¿Tan ignorantes crees que son las mujeres que han decidido abortar que pretendes iluminarlas con tu presencia?

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Emma Riverola, El Periódico, 14 de octubre de 2024
Querido, querida, no nos reces encima. No sientas la necesidad de derramar tu beatitud sobre quien no la quiere, ni tus temores ni tus creencias. Contén tus ansias de salvación y céntrate un poco más en tu propia humanidad, es posible que necesite cierta revisión. Y si a pesar de todo no puedes reprimir la necesidad de liberar a gentes ajenas de su supuesto pecado, mira hacia los tuyos. Porque ahí, entre silencios y sotanas, encontrarás inspiración para tus oraciones. Ni siquiera te hará falta cambiar de tema. Podrás seguir rezando para “proteger a los niños inocentes”, a los “niños indefensos”, a tantos y tantos niños que no encontraron “defensores” y sintieron que no podían “hablar o escribir” ni “votar ni protestar, ni tampoco orar”.
Querido, querida. A ti que te has apuntado con alegría a la campaña internacional de los ’40 días por la vida’, a ti que has encontrado un hueco en ese calendario que va del 24 de septiembre al 4 de noviembre para ir a rezar ante las clínicas que practican abortos, te lo ruego, quédate en tu casa. O ve a una iglesia o a un parque, frente al mar o ante un río. Dios está en todas partes, pero no en las oraciones arrojadas a los rostros ajenos para hacer aún más dolorosos los momentos de dificultad.
Alicante, Barcelona, Bilbao, Burgos, Las Palmas, Madrid, Murcia, Sevilla, Tarragona, Valencia… Hasta 26 campañas están previstas por toda España. 40 días de “presencia pacífica”, aseguráis. Solo faltaría. Habéis sido hábiles, hay que reconocerlo. Desde el 2022, se penaliza con hasta un año de prisión el acoso a las mujeres que acuden a las clínicas para la interrupción voluntaria del embarazo, pero vosotros os habéis organizado para formar grupos de hasta 19 personas, el límite para no estar obligado a comunicar la concurrencia. Aseguráis que solo rezáis, que no os entregáis al acoso, que es una manifestación de libertad de expresión y culto. Sí, habéis encontrado el modo de burlar la ley. Y la piedad.
Querido, querida… A ti que estás descargándote el devocionario de la web para “rezar y meditar durante tu turno de vigilia”. A ti que quizás has preferido comprar la guía encuadernada en papel (9 euros), que estás pensando en añadir el calendario (10 euros), las camisetas (10 euros) o la sudadera (10 euros), de verdad, no caigas en la tentación de la soberbia. ¿Tan ignorantes crees que son las mujeres que han decidido abortar que pretendes iluminarlas con tu presencia? ¿Tan insensibles las consideras? ¿Tan abominables, tan pecadoras o tan débiles, que deben ser salvadas? Y, sobre todo, ¿tan superior te sientes? No sabes nada de las vidas a las que interpelas, nada. Pero desde tu arrogancia sectaria te crees con el poder de cuestionar los derechos que la amparan.
Querido, querida, no quieras tanto a quien no desea tu amor. Solo añades sufrimiento. Lo tuyo no es oración. Tampoco compasión, te lo aseguro. Solo con que hicieras el esfuerzo de ponerte en la piel de los demás, sabrías que es coacción, provocación y arrogancia.

















