermanos, ella que ha tenido una vida de hija única.

“La búsqueda fue una carrera contra el silencio: papeles con irregularidades, puertas cerradas y un teléfono que, al otro lado, contenía la frase que lo cambió todo: ‘Soy yo’.”

La lucha por la justicia

Pero a Ana Belén le faltaba algo. Quería que esa gente que la había separado de su madre pagara, que fuera a juicio, que agachara la cabeza, que sintiera vergüenza, que se supiera lo que le habían hecho a ella, y a muchas más personas en este país.

Ana Belén Pintado presentó en diciembre de 2022 una querella por posibles delitos de suposición de parto y estado civil, detención ilegal, falsificación de documento público y alteración de la paternidad. Esta querella fue sobreseída y archivada el 6 de noviembre de 2023 por el Juzgado número 10 de Madrid, al considerar que algunos de estos delitos habían prescrito y que los hechos no encajaban en el delito de detención ilegal.

“Cuando una causa se archiva sin agotar la investigación, no solo se cierra un expediente: se prolonga la desaparición, se congela la verdad y se condena a las familias a vivir sin respuestas.”

Sin embargo, tras un recurso de Ana Belén, la Audiencia Provincial de Madrid ordenó la reapertura del caso en octubre de 2024, instando al juzgado de instrucción a emprender diligencias de investigación solicitadas tanto por Ana Belén, como por la Fiscalía, para esclarecer las circunstancias en que Ana Belén Pintado fue separada de su madre biológica.

El jueves 11 de diciembre de 2025 por fin, su madre biológica, Pilar Villoria, ha podido declarar ante el Juzgado de Instrucción nº 10 de Madrid, junto con una administrativa y dos matronas, una de ellas como imputada. Ana Belén, que acompañó a su madre al juzgado manifiesta que “estamos en nuestro derecho de saber, estos casos no se pueden archivar, tiene que esclarecerse y decirnos qué es lo que pasó con nosotras.» Esta cita se les presenta como un rayo de esperanza para que se haga justicia con su caso, pero también para el resto de las personas que siguen buscando a sus familiares: madres a hijos, hijos a madres, hermanas a hermanos. Ana Belén traslada que «mientras mis fuerzas me lo permitan voy a seguir, ya no solo por mi y por mi madre sino por todas las personas que hay. Estos casos no pueden quedarse en el olvido, tienen que salir y decirnos la verdad”.

Ana Belén recurrió a todo para encontrar a su familia. Asociaciones, abogadas, investigación propia, petición de documentación, incluso escribió cartas a decenas de familias cuyos apellidos coincidían para ver si había suerte.

La abogada Itziar Bilbatua lamentó a la salida de los juzgados de Plaza de Castilla que “nos han limitado mucho los interrogatorios, no nos han dejado interrogar en el sentido en que se amplió la demanda como delito de lesa humanidad de desaparición forzada por cuanto no fue un hecho aislado sino que hechos similares se produjeron de forma sistemática en la maternidad por multiplicidad de participantes”.

Bebés robados como desaparición forzada y responsabilidad del Estado

En Amnistía Internacional queremos recordar que los supuestos robos de bebés deben ser considerados como casos de desaparición forzada, que el Estado tiene la obligación absoluta de investigar hasta garantizar la posibilidad legal y real de restablecer la verdadera identidad de las víctimas, dar una respuesta a las personas afectadas, y dar una respuesta colectiva ante uno de los episodios más oscuros de la historia reciente de este país.

Por eso, Amnistía Internacional, insiste al Parlamento sobre la necesidad de aprobar de una vez por todas la Ley de Bebés Robados. Si bien la primera proposición de ley se presentó en 2018, su tramitación está pendiente de aprobación en la legislatura actual.

Esta ley debe tener como objetivos la búsqueda e identificación de niños y niñas; la garantía de una asistencia integral, tanto jurídica como psicosocial para las víctimas; el impulso de investigaciones exhaustivas e independientes desde tribunales y fiscalía para esclarecer los hechos; y el reconocimiento público del impacto que este tipo de violencia ha tenido especialmente contra las mujeres.

Es hora de que el Estado español reconozca de una vez por toda que en este país se produjo el robo de bebés, que lo reconozca públicamente, y que repare de tanto dolor a familias que siguen sin saber cuál es su verdadera historia.

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Foto EFE
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Notas Asturias Laica

1.-Sobre Ana Belén Pintado, en el blog de Asturias Laica:

La Audiencia de Madrid ordena reabrir investigación sobre un caso de una bebé robada en Campo de Criptana (Ciudad Real)

Ella y su madre biológica, Pilar, estuvieron entre las personas homenajeadas el pasado octubre con motivo del Día de Recuerdo Víctimas de la Dictadura: “Pedí a Pedro Sánchez abrir los archivos, tanto los de la iglesia como los de las clínicas, o poner en marcha un banco de ADN” :
La asturiana María Luisa Ramos Barril, superviviente de Mauthausen, entre los 18 homenajeados por el Gobierno este 31 de octubre | 2025
Este 31 de octubre, tal y como lo estableció la Ley de Memoria Democrática de 2022, se ha celebrado el acto por el que el Gobierno rinde homenaje a víctimas del golpe militar, guerra de España y dictadura franquista entregándoles declaraciones de reparación y reconocimiento. 18 víctimas lo han recibido en este 2025, y entre ellas Ana Belén Pintado Lucas y su madre Pilar Villoria

2.- Acceso al informe de Amnistía Internacional: Desde la entrada sobre bebés robados, El acceso de las víctimas de ‘bebés robados’ al banco estatal de ADN debería pasar por una denuncia interpuesta, no admitida, se accede al informe de Amnistía Internacional: Tiempo de verdad y de justicia: Vulneraciones de Derechos Humanos en los casos de ‘bebés robados’

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